En nuestro mundo hay mucho contraste. Nunca antes habíamos tenido tanto acceso a la información y a las oportunidades. Pero al mismo tiempo, nunca había sido tan desafiante proteger la fe y los valores espirituales.

Mientras el progreso tecnológico avanza a una velocidad impresionante, muchas verdades espirituales son cada vez más ignoradas y cuestionadas. Las Escrituras expresan esta dualidad y la describen con dos nombres muy conocidos: Sion y Babilonia.

Pero ahora, ¿qué significan esos nombres y qué significado tienen para nosotros hoy? Al estudiar las Escrituras y observar lo que ocurre en el mundo, notaremos que Sion y Babilonia no son solo lugares del pasado, sino que también representan dos culturas espirituales opuestas que vivimos hoy en día.

Y lo más importante es que todos nosotros estamos ayudando a construir estas culturas con nuestras decisiones diarias.

¿Qué es Sion?

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Sion es la ciudad que edificó Enoc. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Empecemos describiendo la palabra «Sion». Este término aparece muchas veces en las Escrituras y puede tener varios significados. Uno de ellos y el más importante aparece en el libro de Moisés, donde se le describe como la ciudad que edificó Enoc:

“Y aconteció que en sus días [Enoc] edificó una ciudad que se llamó la Ciudad de Santidad, a saber, Sion” (Moisés 7:19)

Pero, ¿por qué se le dio este nombre en específico? ¿qué significaba? El versículo anterior de la misma escritura lo explica:

“El Señor llamó Sion a su pueblo, porque eran uno en corazón y voluntad, y vivían en rectitud; y no había pobres entre ellos”.

«Sion» también hace referencia a los «puros de corazón». Imagen: Canva

Más adelante, el nombre Sion también se utilizó para referirse a Jerusalén y a su monte sagrado. Sin embargo, en la revelación moderna, el Señor también dio otra definición que aporta un nuevo sentido a esta palabra:

“Regocíjese Sion, porque esta es Sion: los puros de corazón” (Doctrina y Convenios 97:21).

Esto significa que Sion, a parte de ser descrito como un lugar geográfico, también es descrito por Dios como un tipo de pueblo y un estilo de vida. El élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, explicó este principio:

“Sion es Sion debido al carácter, a los atributos y a la fidelidad de sus habitantes”

En otras palabras, Sion también se puede construir en el corazón de cada persona.

¿Qué representa Babilonia?

Babilonia surgió a partir de Babel. Arte: The Tower of Babel (detail; 1563), Pieter Bruegel the Elder. Kunsthistorisches Museum, Vienna.

Si Sion simboliza pureza y fidelidad a Dios, Babilonia es todo lo opuesto. Históricamente, Babilonia surgió a partir de Babel, famosa por la «Torre de Babel». Con el tiempo, ese nombre llegó a representar todo lo malo del mundo como: orgullo, idolatría, inmoralidad, poder sin Dios y cautiverio espiritual.

En las Escrituras, el término «Babilonia» se volvió aún más simbólico ya que pasó a representar una sociedad que vive lejos de Dios. Por eso el Señor declara en las revelaciones modernas:

“Salid de Babilonia; congregaos de entre las naciones”

Babilonia se representa hoy en la mentalidad «popular» del mundo que normaliza el pecado. Imagen: Canva

Hoy, al igual que con Sion, Babilonia ya no es una ciudad literal sino una mentalidad o «filosofía» que todavía existe en el mundo y que podemos ver en diferentes momentos como:

  • en los pensamientos modernos que incubren y normalizan el pecado.
  • en el consumismo sin límites.
  • en el entretenimiento que nos distrae constantemente de lo espiritual.
  • en la búsqueda de estatus, fama o riqueza por encima de la santidad.

Puede que estas cosas nos atraigan a veces pero no podemos decir que pertenecemos a Sion si al mismo tiempo seguimos cómodos con los valores del mundo en Babilonia. Así que pertenecemos ya sea a una o a otra. No hay términos medios para Dios.

El conflicto entre Sion y Babilonia

La lucha entre Sion y Babilonia se resume a elegir si seguir a Jesucristo o seguir otro camino alejado de Él. Imagen: Canva

Ahora, la lucha entre Sion y Babilonia no comenzó en esta tierra. En realidad, refleja el mismo conflicto que comenzó antes de esta vida: elegir seguir a Jesucristo o seguir otro camino alejado de Él. El profeta José Smith enseñó:

“La edificación de Sion ha sido una causa que ha interesado al pueblo de Dios en todas las edades”.

Nosotros, como parte del pueblo de Dios, también somos llamados a participar en esa obra y, aunque suene inspirador, esto es todo un desafío porque construir Sion depende de las decisiones pequeñas de cada día. Entonces, ¿cómo ayudamos a construir Sion?

En su discurso “A Sion venid”, el presidente D. Todd Christofferson enseñó algunos principios clave sobre cómo los discípulos de Cristo pueden ayudar a edificar Sion. Entre ellos, hay 3 pilares fundamentales que describimos a continuación.

1. Unidad

amigos dándose la mano
Sion requiere que seamos “uno en corazón y voluntad”. Imagen: Canva

Como lo indica una escritura que citamos más arriba, Sion requiere que seamos “uno en corazón y voluntad” y esa unidad comienza en los lugares más cercanos como nuestros hogares, nuestras familias y nuestras comunidades.

Es fácil hablar de una futura «Nueva Jerusalén», pero esa sociedad no puede construirse mientras existan resentimientos, orgullo, críticas constantes o rivalidades entre nosotros. El Señor incluso reprendió a los primeros santos por este problema:

“[No] están unidos conforme a la unión que requiere la ley del reino celestial” (Doctrina y Convenios 105:4)

Construir Sion entonces requiere que nos arrepintamos, perdonemos y sanemos nuestras relaciones con los demás a nuestro alrededor. En cuanto a esto el Señor nos extendió una invitación:

“A vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres”.

2. Santidad

La santidad es esencial para edificar Sion. Imagen: Canva

Si Sion son “los puros de corazón”, entonces la santidad es esencial para ayudar a construirla. Sin embargo, hoy en día, eso es todo un reto ya que vivimos en medio de pantallas, redes sociales, música, series y contenido que muchas veces trivializa el pecado o lo presenta como algo normal.

Esta realidad no es exclusiva de nuestra época. Hay varios ejemplos, como el clásico de Sodoma y Gomorra, que muestran cómo personas justas tuvieron que vivir en una sociedad que escogía el pecado. Si eso ya era un desafío en la antigüedad, lo es aún más hoy.

Es por eso que hoy más que nunca, si queremos ayudar a edificar Sion, debemos hacer la diferencia al elevar nuestros estándares espirituales de pureza moral, modestia y ser fieles a los convenios para poner a Cristo en el centro de nuestras vida.

Este esfuerzo no basta con ser simplemente “menos malos que el mundo”. El Señor nos invita a preguntarnos:

“Por lo tanto, ¿qué clase de hombres habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy” (3 Nefi 27:27)

3. Cuidar a los necesitados

Sion mide el éxito por la generosidad con la que compartimos con los demás. Imagen: Canva

Otra de las características más hermosas de Sion sugiere que “no había pobres entre ellos”. Respecto a esto, el Señor  dio una advertencia seria:

“Si alguno toma de la abundancia que he creado, y no reparte su porción a los pobres… en el infierno alzará los ojos con los malvados”.

Esto no tiene nada que ver con sistemas económicos sino de vivir las leyes celestiales del reino de Dios. Si comparamos ambas perspectivas, Babilonia mide el éxito por la riqueza que se acumula, pero Sion, en cambio, lo mide por la generosidad con la que compartimos.

Muchos miembros de la Iglesia de Jesucristo ya responden a esta ley de Dios mediante las ofrendas de ayuno, el servicio y los pequeños actos de bondad. Quizás parezcan gestos sencillos, pero en realidad están colocando ladrillos en la construcción de Sion.

Una decisión diaria

Nuestras decisiones diarias definen si estamos en Babilonia o en Sion. Imagen: Canva

Uno de los artículos de fe para los Santos de los Últimos Días indica que:

«Sion (la Nueva Jerusalén) será edificada sobre el continente americano… Cristo reinará personalmente sobre la tierra, y… la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca».

Pero Sion no será un lugar cómodo para quienes aman Babilonia. El mundo seguirá cambiando y es probable que los valores culturales serán alterados cada vez más. Sin embargo, también crecerá el poder espiritual de los santos que permanezcan firmes, tal como profetizó el profeta Nefi (1 Nefi 14:14).

Hasta entonces, debemos recordar que tanto Sion como Babilonia están presentes hoy, en el mundo y en nuestras decisiones y es por eso, hoy más que nunca, el Señor nos invita:

“Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un estandarte a las naciones”.

Con esto, la pregunta final es: ¿Qué puedes hacer para guiar a los demás hacia Sion?

Fuente: maisfe

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