En el relato de la tentación de Jesucristo encontramos un detalle que muchas veces pasa desapercibido. Antes de comenzar Su ministerio terrenal, el Salvador fue tentado por Satanás en el desierto (Mateo 4:1–11). En uno de esos momentos, el adversario citó un pasaje de las escrituras para intentar persuadirlo.
“Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti” – Mateo 4:6.
Este momento revela que el adversario puede usar palabras verdaderas para promover ideas equivocadas. No siempre intenta destruir la fe con mentiras evidentes. A veces lo hace tomando verdades y sacándolas de su contexto.
Por eso es tan importante entender las escrituras completas y no solo frases aisladas. Veamos tres ejemplos de pasajes que muchas veces se interpretan de forma equivocada.
“No juzguéis” no significa ignorar el bien y el mal

Uno de los versículos más citados de las escrituras es Mateo 7:1:
“No juzguéis, para que no seáis juzgados”.
Muchas personas lo usan para afirmar que nadie debería opinar sobre las decisiones de otros o que cualquier llamado al arrepentimiento es incorrecto.
Sin embargo, en los versículos siguientes, Jesucristo habla sobre la necesidad de quitar primero la viga de nuestro propio ojo antes de intentar ayudar a otro con la paja en el suyo (Mateo 7:3–5). La Traducción de José Smith aclara el principio:
“No juzguéis injustamente, sino juzgad con justo juicio”.
Esto cambia completamente la perspectiva. El evangelio no enseña a cerrar los ojos ante el bien y el mal. Más bien nos invita a desarrollar discernimiento.
El élder Dallin H. Oaks explicó que en la vida diaria debemos hacer juicios constantemente al ejercer nuestro albedrío moral. La clave está en recordar que no nos corresponde emitir el juicio final sobre las personas, sino evaluar acciones y decisiones con sabiduría.
El evangelio nos enseña a juzgar con rectitud, no a vivir sin discernimiento.
El conflicto no siempre es contención

En el Libro de Mormón encontramos otra enseñanza que a menudo se cita en conversaciones sobre desacuerdos. En 3 Nefi 11:29 el Salvador declaró:
“El espíritu de contención no es mío, sino del diablo”.
Esta enseñanza es clara, la contención destruye relaciones y aleja al Espíritu.
Sin embargo, en ocasiones se interpreta como si cualquier desacuerdo o confrontación de ideas fuera algo negativo. Pero las escrituras muestran que defender la verdad no siempre evita el conflicto.
El élder Dieter F. Uchtdorf enseñó:
“El conflicto es inevitable; la contención es una elección”.
En otras palabras, seguir a Cristo puede generar desacuerdos, pero eso no significa actuar con ira, desprecio o agresividad.
La diferencia está en la actitud.
Se puede defender la verdad con firmeza y al mismo tiempo con respeto y amor.
Ser pacificador no significa evitar la verdad

Otra enseñanza conocida del Sermón del Monte es Mateo 5:9:
“Bienaventurados los pacificadores”
En la cultura actual, a veces se interpreta esta enseñanza como si significara evitar cualquier situación incómoda o cualquier desacuerdo. Bajo esa idea, ser pacificador sería simplemente mantener la tranquilidad a toda costa.
Pero la paz que Cristo ofrece es distinta a la paz del mundo. Él mismo dijo:
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da” – Juan 14:27
La paz del evangelio no consiste en ignorar la verdad ni en ceder ante cualquier presión. Proviene de la reconciliación con Dios y de vivir de acuerdo con Sus enseñanzas.
Por eso, ser pacificadores implica llevar el evangelio a otros. Cuando el mensaje de Cristo transforma el corazón, la verdadera paz comienza a crecer.
La paz que Cristo promete no es silencio ante el mal, sino reconciliación con Dios.
Comprender las escrituras con profundidad

Las escrituras son una fuente de luz y guía. Sin embargo, cuando se leen de manera aislada o superficial pueden perder su significado completo.
Por eso el estudio del evangelio invita a algo más profundo:
- leer los versículos en su contexto
- buscar la guía del Espíritu
- considerar las enseñanzas de los profetas
- reflexionar sobre cómo aplicar esos principios hoy
Cuando hacemos esto, descubrimos que la palabra de Dios siempre conduce a mayor claridad y mayor luz.
Y en un mundo donde muchas ideas se reducen a frases rápidas o interpretaciones parciales, volver a las escrituras con profundidad nos ayuda a entender mejor el mensaje del Salvador y aplicarlo con sabiduría en nuestra vida diaria.
Fuente: My Life by Gogo Goff



