7 cosas que los Santos de los Últimos Días NUNCA deben olvidar

pandemia santos de los últimos días

Pensé en publicar este pequeño anuncio de servicio a la comunidad en caso de que algún Santo de los Últimos Días necesite este recordatorio en estos tiempos difíciles… Dios sabe que yo sí lo necesito.

También te puede interesar:No necesitas ser perfecto para convertirte en un soldado del Señor

1. No hay condiciones ni requisitos en el mandamiento de Cristo de amar al prójimo

El segundo gran mandamiento es “ama a tu prójimo” y con frecuencia nos complicamos la vida con ello, tendemos a poner todo tipo de condiciones a esa admonición.

Rápidamente, lo convertimos en algo parecido a: “Ama a tu prójimo sólo si se parece a ti, habla como tú o cree en lo mismo que tú”.

En caso de que hubiera alguna confusión, Cristo ofreció otra explicación:

“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”.

No importa si las personas tienen una orientación sexual diferente, sin son negros, blancos, instruidos o no, ricos o pobres, no importa cómo se vean, huelan, se vistan o hablen, se nos ha dado el mandamiento de amarlos. 

A esa persona que deja comentarios ofensivos en Facebook, a ese obispo que cometió un gran error, al miembro de tu familia que te defraudó, debemos amarlos a todos, sin excepciones. 

Eso también incluye amarte a ti mismo.

2. No dejes que tus pecados te abrumen, Cristo ya pagó por ellos

juzgar criticar

Debido a que Cristo pagó por nuestros pecados, tenemos esperanza, sé que esa no es una noticia nueva, sin embargo cuando lo piensas, Cristo no habría bebido de la “amarga copa” a menos que Él también tuviera esperanza. 

¿Esperanza en quién? Esperanza en ti. 

Él tiene la esperanza de que tú y yo aprovechemos al máximo Su expiación. Tiene la esperanza de que Su sufrimiento no se desperdicie. Él conoce tus pecados, los ha sentido y aun así pensó que morir por ti valía la pena.

¡Así que no te desanimes!

Si Cristo puede conocerte a la perfección y aún así tener esperanza, tú también puedes permitirte tener un poco de esperanza en ti mismo.

3. El evangelio se trata de lo que llegamos a ser, no a hacer

Dios es Dios por quien es, no por lo que hace. Si dejara de ser quien es, “dejaría de ser Dios”. Cuando hablamos de “llegar a ser como Dios”, estamos hablando de desarrollar atributos semejantes a los de Dios. 

Todo el asunto de crear mundos y poblar planetas es secundario. El poder divino es el resultado de los atributos divinos. Desarrollar estos atributos es de lo que se trata el evangelio.

Como dijo el élder Renlund tan elocuentemente en su discurso de la Conferencia General, “Escogeos hoy”:

“Pero a Dios no le interesa que Sus hijos se conviertan en “mascotas” obedientes y entrenadas que no le mordisquearán las pantuflas en la sala de estar celestial… El plan de Dios incluye instrucciones para nosotros, que las Escrituras denominan mandamientos. 

Esos mandamientos no son un conjunto caprichoso ni arbitrario de reglas obligatorias que solo tienen como fin entrenarnos a ser obedientes. Están relacionados con el desarrollo de nuestros atributos divinos, de que regresemos a nuestro Padre Celestial y recibamos gozo perdurable”.

No se nos manda ser espiritualmente limpios sólo porque está en la lista de requisitos que tenemos que marcar para poder entrar al cielo, se nos manda a estar espiritualmente limpios porque Jesucristo y nuestro Padre Celestial lo son y debemos llegar a ser como Ellos. 

Del mismo modo, el arrepentimiento no se trata de enviar una carta de disculpa formal a los cielos y esperar dentro de un plazo de días hábiles a que esta sea aprobada. Se trata de cambiar. Se trata de convertirnos en algo nuevo, diferente y más parecido a Cristo.

4. Nuestras acciones deben tener verdaderas intenciones

Todos sabemos que la fe se demuestra con acciones, sin embargo eso no es suficiente, debemos tener una verdadera intención y un sincero deseo por hacer las cosas que el Señor espera de nosotros. 

En algún lugar de nuestro interior, cada uno de nosotros sabe que nuestras intenciones son la parte más importante de nuestras acciones. Sin embargo, todavía leemos apresuradamente algunos versículos de las Escrituras para poder decir que los “leímos” ese día, a pesar de que no aprendimos nada de ellos. 

Seguimos repitiendo las mismas oraciones matutinas y vespertinas, olvidándonos por el camino de con quién estamos hablando. Seguimos escuchando las lecciones dominicales, por el momento por zoom, mientras realizamos otras actividades en nuestros teléfonos.

Si queremos a llegar a ser lo que debemos llegar a ser, no podemos ser los “sepulcros blanqueados” que Cristo usó para describir a los fariseos, “que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”. 

Hagamos un esfuerzo renovado por hacer las cosas por las razones correctas y con las intenciones correctas.

5. Ser miembro de la Iglesia no nos salva

Este es otro ejemplo de cómo hacer que nuestras acciones realmente cuenten. Ser miembros de la Iglesia no nos brinda una entrada gratuita al Reino Celestial. El profeta Nefi advirtió muy claramente:

“Y ahora bien, he aquí, amados hermanos míos, quisiera hablaros; porque yo, Nefi, no quisiera permitiros suponer que sois más justos de lo que serán los gentiles. Pues he aquí, a no ser que guardéis los mandamientos de Dios, todos pereceréis igualmente; y a causa de las palabras que se han dicho, no debéis suponer que los gentiles serán totalmente destruidos.

Porque he aquí, os digo que cuantos de los gentiles se arrepienten son el pueblo del convenio del Señor; y cuantos judíos no se arrepientan serán talados; porque el Señor no hace convenio con nadie sino con aquellos que se arrepienten y creen en su Hijo, que es el Santo de Israel”.

Si no guardamos los mandamientos de Dios, todos pereceremos de la misma manera. Lo bueno es que siempre podemos empezar de nuevo y mejorar en nuestros esfuerzos por hacer lo correcto.

6. No tenemos el monopolio de toda la verdad

combinaciones secretas

Sí, creemos que pertenecemos a la Iglesia restaurada de Jesucristo. Pero el hecho de que tengamos la plenitud del Evangelio no significa que todos los demás se hayan quedado en la nada.

Cada religión tiene cierta verdad y ofrece a sus fieles sabiduría y conocimiento. Muchas religiones comparten verdades similares a las nuestras y otras no, y debemos reconocer y respetarlas. 

Tenemos más en común con otras religiones de lo que a veces nos damos cuenta. Si no me crees, puedes leer el libro sagrado del judaísmo, la Torá e incluso el Corán, el libro sagrado del Islam.

7. NO veamos la Iglesia a través de lentes color rosa

ojo de fe

Creemos que la Trinidad es perfecta. El plan de Dios es perfecto. El evangelio es perfecto. La perfección se detiene ahí. No debería ni puede ir más allá, pero con demasiada frecuencia extendemos la perfección del evangelio a todos los aspectos de la Iglesia. 

Eso es un NO rotundo, no solo porque no es cierto, sino que creer eso es como comprar un ticket directo a una “Crisis de fe”. Eso también le da al mundo una falsa impresión de quiénes somos.

Los detractores de la Iglesia están más que felices de señalarnos nuestros errores. No seamos culpables de hacer lo mismo en el extremo opuesto del espectro de las creencias.

Nuestra historia y nuestros profetas son tan humanos como tú y yo. Desafortunadamente, Dios siempre se ha valido De personas imperfectas, como lo señaló el élder Holland.

¿Los Santos de los Últimos Días han cometido errores? Sí. ¿La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sigue siendo realmente la Iglesia de Cristo? ¡Por supuesto que sí!

¿Hay algo más que los Santos de los Últimos Días nunca deberían olvidar? Háznoslo saber en tus comentarios.

Fuente: thirdhour.org

Comentarios
Ablando de fariceos se de un miembro se caso acia ordenanzas en el templo a la semana q fallese la esposa ya andaba con la otra de la mano en el centro de vicitas se casa y se divorcia muere su mama vivimos a una cuadra y no avisa el dice estar betado y hace q no oye es marco antonio velazquez carbajal con mas de 50años siento q engaña alos conversos y investigadores asi como otra q entran a juegos que piden una cantida y te dejan enbarcado porque se dice q no ay penalidades
Raul velazquez
muy poderoso estos temas porque son los que nos ayudarana crecer en nuesrta fe,todo lo podemos encristo jesus, amo esta efangelio
laura patricia guerrero vera

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Últimos comentarios

Comparte este artículo

Lo más leido