Dejar la casa, la familia y todo lo conocido no suena fácil. Aun así, eso fue exactamente lo que hicieron varios jóvenes misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días al llegar a distintas provincias de Argentina para servir y compartir el Evangelio de Jesucristo.
Su experiencia se volvió viral luego de una nota del medio argentino Elonce, el Canal 11 de Paraná, donde, entre risas y el carisma que los caracteriza, contaron la razón detrás de su servicio, así como lo que más les gusta del lugar.

Los misioneros del video compartieron que provenían de distintos puntos de Estados Unidos, muchos de ellos sin saber exactamente qué esperar. Hoy caminan por calles de Paraná, Catamarca o Santa Fe como si fueran parte de cada vecindario. Saludan a todos, conversan en la vereda y aprenden, día a día, a desenvolverse en una cultura distinta a la suya mientras comparten el Evangelio.
Su rutina está lejos de parecerse a un viaje turístico. No se trata de conocer lugares, sino de tocar puertas, escuchar historias reales y ofrecer ayuda.
Parte de su misión es enseñar sobre Jesucristo y Su evangelio restaurado, invitando a las personas a acercarse a Él de una manera personal y sencilla. Pero también implica algo muy concreto: servir.

Ese servicio se vive en acciones pequeñas, pero constantes. Ayudar a quien lo necesita, escuchar con sinceridad y estar presentes en la comunidad. Para ellos, compartir el Evangelio no es solo hablar, sino reflejar el amor de Cristo en lo cotidiano.
Además, no solo han llegado a querer profundamente a las personas del lugar, sino que también aman su gastronomía. Cuando en la entrevista les preguntaron qué es lo que más les gusta, la respuesta salió rápido: empanadas, milanesas y asado no tardaron en aparecer en la conversación. También se animaron a repetir palabras “bien paranaenses”, dejando claro que el acento puede fallar, pero la intención siempre suma.
Ese intercambio, lejos de ser superficial, suele abrir puertas y generar conversaciones auténticas.

Más allá de lo viral del momento, lo verdaderamente importante es lo que viven cada día. La misión les ha enseñado a reconocer a Dios en lo simple: una charla en la vereda, una familia que invita a pasar o alguien que solo necesita compañía.
Cuando terminen su misión, volverán a casa con otro idioma, nuevas costumbres y muchas historias que contar. Pero, sobre todo, regresarán con una fe más profunda y un cariño especial por un país que los recibió como propios.



