Hace poco, más de 100 niños en Guayaquil vivieron una experiencia poco común pero muy especial. Por un día, dejaron de imaginar cómo sería una misión y empezaron a vivirla.

La actividad, organizada por la Estaca Samborondón de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, recreó un mini Centro de Capacitación Misional (CCM) con el objetivo de ayudar a los niños a sentirse parte de la obra misional desde ahora, no solo en el futuro. ¿Cómo se dió esta actividad? Aquí te lo comentamos.

Una idea simple con un propósito poderoso

Niños de la Primaria y líderes de la Estaca Samborondón Ecuador posan para una foto con la bandera colombiana durante la actividad del mini centro de capacitación misional de la estaca en Guayaquil, Ecuador. Imagen proporcionada por Yohana Salvatierra

Esta iniciativa comenzó con una intención clara: sembrar algo en el corazón de los niños.

“La idea surgió del deseo de ayudar a los niños a tener una experiencia de primera mano de la vida misional”, expresó Cristina Elizabeth Guaminga, primera consejera de la presidencia de la Primaria de estaca:.

Bajo esa perspectiva, la meta de los líderes no era solo enseñar a los niños sobre la misión, sino hacerles sentir lo que significa realmente ser parte de ella y funcionó.

“Vimos en sus rostros el deseo, incluso a tan corta edad, de ser misioneros”, dijo Cristina.

Maite Luis, Lia Guiracocha Mendoza y Jorge Mena, de 10 años, sonríen para una foto mientras llevan placas con el título de «futuro misionero». Imagen proporcionada por Samantha Mena y Denis Esther Mendoza Jaramillo

Sin embargo esta experiencia estuvo a punto de cancelarse ya que el 21 de febrero, a pocos días de la actividad, surgió una gran oposición: fuertes lluvias hicieron que el centro de reuniones empezara a inundarse, lo cual amenazó con arruinar la actividad.

Frente a esto, los líderes locales llegaron desde temprano para sacar el agua y preparar el lugar. Sin embargo, ante la incertidumbre, el presidente de estaca decidió ofrecer una oración especial y además pidió a otros líderes que se unieran en oración para que los niños pudieran llegar sin ningún inconveniente.

“Sé que Él me escuchó… no por quién soy yo, sino por quiénes son ellos: son sus pequeños”, expresó el presidente Zambrano.

Poco después, más de 100 niños llegaron, desafiando el clima. Para muchos, eso ya era un pequeño milagro.

“Ya soy misionero”

Niños de la Primaria y líderes de la Estaca Samborondón Ecuador se sientan a bordo de un avión de utilería durante la actividad del mini centro de capacitación misional. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La experiencia misional comenzó incluso antes de llegar a la estaca. Días previos, los niños recibieron “llamamientos misionales” simbólicos para servir en países como Perú, Bolivia y Colombia. Luego, recibieron placas con sus nombres y el título de “futuro misionero”.

Uno de los momentos más especiales fue cuando se subieron a un «avión de utilería» que simulaba su viaje al campo misional. Allí, escucharon un mensaje clave: ser misionero no empieza a los 18 o 19 años sino empieza ahora. Esa experiencia dejó a más de un niño con un hermoso sentimiento:

“Me puse muy contenta cuando me pusieron la placa con mi nombre porque sentí que estaba representando a Jesucristo”, expresó Rebecka Gonzales, de 9 años.

Y otro niño llamado Jorge Mena, de 10 años resumió esa parte de la experiencia de una forma que impactó a todos:

“Me siento bendecido porque comprendí que incluso de niños podemos ser parte de la maravillosa labor misionera”.

Un miembro de la Estaca Samborondón Ecuador se prepara para enseñar a los niños de la Primaria sobre las costumbres peruanas en la actividad del mini centro de capacitación misional. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Durante la actividad, los niños recorrieron diferentes salas y módulos que representaban los países donde “servían”. Allí aprendieron sobre culturas, comida y cómo es realmente la vida de un misionero. Sin embargo, más allá de los datos de información, lo importante fue lo que sintieron.

“Aprendí… que siempre podemos estar con Dios en nuestras misiones”, dijo Rebecka.

Por su parte, Lia Guiracocha, de 10 años compartió una reflexión que dejó a varios impresionados. Ella mencionó que todos tenemos 3 etiquetas importantes: hijo de Dios, hijo del convenio y discípulo de Cristo. Luego añadió esta declaración potente:

«Por eso seré misionera… para que más gente lo sepa”.

Un momento que emocionó a todos

Un familiar recibe a una niña de la Primaria que regresa de su misión simulada después de la actividad del mini centro de capacitación misional de la Primaria de la Estaca Samborondón Ecuador. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Uno de los instantes más significativos ocurrió cuando los niños cantaron el himno “Llevaremos Su verdad al mundo”. Mientras los pequeños entonaban el himno con sus melodiosas y tiernas voces, los líderes envisionaban el futuro de cada tierno niño.

“Vi los rostros de los jóvenes valientes del futuro… vi el deseo de servir y el brillo en sus ojos”, afirmó Yohana Salvatierra, presidenta de la Primaria de estaca.

Sin embargo, el impacto de la experiencia no terminó ahí. Al finalizar la actividad, los padres esperaban a sus pequeños con pancartas, simulando la clásica escena del regreso de un misionero en el aeropuerto.

Esto convirtió la actividad en algo más grande que inspiró tanto a los niños como también a sus familias. Aunque para muchos de estos niños aún faltan años para servir una misión, algo ya cambió en ellos y eso es lo más importante.

Esta actividad finalmente recordó que la obra misional no tiene edad cuando nace del corazón.

Fuente: Church News

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