Misioneras transforman un Libro de Mormón que estaba a punto de desechar

misioneras Libro de Mormón

Esto es lo que llevó a las hermanas Kellie Tuck y Autumn Dickey, que actualmente sirven en la Misión Inglaterra Leeds, a pasar tres días transformando una copia mojada del Libro de Mormón en un cuadro de Cristo.

“Desechar una copia del Libro de Mormón es como quitarle la oportunidad a alguien de acercarse más a Jesucristo, y no podía permitir que eso sucediera”, dijo la hermana Tuck en una entrevista por correo electrónico para LDS Living. 

La hermana Tuck compartió que la idea de crear un mosaico de Cristo pareció surgir “de la nada”.

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La hermana Dickey relató: 

“La hermana Tuck y yo estábamos sentadas una al frente de la otra, sin saber cómo avanzar con la obra misional. Mis ojos se posaron en un Libro de Mormón que estaba mojado y que nos habían dicho que debíamos desechar. Solo recuerdo abrir la boca y decir las palabras: “Usemos este Libro de Mormón para hacer un mosaico”. Ni siquiera lo pensé mucho. Sé que Dios me guió”.

Después de hablar sobre la idea, las hermanas Tuck y Dickey decidieron crear un mosaico del Salvador, porque el Libro de Mormón se trata de Él. Decidieron hacer un fondo con la intención de representar cómo Cristo es “el principio y el fin”.

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Hermana Kellie Tuck

Cuando se le preguntó por qué el Libro de Mormón es tan valioso para la hermana Tuck, ella respondió: 

“El Libro de Mormón no soluciona ninguno de mis desafíos o pruebas, pero cuando lo leo, encuentro la manera de superar esos desafíos y pruebas. El Libro de Mormón tiene el poder de cambiar quién soy, a quien Cristo necesita que sea”.

En respuesta a la misma pregunta, la hermana Dickey declaró: 

“Encontré respuestas en el Libro de Mormón que cambiaron mi vida por completo. Sin ese libro, no estaría en la misión y, en pocas palabras, no sería quien soy ahora”.

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Hermana Autumn Dickey

Las hermanas Tuck y Dickey crearon el mosaico, pieza por pieza. Ellas reconocen que nuestra relación con Cristo también se crea y fortalece día a día, por lo que ofrecieron algunas ideas para tener una vida llena de Su luz.

La hermana Dickey compartió:

“La mejor manera de llegar a conocer [a Cristo] es pasar tiempo con Él. Nuestro estudio del Libro de Mormón es una forma de pasar tiempo con nuestro Salvador.

A medida que he estudiado el Libro de Mormón durante los últimos meses, dentro y fuera de la cuarentena, he sentido no solo que conozco al Salvador, sino que estoy caminando a Su lado”.

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La hermana Tuck sugirió: 

“Para asegurarnos de que Cristo sea el centro de nuestras vidas, debes mirarlo. No solo en tu mente, sino en tu pared. Coloca fotografías de Él. El simple hecho de verlo ayudará a que tu mente piense en Él de una manera más natural. Cuando veo a Cristo en mi pared, lo veo en mi vida”.

Una forma en que las Hermanas Tuck y Dickey lo ven en sus vidas es porque “Cristo toma nuestras piezas ásperas, rígidas y desgastadas, y las junta”, como escribió la Hermana Tuck en su publicación de Facebook sobre el mosaico. Ella reconoce que esto es cierto en las Escrituras y en su vida personal.

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La hermana Tuck compartió el ejemplo de Alma hijo en el Libro de Mormón: 

 “Mediante la luz de Cristo, Alma hijo cambió su vida. Cristo tomó sus piezas ásperas, rígidas y desgastadas y las fortaleció. No importa cuán dañadas parecieran las piezas de Alma, Cristo aún podía renovarlas”.

Ella cree que las “piezas ásperas, rígidas y desgastadas” de su propia vida son la razón por la que necesitaba servir en una misión de tiempo completo. 

“Estaba en la universidad y sabía lo que quería hacer y cómo hacerlo. No me di cuenta de que tenía ‘‘piezas ásperas, rígidas y desgastadas’’ que debían cambiarse. Pero Cristo lo sabía.

Justo cuando pensé que tenía resuelto los próximos años de mi vida, Cristo me ayudó a darme cuenta que tenía que ir a la misión… Solo aquí en Inglaterra aprendería lo que necesitaba [cambiar]”, dijo la hermana Tuck.

La hermana Dickey también compartió cómo Cristo la ayudó con sus propias piezas rotas. Mientras estaba en el Centro de Capacitación Misional en Preston, Inglaterra, recibió críticas constructivas de uno de sus maestros para mejorar su planificación y enseñanza con su compañera. Ella recordó haber recurrido a las Escrituras en busca de consuelo:

“No estoy segura de qué escritura era, pero el mensaje que recibí fue claro. Necesitaba ser humilde, necesitaba admitir que no podía ser una misionera por mi propia cuenta, necesitaba disculparme y necesitaba arrepentirme. En ese momento, mi corazón… pareció caer el suelo y romperse en un millón de pedazos.

Horas más tarde, mientras mi compañera se preparaba para ir a dormir… me arrodillé y oré fervientemente por primera vez en mi vida, sabiendo que si alguien necesitaba ayuda, era [yo]. Tan pronto como pronuncié las palabras: “Lo siento, por favor ayúdame”, sentí un amor abrumador. Me senté allí y sollocé.

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El resto de mi experiencia en el CCM fueron momentos felices. Mi testimonio de la expiación infinita de Cristo se fortaleció y me ha ayudado inmensamente durante este último año de servicio misional.

Sí, Cristo tiene poder para perdonar pecados, pero también tiene poder para sanar nuestros corazones, limar nuestras asperezas y volver a juntar nuestros pedazos rotos”.

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Este mosaico de Cristo representa las horas de trabajo, de amor y cuidado, pero quizás lo más importante, es que encarna los testimonios de Jesucristo de la hermana Tuck y la hermana Dickey.

La hermana Tuck testificó:

“Sé que Cristo nos conoce a todos y cada uno de nosotros. Él te conoce y te ama. Pensó en ti y en todo lo que pasarás. Él sintió dolor a causa de tus dolores. Pero lo hizo, lo hizo porque quiere volver a vivir contigo. Sé que Cristo caminará contigo en cada paso del camino”.

En su publicación de Facebook sobre el mosaico, la hermana Dickey escribió:

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“Puede que estemos dañados como lo fue esta copia del Libro de Mormón, nuestras páginas pueden estar rotas y arrugadas, pero hay un plan más grande. Jesucristo es la vida y la luz del mundo. 

Si te sientes desanimado, piensa en Él y clama a Él. Su luz brillará a través de esas nubes y entrará en tu corazón, te pintará un cuadro más hermoso de lo que puedas imaginar, y sabrás que Él está ahí solo para ti”.

Fuente: ldsliving.com

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