Cada año, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días llama a nuevos matrimonios para presidir misiones en distintas partes del mundo. Estas asignaciones implican dedicar varios años al servicio, guiando y apoyando a cientos de misioneros mientras predican el evangelio.

A continuación, algunos de los matrimonios recientemente llamados a servir en distintas regiones.

Misión Guatemala, Quetzaltenango

José A. Fernández y Sonia Fernández, quien servirá como presidente y compañera de la Misión Guatemala Quetzaltenango a partir de julio de 2026. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

José A. Fernández (53) y Sonia Fernández, del barrio Villas del Bosque en Tijuana, México, han sido llamados a presidir la Misión Guatemala Quetzaltenango.

El presidente Fernández ha servido en numerosos llamamientos, entre ellos Setenta de Área, presidente de estaca y obispo, además de haber servido como misionero en la Misión México Tijuana. Actualmente participa como líder de misión de servicio y asesor de misioneros de servicio.

La hermana Fernández también ha dedicado años al servicio en la Iglesia, incluyendo llamamientos como presidenta de la Primaria de estaca y presidenta de las Mujeres Jóvenes del barrio.

Las misiones muchas veces comienzan mucho antes del llamado formal. Se preparan a lo largo de una vida de servicio constante.

Misión Uruguay, Salto

William Freedman y Alyson Freedman, quienes servirán como presidente y compañera de la nueva Misión Uruguay Salto a partir de julio de 2026. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

William Freedman (57) y Alyson Freedman, del barrio Meadow Wood en Provo, Utah, presidirán la Misión Uruguay Salto.

El presidente Freedman ha servido como consejero en una presidencia de estaca, obispo, miembro del sumo consejo y presidente del quórum de élderes. También fue misionero en la Misión Uruguay Montevideo.

La hermana Freedman ha servido en varios llamamientos relacionados con las Mujeres Jóvenes y la Primaria, además de trabajar como obrera de ordenanzas del templo.

Para muchos líderes de misión, el servicio comienza años antes cuando ellos mismos fueron jóvenes misioneros.

Misión Puerto Rico, San Juan

Paul D. Hernández y Janelle F. Hernández, quienes servirán como presidente y compañera de la Misión Puerto Rico San Juan a partir de julio de 2026. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Paul D. Hernandez (53) y Janelle F. Hernandez, del barrio Prattville en Alabama, han sido llamados a servir en la Misión Puerto Rico San Juan.

El presidente Hernandez ha servido como consejero de presidencia de estaca, presidente de distrito, obispo y presidente de rama. También fue misionero en la Misión Costa Rica San José.

La hermana Hernandez ha servido en múltiples llamamientos en la Primaria, Mujeres Jóvenes y Sociedad de Socorro.

El liderazgo en la Iglesia suele surgir de años de servicio silencioso en diferentes responsabilidades.

Misión República Dominicana, Santo Domingo Este

Enrique Mayorga y María Angélica Bayas de Mayorga, quienes se desempeñarán como presidente y acompañante de la Misión República Dominicana Santo Domingo Este a partir de julio de 2026. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Enrique Mayorga (53) y María Angélica Bayas de Mayorga, del barrio La Aurora en Samborondón, Ecuador, han sido llamados a presidir la Misión República Dominicana Santo Domingo Este.

El presidente Mayorga actualmente sirve como Setenta de Área y anteriormente fue presidente de estaca y presidente de rama. También fue misionero en la Misión Ecuador Guayaquil Sur.

La hermana Bayas de Mayorga ha servido como maestra de instituto y en diversos llamamientos relacionados con las Mujeres Jóvenes y la música en la Iglesia.

El servicio en el evangelio suele cruzar fronteras. Personas de distintos países terminan bendiciendo la vida de misioneros y miembros en otras naciones.

Un llamado que impacta generaciones

Ser presidente de misión implica mucho más que dirigir una organización. Significa acompañar espiritualmente a cientos de jóvenes durante uno de los momentos más importantes de su vida.

Para muchos misioneros, esos años marcan decisiones que influirán en su fe, su familia y su futuro. Por eso, detrás de cada misión hay matrimonios que deciden dedicar tiempo, experiencia y fe para ayudar a que otros se acerquen más a Jesucristo.

Fuente: Church News 

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