Durante muchos años, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días han escrito historias sobre su fe. Han registrado reuniones, actividades, milagros pequeños y decisiones que marcaron a sus comunidades.
Ese esfuerzo constante ha creado uno de los archivos religiosos más grandes del mundo. Aun así, una pregunta sigue apareciendo entre los miembros: ¿qué pasa con todas esas historias?
En 2025, Kyle S. McKay, Setenta Autoridad General y actual historiador y registrador de la Iglesia, respondió a esa inquietud en distintos encuentros con miembros. En un devocional realizado en Palmyra, Nueva York, explicó que durante décadas se pidió a barrios y estacas que enviaran historias formales.
La Iglesia recibió esos registros y los conservó con cuidado. Sin embargo, muchas de esas historias no están disponibles al público por leyes de privacidad y otras limitaciones legales.

El élder McKay reconoció que esa situación le ha generado una profunda preocupación. Explicó que la Iglesia posee una enorme cantidad de datos históricos, pero que su mayor deseo es que esos registros cumplan una misión espiritual.
Su visión apunta a que esas historias fortalezcan la fe y ayuden a las personas a acercarse a Jesucristo. También expresó la esperanza de que hijos y nietos puedan conocer algún día esos relatos y hallar ánimo en ellos.
Ese anhelo comenzó a materializarse en enero de 2024 con el lanzamiento de la Herramienta de Historia de la Unidad. Este nuevo sistema cambió por completo la forma de registrar la historia local. En lugar de preparar un informe anual, ahora los miembros pueden escribir historias cuando ocurren los hechos. El proceso se volvió más simple, más accesible y mucho más cercano a la vida real de las unidades.

La base de este esfuerzo se remonta a 1830, el día en que se organizó la Iglesia. En esa ocasión, el Señor dio un mandato claro: debía llevarse un registro entre los miembros. Desde entonces, la Iglesia ha considerado la historia como una obra espiritual. El Manual General enseña que escribir historias fortalece tanto a quien las redacta como a quien las lee.
La nueva herramienta también resolvió problemas del sistema anterior. Muchos líderes no sabían qué incluir ni quién leería esos documentos. Además, el proceso resultaba pesado y poco motivador.
Ahora, las historias aparecen en línea y los miembros de la unidad pueden leerlas durante un período de dos años. Luego, la Iglesia las resguarda en su archivo histórico con protecciones de privacidad adecuadas.

Los resultados han sido claros. Desde 2024, cientos de miles de historias se han publicado en más de 30 idiomas. Decenas de miles de miembros han contribuido con relatos personales. Muchos de ellos narran actos de servicio, sacrificios familiares y experiencias espirituales sencillas pero profundas.
Estas historias no buscan impresionar. Buscan recordar. Registran cómo la fe se vive día a día y cómo Dios actúa en lo ordinario. Al escribirlas en el momento, los miembros preservan algo más que hechos. Preservan testimonio, memoria y esperanza para las generaciones que vienen.
Fuente: Church News
Video relacionado
@masfe.org En un mundo lleno de dudas, Cristo sigue caminando a nuestro lado y nos dice: “Anda conmigo”, una invitación que hoy inspira a la juventud de la Iglesia en 2026. Puedes escuchar la canción en Spotify en el link de nuestra bio. #masfe #sud #andaconmigo ♬ sonido original – Masfe.org



