Se nos ha enseñado que, sin importar nuestras dudas, las escrituras siempre aportan la guía necesaria para abordarlas. Pero, siendo honestos, ¿a cuántos les ha pasado que abren las escrituras buscando respuestas pero no llega nada?

En lo personal, a mí me ha pasado un par de veces y aunque comprendí que estas cosas suelen suceder, no deja de ser inquietante.

Como cristianos, estudiar las escrituras es importante porque creemos que Dios nos habla a través de ellas, pero ¿qué ocurre cuando leemos con intención y aún así no sentimos nada de inmediato? ¿estamos haciendo algo mal?

Dios responde “línea por línea”

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La revelación es un proceso que a veces toma tiempo y requiere perseverancia. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Lo primero que debemos saber es que no somos ni seremos las únicas personas que no reciban respuestas inmediatas. De hecho, muchas personas en las escrituras pasaron por lo mismo.

Nefi construyó un barco sin conocer todos los detalles del viaje, Alma predicó durante años antes de ver frutos duraderos y hasta Moroni escribió sin saber quién leería sus palabras.

Ninguno de ellos recibió respuestas inmediatas a sus dudas, pero aun así siguieron adelante. El Señor mismo enseñó este principio:

“Pues he aquí, así dice el Señor Dios: Daré a los hijos de los hombres línea por línea, precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí”.

La revelación de Dios rara vez llega como una descarga fugaz de información. Más bien y se clarifica con el tiempo. Una autoridad general que habló sobre esto fue el presidente Dallin H. Oaks cuando expresó:

“La revelación es una realidad; se recibe a la manera del Señor y de acuerdo con Su tiempo”.

Entender esto cambia nuestra expectativa al leer las Escrituras. De pronto ya no buscamos soluciones inmediatas, sino pequeñas impresiones que nos guíen paso a paso.

Cuando las escrituras guardan silencio

manos en oración
Algunas revelaciones se reciben de manera gradual y sutil. Imagen: Canva

A veces las escrituras como el Libro de Mormón no ofrecen una solución directa, pero sí proporcionan una experiencia más especial. El élder David A. Bednar explicó:

“Algunas revelaciones se reciben de forma inmediata e intensa, mientras que otras se reconocen de manera gradual y sutil”.

Si sigues estudiando las escrituras pero no recibes revelación de inmediato, puede ser que tu revelación llegue de forma gradual y sutil como enseñó el élder Bednar.

Entonces, ¿qué hacer mientras llega la revelación? Aquí hay algunas ideas que te pueden ayudar:

  1. Reformular bien tu pregunta: Deja de preguntarte “¿Qué debo hacer?” Y más bien hazte esta pregunta: ¿Qué me está enseñando el Señor?
  2. Actuar con la luz que ya tenemos: A veces esperamos más revelación cuando aún no hemos actuado sobre la que ya recibimos. Aférrate a la guía que Dios ya te ha dado en lo que esperas guía nueva.
  3. Aceptar el silencio: Mire este “tiempo de silencio” como una oportunidad para crecer en la fe y desarrollar más confianza en Dios. Mientras tanto, no dejes de lado las acciones que te acerquen a Él.

Las escrituras son la mejor fuente espiritual

Escrituras
Abre tus escrituras, analiza lo que Dios quiere decirte y espera Su tiempo. Imagen: Shutterstock

Por más inquietud que puedas sentir, jamás olvides que las escrituras son el mejor alimento espiritual para tu alma, ya que leerlas constantemente aunque no haya respuestas inmediatas, alimentará nuestra paciencia y nuestra esperanza en Cristo.

Aunque no siempre revelen respuestas de manera instantánea, el mensaje de las escrituras sigue siendo que Jesucristo vive, y en Él hay redención.

Esa verdad jamás dejará de ser cierta aunque no siempre sean resueltas nuestras preguntas y eso está bien porque no necesitamos tener todas las revelaciones hoy. Solo necesitamos suficiente luz para dar el siguiente paso.

Mientras sigues buscando revelación, recuerda que esta suele llegar línea por línea. No te frustres por no saberlo todo, el Señor jamás te dejará sin las respuestas que necesitas.

Abre tus escrituras, analiza lo que Dios quiere decirte y espera Su tiempo. Tarde o temprano, sentirás Su voz.

Fuente: Meridian Magazine

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