Las experiencias más sencillas de servicio terminan dejando huellas que duran toda la vida. Eso fue precisamente lo que recordó recientemente el élder Clark G. Gilbert, nuevo miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, al reencontrarse con un grupo de jóvenes a quienes sirvió hace años en Boston.
En una reciente publicación de Facebook, el apóstol compartió el momento en el que volvió a ver a aquellos jóvenes, ahora adultos, que influyeron profundamente en su vida cuando él era un estudiante de posgrado.
Este encuentro se convirtió en un recordatorio de cómo el Evangelio y el servicio pueden unir a las personas para siempre.
Un reencuentro lleno de gratitud y recuerdos

Durante su etapa como estudiante en Boston, el entonces hermano Clark Gilbert recibió la asignación de trabajar con jóvenes que vivían en barrios difíciles en el centro de la ciudad. Fue allí donde conoció a un grupo de jóvenes que, sin saberlo en ese momento, terminarían marcando su vida.
Para saber los detalles del servicio del élder Gilbert con esos jóvenes puedes revisar este artículo.
Pasaron los años de aquella experiencia y, a comienzos de esta semana, el élder Gilbert y su esposa se reunieron nuevamente con un grupo de aquellos jóvenes, ahora hombres adultos, junto con sus esposas. Durante una cena, pudieron recordar el pasado y compartir cómo el Evangelio había guiado sus vidas desde entonces.
Para el élder Gilbert, aquel momento estuvo lleno de emoción:
“Sentí un profundo gozo al escuchar sus historias y ser testigo de su fe en Jesucristo”, expresó.

Uno de los aspectos que más conmovió al élder Gilbert fue ver cómo sus decisiones espirituales tomadas años atrás habían dado fruto en esos jóvenes a lo largo del tiempo.
“Cada uno ha servido en una misión, se ha casado en el templo y ahora cría una hermosa familia”, expresó el élder Gilbert en cuanto a estos jóvenes.
Para el apóstol, ver ese progreso en aquellos a quienes sirvió fue una experiencia muy gratificante. Este reencuentro también fue una oportunidad para celebrar lo que el Evangelio puede hacer en la vida de las personas a lo largo del tiempo.
El servicio transforma al que da y al que recibe

El élder Gilbert también compartió una reflexión que lo sorprendió incluso a él mismo. Cuando comenzó a trabajar con aquellos jóvenes en Boston, pensó que su responsabilidad era ayudarles y guiarlos. Sin embargo, con el tiempo se dio cuenta de algo diferente.
“Me di cuenta de que cuanto más intentaba servirles, más me bendecían a cambio”.
Esa reflexión se convirtió en una de las lecciones más importantes de su vida: el servicio en el Evangelio transforma tanto al que recibe la ayuda como al que la da. Al reflexionar sobre esto, el élder Gilbert también destacó una verdad poderosa:
“Vivir el evangelio de Jesucristo nos permite conectar con personas que nos moldean para siempre”.
En ocasiones, las amistades que nacen en el servicio con el tiempo pueden convertirse en relaciones espirituales que perduran durante décadas y el élder Gilbert lo sabe. Finalmente él concluyó su mensaje en el post expresando su gratitud hacia aquellos hombres.
“Estoy profundamente agradecido por el ejemplo, la amistad y la fe inquebrantable de estos hombres extraordinarios”.



