Es posible que en algún momento de nuestras vidas hayamos enfrentado algo muy común: el miedo al futuro. Es por eso que a veces miramos al pasado con nostalgia e incluso con ganas de volver a él incluso cuando ese pasado estuvo lleno de errores, arrepentimientos o etapas que ya terminaron.
Cuando experimentamos eso, pensamos en decisiones que hubiéramos tomado de manera diferente, recordamos etapas de la vida que parecían más simples y, a veces, tememos que lo que viene sea muy difícil. El Señor comprende esos sentimientos e incluso nos dejó una advertencia al respecto:
“Acordaos de la mujer de Lot”.
La mujer de Lot también vivió aferrada al pasado en Sodoma, pero más que centrarnos en su historia, el principio que el Salvador nos enseña con esa advertencia es claro: la vida espiritual siempre apunta hacia adelante.
El Evangelio de Jesucristo siempre nos invita a soltar el pasado, sanar y seguir avanzando. Es por eso que hoy compartimos 2 ideas poderosas que te ayudarán a lograrlo.
1. El pasado no define tu futuro

Una de las razones por la que muchos viven atrapados en el pasado es porque sienten que sus errores los definen y piensan que lo que hicieron, o lo que les ocurrió, determina quiénes serán siempre. Pero el Evangelio enseña lo contrario.
Las Escrituras muestran que el plan de Dios siempre incluye cambio y ahí es donde entra el arrepentimiento. Gracias al sacrificio de Jesucristo, ningún error tiene que ser permanente. Podemos arrepentirnos y ser limpios de nuestros pecados y eso es una evidencia del amor de Dios.
El élder Jeffrey R. Holland enseñó una vez un principio que resume esto:
“La fe se basa en el pasado, pero nunca anhela quedarse allí. La fe confía en que Dios tiene grandes cosas reservadas para cada uno de nosotros”.
En otras palabras, el pasado puede enseñarnos, pero no debe aprisionarnos. El propósito del arrepentimiento es precisamente liberarnos de neustros errores pasados para que podamos avanzar hacia un futuro mejor.
Si hoy sientes que tu pasado aún te persigue, recuerda que Cristo puede perdonarte y transformarte si te arrepientes.
2. La fe siempre mira hacia adelante

A veces queremos tener una certeza firme antes de dar el siguiente paso en la vida. Eso sería lo ideal pero el Evangelio enseña que la fe funciona de otra manera. El profeta Alma explicó:
«La fe no es tener un conocimiento perfecto… si tenéis fe, tenéis esperanza en cosas que no se ven».
Esto quiere decir que la fe implica confiar en lo que todavía no podemos ver completamente y eso incluye mirar hacia el futuro con confianza en lugar de miedo.
Sé lo que piensas: eso es tan fácil de decir pero muy difícil de hacer. Y eso es entendible, después de todo, mirar hacia el pasado es más fácil porque ya sabemos cómo ocurrió. El futuro, en cambio, siempre es incierto. Pero precisamente ahí es donde la fe se fortalece.
Creer en Jesucristo significa creer que nuestro mañana puede ser mejor que nuestro ayer y a su vez, confiar en que Dios está obrando en nuestra vida incluso cuando no entendemos todo lo que está sucediendo.
No dejes que tus dudas sobre el futuro te mantengan aferrado al pasado. Confía en Cristo y mira hacia adelante con esperanza.
Elije mirar hacia adelante

Encontrar el valor para seguir adelante no siempre pasa de un día para otro. A veces es un proceso que requiere paciencia, arrepentimiento, perdón y, como ya mencionamos, mucha fe.
Si ahora estás continuamente pensando en tus errores pasados o en los de otros, presta atención a este consejo del presidente Holland:
«Como los anti-nefi-lehitas del Libro de Mormón, entierren sus armas de guerra y déjenlas enterradas. Perdonen, y hagan lo más difícil que perdonar: Olvidar. Y cuando vuelva a la mente, olvídalo. Puedes recordar lo justo para no repetir el error».
Perdona, deja atrás el pasado y recuerda que Jesucristo no solo vino a ofrecerte perdón sino también a abrirte un futuro nuevo y mejor. Cada día tienes una nueva oportunidad de comenzar otra vez, de crecer un poco más y de confiar más plenamente en Dios.
Y cuando elijas mirar hacia adelante con fe, descubrirás que el Señor nunca te dejará solo mientras avanzas.
Fuente: LDSLiving



