Lo que empezó como una tarde cultural terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados en redes locales, misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fueron pintados en el Holi, cubiertos de polvos de colores y sonriendo por la tradición y celebración de las personas alrededor.
Sí, pasó. Y no tardó en volverse viral.
¿Qué es el Holi?

El Holi, conocido en otras partes del mundo como el Phagwah, es una festividad tradicional de origen hindú que celebra la llegada de la primavera y el triunfo del bien sobre el mal. En países del Caribe como Guyana, Trinidad y Surinam, esta tradición tiene una presencia fuerte y colorida.
La dinámica es sencilla y alegre, las personas se lanzan polvos de colores (llamados abeer), cantan, comparten comida típica y celebran en comunidad. Es una fiesta de unidad, renovación y alegría colectiva.
No se trata solo de colores. Se trata de comunidad.
¿Cómo terminaron participando los misioneros?

Según el video viral en redes sociales los misioneros estaban cumpliendo con sus actividades habituales cuando miembros de la comunidad los invitaron a unirse al ambiente festivo.
En cuestión de minutos estaban completamente cubiertos de los colores riendo junto a niños y adultos. La imagen de jóvenes misioneros participando respetuosamente en una tradición cultural local llamó la atención por su naturalidad.
Algunos usuarios comentaron.
“Participar en la cultura de los demás es una tradición guyanesa”.
“Somos un país multicultural. Todos celebramos las fiestas de todos… Ese es el amor de todo guyanés”.
“Así es como lo hacemos nosotros en la Iglesia, ¡nos divertimos!”.
¿Está permitido?

Los misioneros no participan en ceremonias religiosas de otras creencias, pero sí pueden involucrarse en actividades culturales y comunitarias cuando no comprometen su fe ni sus principios.
En este caso, el Phagwah fue vivido como lo que es en muchos contextos caribeños una expresión cultural y social abierta a todos.
Y el resultado fue positivo. Vecinos comentaron que la participación generó cercanía y rompió barreras.
“Fue bonito verlos integrarse. Demuestra respeto”.
“Es cultura… Todos tenemos derecho a participar en ella. Así como personas en todo el mundo participan en la festividad cristiana de la Navidad”.
En tiempos donde las diferencias culturales suelen marcar distancia, construir puentes empieza con algo tan simple como aceptar un poco de polvo azul en la camisa.
Fuente: LDS Daily



