A veces, las ideas más profundas llegan en los lugares más cotidianos. Hace un tiempo, Derrick Porter, un conocido productor ejecutivo, tomaba un taxi y conversaba con el conductor sobre cosas simples.

En medio del tráfico, el chofer le contó que solía escuchar la Biblia durante largos trayectos. No por rutina, sino porque eso había despertado en él un deseo real de acercarse más a Dios. Con el tiempo, añadió momentos de silencio y reflexión mientras manejaba.

De esas pausas nació una frase que se le quedó grabada a Derrick.

“Somos la suma de nuestras decisiones.”

Lo que decidimos hoy construye lo que seremos mañana

Imagen: Meridian

La frase no sonaba exagerada ni grandilocuente. Era directa. Y, precisamente por eso, verdadera. Las decisiones que tomamos cada día, incluso las pequeñas, van moldeando quiénes llegamos a ser.

No sucede de golpe. Sucede con el tiempo, elección tras elección. Nuestras acciones se acumulan, y con ellas, sus consecuencias. Algunas nos acercan a la persona que queremos ser. Otras nos desvían.

La pregunta inevitable aparece entonces. ¿Qué pasa cuando miramos atrás y no nos gusta el camino que hemos recorrido?

Nunca es demasiado tarde para decidir mejor

mujer meditando
Imagen: Shutterstock

Existe una idea muy extendida que dice que, llegado cierto punto, ya no se puede cambiar. Que “así somos” y que no vale la pena intentarlo. Derrick recuerda a un hombre que pensaba exactamente eso. Lo decía con los hombros caídos y la mirada baja, convencido de que su historia ya estaba escrita.

Pero esa creencia no es verdadera.

Hoy siempre puede ser un nuevo punto de partida. Este día, incluso este momento, sigue siendo un momento de decisión.

En las enseñanzas del Evangelio aprendemos que Dios no solo nos manda a cambiar, sino que nos da ayuda real para hacerlo. A través de Jesucristo, recibimos fortaleza para tomar mejores decisiones y repetirlas hasta que transformen nuestro carácter. Como enseñó el élder David A. Bednar, hay dones del cielo que, usados de forma constante, cambian nuestra naturaleza.

El cambio es real cuando caminamos con Dios

hinduismo
Imagen: Canva

Años después, ese mismo hombre ya no era el mismo. No porque su vida fuera perfecta, sino porque había aprendido a decidir de otra manera. Su espíritu era más suave, su trato más amable, su presencia distinta. Donde antes había derrota, ahora había serenidad y convicción.

No fue un milagro instantáneo. Fue el resultado de miles de decisiones alineadas con la fe. Las decisiones que tomamos hoy importan. No desaparecen. Se acumulan. Y en ese proceso, van definiendo nuestro futuro. 

La buena noticia es esta. Nunca es demasiado tarde para elegir bien. Mientras tengamos hoy, todavía estamos a tiempo de acercarnos más a Dios y convertir cada decisión en un paso hacia Él.

Porque, al final, nuestro futuro espiritual también se decide día a día.

Fuente: Church News  

Video relacionado

También te puede interesar