¿Estoy fallando? ¿Estaré haciendo lo suficiente? Todos nos hacemos estas preguntas en algún momento de la vida. Sin embargo, cuando se trata de la fe, estas preguntas pueden resultar agobiantes.
En el caso de los miembros de la Iglesia de Jesucristo, esa sensación aparece especialmente cuando pensamos en los convenios. En vez de sentir esperanza y cercanía con Dios, sentimos presión y culpa.
Los líderes de la Iglesia de Jesucristo conocen esa sensación y es por eso que en un reciente video de Ven, Sígueme, el élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles, abordó este tema con sinceridad.
Todo comienza con una pregunta sencilla pero poderosa: ¿Qué significa realmente ser hijo o hija del convenio?
Los convenios son una invitación

Al reflexionar sobre el Antiguo Testamento y figuras como Enoc, Noé, Moisés y Abraham, el élder Kearon destacó una sección del manual de Ven, Sígueme titulada “El convenio”.
Ahí el élder Kearon señaló que cuando Dios habló a esos profetas sobre los convenios, no les estaba imponiendo cargas, sino invitándolos a entrar en una relación de confianza con Él.
Ese convenio llamado el “nuevo y sempiterno convenio” o “convenio abrahámico” prometía grandes bendiciones como posteridad, tierra, sacerdocio, entre otras.
Pero el élder Kearon hizo una aclaración:
“Ser el pueblo del convenio de Dios no significaba que fueran mejores que los demás; significaba que tenían el deber de ayudar a los demás a ser mejores”.
Y saber eso lo cambia todo. Hacer convenios con Dios no se trata de ser superiores ni de beneficios exclusivos sino de aceptar la invitación de servirle.
El engaño de pensar que estamos fallando

Aquí viene una de las partes más valiosas y humanas del mensaje del élder Kearon:
“Cuando pienso en los convenios, a menudo caigo en una especie de trampa al pensar: ¿en qué estoy fallando?”
¿Te resulta familiar ese sentimiento? Puede que tú también te hayas sentido como el élder Kearon. Él explicó que a menudo ese pensamiento suele ser una trampa espiritual que debemos corregir pero, ¿cómo?
Bueno, el élder Kearon compartió la clave para lograr esto:
“Necesito corregirme y recordar que todo el propósito es acercarnos a Dios”.
Los convenios tienen el propósito de acercarnos más a Dios ya que al hacerlos, recordamos a Cristo, quien fue enviado para tomar sobre sí nuestros pecados, errores y fallas.
Gracias a Su sacrificio no se nos exige perfección inmediata. Podemos acercarnos más a Dios y eventualmente volver con Él si somos fieles a los convenios.
Ser hijos del convenio es ser amados

El centro del mensaje del élder Kearon en estas tres verdades que a veces olvidamos en medio de metas personales y expectativas altas:
- Somos hijos e hijas de Dios.
- Él nos ama.
- Él desea que regresemos con Él.
Y con ese fin nos ha dado convenios. Al concertar convenios como el bautismo, recibir las ordenanzas del templo y participar de la Santa Cena, estamos fortaleciendo nuestra relación con Dios. Solo así podemos reconocer y sentir la plenitud de Su amor que nos da gozo y paz.
El élder Kearon concluyó con estas palabras:
“Él no pone obstáculos… Debemos encontrar la manera de disfrutar nuestro tiempo aquí siempre que sea posible”.
Quizá habrá más momentos en los que sientas que has fallado o no eres “suficiente para Dios”, pero la próxima vez que lleguen esos pensamientos recuerda que eres un hijo o hija del convenio y aunque ese título no te exime de errores sí te da la esperanza de saber que siempre puedes volver.
Dios no te dejará nunca.
Fuente: LDSLiving



