A veces leemos el Antiguo Testamento como si fuera un libro viejo y difícil de conectar con nuestra vida. Nombres extraños, leyes antiguas, historias que parecen desconectadas de nuestro día a día.
Pero, ¿sabías que el idioma original guarda un significado más profundo que se pierde en la traducción? Cuando descubrimos ese significado, las Escrituras empiezan a sentirse más personales.
Lo mejor es que no necesitas ser erudito o hablar hebreo. A continuación, te presentamos 6 palabras clave para conocer mejor al Dios del Antiguo Testamento.
1. Yahweh: Una mirada diferente a Dios

En la Biblia hebrea, el nombre divino aparece como YHWH, un nombre tan sagrado que los judíos evitaban pronunciarlo. En nuestras Biblias suele traducirse como “Señor” o “Jehová”.
Pero su significado va mucho más allá de un título. Yahweh proviene del verbo “ser” o “existir”, y puede entenderse como “Aquel que hace que las cosas lleguen a ser”. Para los Santos de los Últimos Días, este nombre se refiere al Jesucristo premortal.
El erudito Andrew C. Skinner lo explica así:
“La frase Yahvé Elohim (traducida como Señor Dios en la versión King James) significaría, literalmente, ‘él hará que los dioses existan’”.
En otras palabras, Cristo no solo creó el mundo sino también crea futuros, redenciones y segundas oportunidades. Lo que significa que cada vez que aparece “Jehová”, estás leyendo sobre el Salvador que hace posible tu cambio.
2. Shema: Escuchar con intención

En español separamos la palabra “oír” de “obedecer”. En hebreo no pasa eso. Es por eso que la palabra shema en hebreo significa “oír”, “escuchar”, pero también “responder con acción”.
Solo cuando escuchamos con intención de obedecer al Señor, nuestra vida cambia. Como enseñó el presidente Russell M. Nelson:
“Escuchar con la intención de obedecer significa “escucharlo”… Dios nos da el patrón o modelo para tener éxito, felicidad y gozo en esta vida. ¡Debemos escuchar las palabras del Señor, prestar atención a ellas y dar oído a lo que Él nos ha dicho!”.
Esto nos revela que Dios busca que confiemos lo suficientemente en Él como para seguirlo en vez de caer en las “doctrinas” del mundo moderno.
En este mundo saturado de voces que llaman nuestra atención, “shema” nos recuerda que la única voz que debe predominar es la de Dios.
3. Segullah: Algo valioso

Cuando el Antiguo Testamento dice que Israel sería un “pueblo singular”, muchos imaginan algo extraño, pero el hebreo va más a fondo.
La palabra hebrea que se usa en ese pasaje es “segullah”, que significa “tesoro” o “posesión preciada”. Bajo esta perspectiva, Dios les estaba diciendo al pueblo de Israel que eran valiosos para Él porque eran el pueblo del convenio de Dios.
La doctrina de la Iglesia de Jesucristo afirma que las personas que realizan los mismos convenios como el bautismo forman parte del pueblo del convenio y, por ende, son valiosas para Dios también.
Pero eso no quiere decir que sean mejores que los demás. De hecho, el élder Neil L. Andersen enseñó:
“Como hijos del convenio… procuramos dejar que Dios prevalezca a medida que afrontamos retos, nos arrepentimos de forma continua y nunca abandonamos nuestros empeños por llegar a ser más semejantes al Salvador”.
La palabra “segullah” nos recuerda que, como el pueblo de Dios, debemos reflejar Su amor.
4. Hesed: Amar por convenio

Pocas palabras hebreas son tan profundas como hesed. A menudo se traduce como “misericordia” o “bondad amorosa”, pero ninguna traducción la captura del todo.
Hesed es amor de convenio. Esa clase de amor leal que permanece incluso cuando fallamos. En el contexto bíblico, hesed se describe como una relación en la que Dios se compromete a no abandonarnos y nos invita a responder con fidelidad.
Por eso el Antiguo Testamento insiste tanto en la importancia de los convenios como una forma de experimentar la misericordia de Dios.
Entonces, ¿cómo se siente esto? Cuando sientes que Dios sigue ahí, incluso después de tus errores repetidos, eso es hesed.
5. Emunah: Fe que sostiene

En hebreo, la fe no es solo creer, sino también sostener. Para eso se creó la palabra “emunah” que, en la Biblia hebrea, implica apoyo, firmeza y constancia.
Esa palabra no describe a alguien esperando pasivamente un milagro, sino a alguien que se mantiene fiel mientras Dios obra.
Un ejemplo poderoso aparece en Éxodo 17, cuando Aarón y Hur sostienen los brazos de Moisés hasta el final de la batalla. El texto dice:
“Y Aarón y Hur sostenían sus manos, uno de un lado y el otro del otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol”.
El texto en hebreo cambia firmeza por “emunah”, enseñando que la fe verdadera simplemente permanece con firmeza.
6. Kaphar: El Salvador que cubre

La palabra “expiación” aparece decenas de veces en el Antiguo Testamento, pero la mayoría de veces proviene de la palabra kaphar, que significa “cubrir”.
Esto transmite una imagen profundamente tierna del Salvador: Él paga nuestras deudas, pero también cubre nuestra fragilidad. Cuando nos sentimos heridos y no sabemos cómo seguir, Él siempre está ahí para cubrirnos.
Tal como nos recordó el presidente Thomas S. Monson:
“No se nos puso en esta tierra para que caminásemos solos. ¡Qué fuente extraordinaria de poder, de fortaleza y de consuelo está al alcance de cada uno de nosotros!”.
Puede que entender estas palabras no te haga experto en hebreo, pero sí te hará más consciente de Cristo. Porque al final, ese es el verdadero propósito de las Escrituras: ayudarnos a amar y confiar más en el Salvador.
Fuente: LDSLiving



