Los himnos de la Primaria siempre son hermosos porque enseñan el evangelio de una forma tan pura y clara que enternece el corazón. Quienes hemos crecido escuchándolos, entendemos lo especiales que son.

Entre todos ellos, hay una canción muy icónica: “Cuando me bautice”. Durante años, ese himno ayudó a muchos niños a entender el bautismo a través de una imagen sencilla: la tierra limpia después de la lluvia con un arcoíris en el cielo.

Pero ahora, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha lanzado una nueva colección de himnos que incluyen esa misma canción pero con un ajuste significativo. El título cambió a “Al bautizarme a Cristo seguiré”. Y algunas de las frases también.

Cabe resaltar que esta, se ha convertido en la primera canción incluida con letra actualizada, la cual se publicó inicialmente en la edición de enero de la revista «Amigo», de la Iglesia de Jesucristo.

¿Qué significan estos cambios?

Analizando los cambios en los versos

El enfoque de esta nueva versión del himno es ver el bautismo como una forma de seguir a Cristo. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

En la versión anterior cantábamos:

“Cuando yo me bautice se limpiará mi ser,

mi Padre me perdonará…”

El énfasis en esa versión estaba en el momento del acto bautismal como una experiencia de limpieza espiritual futura. Pero ahora, la nueva versión incluye un ajuste:

“Yo sé que al bautizarme a Cristo seguiré;

podré ser perdonado si yo vuelvo siempre a Él”.

Ahora el enfoque ya no está solo en la limpieza sino en seguir a Cristo. Ya no es solo “me limpiaré” sino ahora es “lo seguiré”, demostrando nuestro compromiso con el Salvador mediante el convenio bautismal.

Eso cambia el impacto del mensaje porque recae en una acción, la elección de escogerlo a Él y Sus enseñanzas y mandamientos.

Viendo la pureza desde otra perspectiva

La pureza no es algo que pasa solo luego del bautismo, sino es un estado continuo producto de una relación constante con Cristo. Imagen: Másfe.org

Hay otra frase que también se ajustó sutilmente en el coro. Antes el himno decía:

“Yo quiero comportarme bien…”

Pero ahora esa parte dice:

“Yo quiero siempre limpio ser…”

La diferencia parece mínima y quizá para algunos insignificante, pero es muy hermosa. Si lo vemos bien, la frase “comportarme bien” puede sonar a una conducta externa, pero si decimos “siempre limpio ser”, entonces estamos hablando de identidad interna.

Con este ajuste la pureza ya no se presenta solo como algo que pasa luego del bautismo, sino como un estado continuo, una decisión diaria y una relación constante con Cristo.

Esto ayuda a reforzar la idea de que el bautismo no es la meta final sino el comienzo de una vida más centrada en Cristo. Algo que los niños aprenden y que como adultos siempre es bueno recordar.

La pureza no es perfección

Podemos renovar nuestra pureza al volver a Cristo. Imagen: La Iglesia de Jesucristo

La nueva letra de este himno también incluye esta línea clave:

“Podré ser perdonado si yo vuelvo siempre a Él.”

¿Qué nos dice esto sobre la pureza? Pues nos revela que si bien el bautismo abre la puerta al convenio, la pureza se mantiene solo por medio del arrepentimiento y la renovación del convenio bautismal mediante la Santa Cena.

En otras palabras, no perdemos la pureza para siempre al cometer errores, sino que podemos renovarla al volver a Cristo. Esta verdad nos ayudará a vivir con esperanza.

El mensaje que ahora cantarán los niños no es solo “me lavaré”, sino “puedo volver”. Y eso es lo que todos necesitamos recordar.

Y para nosotros, ¿qué significa?

Gracias a esta nueva versión, os niños de hoy crecerán cantando que el bautismo es seguir a Cristo. Fuente: Masfe.org

Esos ajustes reflejan algo que los líderes de la Iglesia de Jesucristo han enfatizado en los últimos años: una relación más directa y constante con Jesucristo.

Quizá los que crecimos cantando la versión anterior recordamos la emoción de imaginar ese día especial en que “se limpiaría nuestro ser”. Pero hoy, el mensaje nuevo de este himno redefine lo que entendemos por «ser puros». 

El himno “Al bautizarme a Cristo seguiré” nos enseña qué significa esa pureza:

  • No es solo un recuerdo de los ocho años.
  • No es una meta imposible.
  • No es un estándar que nos condena.

Este himno refleja una invitación: elegir regresar a Cristo siempre.

Los niños de hoy crecerán cantando que el bautismo es seguir a Cristo. Y quizás eso los prepare mejor para entender que la pureza es un promesa más que una presión.

Porque al final, el bautismo no solo se trata solo de estar limpios, sino de saber a quién seguimos.

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