Durante una devocional mundial para jóvenes adultos transmitida el 1 de febrero desde el Centro de Conferencias en Salt Lake City, el élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles, hizo una súplica especial: aprender a “cantar la canción del amor redentor”.

Esta invitación fue evidente cuando, casi al final, miles de jóvenes cerraron la devocional entonando el himno “Trabajemos hoy en la obra”, pero bajo la instrucción de cantarlo lento.

“Este es uno de mis himnos favoritos y es una entonación del amor redentor y a veces lo cantamos así como lo acaban de cantar ustedes”, explicó el élder Kearon.

El Centro de Conferencias de Salt Lake City durante la devocional para jóvenes adultos ccon el élder Kearon. Imagen: Rio Giancarlo, Deseret News

Para el élder Kearon, esa instrucción de cantarlo lento reflejaba una metáfora muy importante que se convirtió en el centro de su mensaje para los jóvenes adultos.

“No tiene que ver con organistas, ni tiene que ver con [cantar] mal. Es algo respecto a transformarnos al aprender a cantar con el amor redentor para que podamos eclipsar todo lo demás en luz y brillo”, aclaró el élder Kearon.

Poco a poco, las voces fueron tomando fuerza, convicción y energía y para el élder Kearon, ese cambio ilustró lo que ocurre cuando la fe pasa del fondo a ocupar el primer lugar en el corazón.

Poner la fe en primer lugar

El élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habla durante un devocional mundial para jóvenes adultos. Imagen: Rio Giancarlo, Deseret News.

A lo largo de la devocional, el élder Kearon y su esposa, la hermana Jennifer Kearon, compartieron segmentos de video de una conversación previa con jóvenes adultos de distintos países.

A medida que el vídeo pasaba, ellos escuchaban las preguntas de los jóvenes, respondían sus dudas y reflexionaban con el resto de los jóvenes presentes en la devocional. Sin embargo, una y otra vez regresaban a una conclusión clave: elegir dónde ponemos nuestra atención espiritual.

“Se requiere acción, se requiere visión, se requiere selección para poner aquellas cosas que necesitamos enfatizar en primer lugar espiritual para eclipsar los temores y las ansiedades”, enseñó el élder Kearon.

Con ese espíritu, hizo un llamado final:

“Les ruego que practiquen esto… Que sean bendecidos al buscar poner el énfasis en su vida donde pertenece”.

Su ruego fue especial sobre todo porque la devocional también celebró los 100 años del programa de Instituto de Religión, un hito que refuerza el mensaje del crecimiento espiritual intencional.

Una promesa profética

Durante la devocional se presentó un segmento de video del presidente Dallin H. Oaks invitando a los jóvenes adultos a Instituto. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El mensaje del élder Kearon se enlazó con una invitación del presidente Dallin H. Oaks, presentada mediante un video. En él, el presidente Oaks reconoció que los jóvenes adultos viven en una época en la que el ruido y la confusión son comunes”.

Para contrarrestar ese ruido, el presidente Oaks invitó a los jóvenes adultos a asistir de manera constante a Instituto y prometió:

“En Instituto, aprenderán a distinguir entre el bien y el mal, edificar su relación con su Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo, hallar guía y encontrar respuestas a las preguntas de la vida”.

Al reflexionar sobre esa promesa, el élder Kearon dirigió la atención a Alma, Hijo, en el Libro de Mormón, y a una de sus preguntas más introspectivas:

“Os digo, hermanos míos, si habéis experimentado un cambio en el corazón, y si habéis sentido el deseo de cantar la canción del amor que redime… ¿Podéis sentir esto ahora?” (Alma 5:26)

Un asistente toma notas durante un devocional mundial para jóvenes adultos con el élder Patrick Kearon. Imagen: Rio Giancarlo, Deseret News

Para responder esa pregunta, el élder Kearon imaginó una escena en la que un joven, al que llamó Samuel, confesó que le cuesta sentir ese deseo debido al miedo, la incertidumbre y las preocupaciones por el futuro.

Luego, casi instantáneamente, imaginó la respuesta que le diría Alma:

“Entonces Alma lo mira con mucho amor y le dice a Samuel, ‘Bueno, estas son preocupaciones reales, Samuel… Tú sabes quién eres. Tú sabes quién es tu salvador… Samuel, por favor, canta la canción del amor que redime’”.

Luego el élder Kearon se dirigió a los jóvenes de hoy con esta experiencia y afirmó:

“Ustedes o la gran mayoría saben estas verdades… Tienen un profeta viviente hoy que les ha prometido la paz del Salvador, el gozo y el amor divino de él y saben dónde encontrarla”.

Escuchar al Buen Pastor

Élder Kearon observa mientras su esposa, la hermana Jennifer Kearon, abraza a un asistente después de la devocional. Imagen: Rio Giancarlo, Deseret News

Además de las poderosas palabras del élder Kearon, su esposa, la hermana Jennifer Kearon, abordó uno de los obstáculos más comunes que enfrentan los jóvenes adultos: las voces internas de desaliento y autocrítica.

“Estas voces les dicen que no son suficientes, nunca lo serán, nunca vas a ser mejor y no vas a hacer lo que Dios quiere que seas”, pero luego añadió “¿Cuál es la voz del Señor en sus cabezas?”

Esa pregunta la llevó a compartir una escritura en Juan 10 y a recordar que las ovejas conocen la voz de su pastor y no siguen la voz de un extraño. Luego hizo un contraste con nuestras vidas y declaró:

“Algunas veces ustedes tienen la voz de un extraño en sus cabezas… una voz de alguien que no los conoce… y que, de hecho, desea destruirlos”.

Frente a esto, su invitación fue clara:

“No debemos escuchar a esas voces… En lugar, deben escuchar la voz del Buen Pastor, quien siempre está animándolos y llenándolos de esperanza”.

Finalmente reconoció que aunque Jesucristo nos llama al arrepentimiento y al cambio, Su voz nunca es cruel ni humillante como las voces críticas en nuestra mente.

La invitación final

Los asistentes escuchan durante un devocional para jóvenes adultos con el élder Patrick Kearon. Imagen: Rio Giancarlo, Deseret News

La devocional concluyó con un llamado inspirador del hermano Chad H. Webb, de la Presidencia General de la Escuela Dominical, quien invitó a los jóvenes adultos a “ser uno en un millón”.

Él señaló que la inscripción en instituto ha crecido en más de 100.000 jóvenes en los últimos dos años. Sin embargo, a pesar de ser uno en un millón de jóvenes, el hermano Chad H. Webb expresó:

“Ustedes son especiales, son conocidos por [Dios], Él les ama y Él los conoce y cada detalle de su vida”.

Este mensaje se unió a la súplica central del élder Kearon: poner la fe en primer lugar, confiar en el amor de Cristo y aprender a cantar la canción del amor que redime.

Fuente: Deseret News

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