A veces el impacto más profundo comienza con una decisión sencilla. En 1995, el doctor Wayne Chisholm y su esposa, Jeannine, viajaron por primera vez a Tonga para ofrecer servicios de odontología voluntaria. Lo que empezó como una visita breve se convirtió en más de tres décadas de servicio constante en las islas del Pacífico.

Hoy, con 84 años, Wayne Chisholm ha regresado a Tonga en 17 ocasiones, ha realizado 17 viajes a Kiribati y tres a Samoa. En ese tiempo, ayudó a establecer clínicas dentales, capacitar voluntarios, formar personal local y servir como misionero de servicio junto a su esposa.

“Porque mucho he recibido, también debo dar”

Wayne y Jeannine Chisholm sonríen para una foto mientras servían como misioneros de tiempo completo en las Islas del Pacífico de 2003 a 2005. Créditos: Riana Jasperson. Imagen: Church News

Para la familia Chisholm, el servicio nunca se trató solo de odontología. Jeannine, a quien Wayne describía como “el corazón y el alma” de su labor, falleció hace dos años. En su lápida quedó grabada una frase que resume toda una vida de entrega: 

“Porque mucho he recibido, también debo dar.”

Ese principio ha guiado cada etapa de este proyecto. Servir no como obligación, sino como respuesta agradecida a las bendiciones recibidas.

El élder Brad Smith, misionero de servicio y copresidente del comité asesor dental de la Iglesia, describió a Chisholm como “el arquitecto del avance de la salud oral en el Pacífico”. Para él, este tipo de servicio refleja un corazón humilde ofrecido al Salvador.

Donde el servicio se vuelve comunidad

Jeannine Chisholm (centro) se detiene para una foto con dos mujeres de las Islas del Pacífico mientras servía como misionera de tiempo completo entre 2003 y 2005. Créditos: Wayne Chisholm. Imagen: Church News.

Las primeras clínicas se establecieron en Nuku’alofa, Tonga; Apia, Samoa; y Eita, Kiribati, todas ubicadas en escuelas secundarias de la Iglesia. Con el tiempo, el enfoque fue más allá de atender pacientes.

Los Chisholm trabajaron para formar autosuficiencia, capacitando a misioneros retornados y jóvenes locales como asistentes dentales. Muchos obtuvieron certificaciones oficiales y luego fueron contratados por los gobiernos de sus países.

Actualmente, cada clínica atiende entre 150 y 200 pacientes por semana. En cifras acumuladas, se estima que más de 200,000 personas han sido atendidas en Tonga, 100,000 en Samoa y 10,000 en Kiribati.

No nos quedamos de brazos cruzados”.

Dijo Chisholm al reflexionar sobre estos años de trabajo constante.

Bendiciones que regresan multiplicadas

Wayne Chisholm trabaja la dentadura de un paciente en la clínica Moroni de Eita, Kiribati, 2024. Créditos: Wayne Chisholm. Imagen: Church News.

Quienes han servido junto a Wayne coinciden en algo. El servicio bendice tanto a quien da como a quien recibe. A lo largo de los años, se han formado amistades profundas con las comunidades locales. Muchos lo llaman cariñosamente “Papa Chis”, y algunos incluso han puesto su nombre o el de Jeannine a sus hijos.

Varios jóvenes voluntarios terminaron yendo a la universidad, sirviendo misiones y, en algunos casos, convirtiéndose en dentistas. Ver ese crecimiento ha sido una de las mayores recompensas para Chisholm.

Creer en el potencial de otros también es una forma de servicio.

Dios está en los detalles

Estudiantes esperan para recibir atención dental en la clínica Moroni de Eita, Kiribati, 2024. Créditos: Wayne Chisholm. Imagen: Church News.

Durante sus viajes, Wayne Chisholm asegura haber visto milagros con frecuencia. No siempre grandes o visibles, pero sí claros.

He aprendido que el Padre Celestial y Jesucristo están en los detalles de nuestra vida, y que nos aman”, expresó.

Recordó el caso de una joven voluntaria en Kiribati que padecía escorbuto, una enfermedad grave causada por la falta de vitamina C. Tras recibir tratamiento básico, su recuperación fue rápida y completa.

Para Chisholm, fue un recordatorio sencillo pero poderoso de que el Señor obra incluso a través de lo cotidiano.

Un legado que sigue en marcha

El élder Brad Smith y la hermana Sherrie Smith atienden los dientes de un paciente en la clínica dental Moroni en Eita, Kiribati, julio de 2024. Créditos: Élder Brad Smith. Imagen: Noticias de la Iglesia.

Aunque se jubiló de su práctica dental en julio de 2025, Wayne Chisholm no ha dejado el Pacífico atrás. Ya planea un nuevo viaje a Kiribati en los próximos meses.

Su historia no se cuenta en discursos largos ni gestos grandiosos. Se construye con constancia, servicio silencioso y una convicción clara: cuando damos lo que tenemos, el Señor multiplica el impacto.

Fuente: Church News 

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