El 7 de febrero de este año, hace poco más de un mes, una publicación en Facebook del hermano Jason Bandish-Joseph llamó la atención por su mensaje inusual: 62 nuevos conversos bautizados en Honiara, Islas Salomón, todos decididos a seguir a Jesucristo.
Aquella fue una escena que, sin duda, emocionó a muchos, pero que también plantea una pregunta importante: ¿A qué se debe esto?
Una importante decisión

Detrás de cada bautismo hay algo que no siempre se puede medir y es todo lo que ocurrió previo a aceptar la invitación bautismal. Conversaciones, dudas, oraciones silenciosas y situaciones donde se decidió creer incluso sin tener todas las respuestas. Todos esos momentos fueron clave para conducir a 62 almas a la conversión.
Quienes participaron de este bautismo en Honiara mostraron fe en Jesucristo y el deseo de caminar en lo que llamamos la «senda de los convenios». Y aunque desde fuera puede parecer un número, en realidad es algo mucho más personal.
Como invitó el Señor:
«Despert[ad] y aviv[ad] vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras…»
La fe, al final, siempre empieza como una decisión pequeña pero real.
Un lugar donde la obra sigue creciendo

Puede que las Islas Salomón no sean lo primero que se menciona o que pensamos cuando hablamos del crecimiento de la Iglesia de Jesucristo pero eso no significa que no sea importante
En los últimos años, la presencia de la Iglesia de Jesucristo en esta región del Pacífico ha ido aumentando de forma constante. Nuevas congregaciones, más miembros y un esfuerzo misional que sigue avanzando, muchas veces de forma silenciosa.
Lo ocurrido en Honiara es parte de ese proceso. Un detalle especial de esta experiencia fue la presencia de misioneros provenientes de Samoa, quienes actualmente están sirviendo en las Islas Salomón.
Puede parecer un algo simple, pero ver personas que dejan su hogar, su cultura y su rutina para ayudar a otros a acercarse a Cristo es un gesto que crea conexiones más profundas y naturales. Porque al final, el Evangelio no solo se enseña con palabras sino que también se transmite con empatía, servicio y ejemplo.
Lo que esto realmente nos recuerda

Es fácil ver una noticia así y centrarnos solo en el número de bautimos pero si lo miras con más calma, hay algo más profundo detrás. Lo ocurrido en Honiara es una muestra de que Dios sigue obrando en lugares lejanos con contextos de vida distintos.
Como expresó el presidente Russell M. Nelson:
«Lo mejor está por llegar porque el Señor está apresurando su obra».
Aunque 62 bautismos no sea mucho comparándolo con el mundo, sí es una muestra lo suficientemente grande para darnos cuenta de que la obra sí se está acelerando en la comunidad de Honiara. a medida que más personas deciden cambiar, creer y empezar de nuevo.
Este suceso también es un recordatorio de que la fe sigue viva, las decisiones pequeñas importan y que siempre es posible comenzar otra vez porque al final, el Evangelio nunca ha sido solo para multitudes sino para sanarnos uno a uno.



