Hay preguntas que nacen del dolor más profundo del corazón.

Hace unos años el presidente Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, respondió a una mujer una de esas preguntas. Ella y su esposo estaban haciendo todo lo que sentían que debían hacer. Iban al templo, trataban de vivir el evangelio y mantener su fe.

Pero no podían tener hijos. Entonces ella preguntó:

Si estamos haciendo lo correcto, ¿por qué seguimos pasando por esto?

Una trampa espiritual muy común

Jeffrey R. Holland. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La respuesta del élder Holland comenzó con una advertencia.

Existe una trampa espiritual que muchas personas enfrentan cuando atraviesan pruebas profundas. Es la idea de que el sufrimiento significa que Dios está decepcionado de nosotros o que nos está castigando.

El apóstol fue directo al explicar el peligro de ese pensamiento. Si el sufrimiento fuera señal de que Dios no ama a alguien, entonces ¿qué diríamos de los profetas de las escrituras?

Pedro fue crucificado, Pablo fue decapitado y muchos profetas vivieron persecución, exilio y rechazo. Y sobre todo, Jesucristo mismo, el único ser perfecto que ha vivido, experimentó más sufrimiento que cualquier otra persona.

El dolor no es evidencia de que Dios nos haya abandonado.

Cuando un deseo justo tarda en llegar

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Para muchas parejas, el deseo de tener hijos es uno de los anhelos más profundos de la vida. Y cuando ese deseo no se cumple, el proceso puede sentirse muy solitario.

Las visitas médicas, las preguntas incómodas, los comentarios sin mala intención pero que duelen, todo puede volverse pesado con el tiempo.

En medio de esa experiencia, algunas personas comienzan a preguntarse si hicieron algo mal o si su fe no es suficiente.

Pero el evangelio enseña que el hecho de que un deseo justo tarde en cumplirse no significa que hayas fallado ni que Dios esté decepcionado de ti.

Una prueba que no define tu valor

“¿Para cuándo el bebé?”: La pregunta que ya NO debemos hacer en la Iglesia
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El élder Holland explicó que la vida está llena de momentos difíciles. Las pruebas no son una excepción rara dentro del plan de Dios. Son parte de la experiencia humana.

Las escrituras están llenas de historias de personas fieles que atravesaron dificultades muy profundas.

Y aunque muchas veces no entendemos por qué ocurren, las dificultades pueden ayudarnos a desarrollar una compasión que de otra manera tal vez nunca habríamos aprendido.

No significa que el dolor sea fácil. Pero sí significa que Dios puede transformar incluso las experiencias más duras en algo que fortalece nuestra alma.

El ejemplo del Salvador

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El élder Holland también recordó que la historia central del evangelio es la vida del Salvador. Jesucristo fue rechazado, incomprendido, traicionado y finalmente crucificado. Su vida demuestra algo fundamental sobre el plan de Dios.

En el evangelio, el sufrimiento muchas veces precede a la gloria. No porque Dios disfrute el dolor humano, sino porque el crecimiento espiritual ocurre en medio de las experiencias más profundas de la vida.

Al final de su respuesta, el élder Holland habló de la perspectiva eterna del plan de salvación. Dijo que en el panorama completo de la eternidad, ninguna bendición justa será negada a los hijos de Dios que permanezcan fieles.

Algún día, en el tiempo y la forma del Señor, cada bendición prometida será multiplicada muchas veces más allá de lo que hoy podemos imaginar.

Para quienes viven este proceso hoy

aborto
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Las experiencias relacionadas con la infertilidad o con el deseo de formar una familia son profundamente personales, cada historia es diferente.

Hay personas que desean tener hijos con todo su corazón. Otras sienten paz siguiendo caminos distintos en la vida. Ambas realidades merecen respeto y comprensión.

Pero quienes sienten ese deseo profundo y aún enfrentan esta prueba, recuerden que su valor no depende de la capacidad de tener hijos, su identidad más profunda es ser hija o hijo de Dios.

Aunque hoy algunas respuestas parezcan lejanas, el evangelio enseña que Dios conoce cada anhelo justo del corazón humano y no lo ignora. Mientras tanto, el consejo del élder Holland nos da una perspectiva de consuelo:

Confía en que el plan del Señor tiene una perspectiva mucho más amplia que la que hoy podemos ver.

Fuente: For Times of Trouble

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