Las recientes inundaciones en la isla de Oahu, Hawái, han dejado una gran huella en comunidades enteras. Consideradas las más graves en más de dos décadas, estas lluvias torrenciales transformaron calles en ríos, obligaron a evacuaciones masivas y generaron pérdidas millonarias.
En medio de este escenario, muchos miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se están haciendo una pregunta: ¿cuál es la situación actual del Templo de Laie, BYU–Hawái y el Centro Cultural Polinesio?
Comunidades bajo el agua

Las lluvias intensas, entre 20 y 30 centímetros acumulados en poco tiempo, saturaron el terreno y provocaron el desbordamiento de ríos en la costa norte de Oahu.
Como resultado, barrios enteros quedaron inundados, más de 200 personas tuvieron que ser rescatadas y se temió incluso la posible ruptura de una presa en el punto más crítico de la tormenta.
Laie, una pequeña pero significativa comunidad para los Santos de los Últimos Días, fue una de las zonas más afectadas. Imágenes aéreas muestran calles completamente cubiertas de agua y viviendas seriamente dañadas.
David Juett, un misionero mayor que se encontraba sirviendo en la zona, describió la magnitud del desastre con estas palabras impactantes:
“Nos caía un diluvio y el agua me llegaba hasta los muslos».
En cuestión de minutos él y su esposa tuvieron que abandonar su hogar ante la amenaza del desastre natural.
El estado del Templo de Laie y BYU-Hawái

A pesar del nivel de destrucción en las áreas circundantes, hay un dato que ha traído alivio y evidenca un gran milagro: el Templo de Laie, la Universidad Brigham Young–Hawái (BYU–Hawái) y el Centro Cultural Polinesio no han sufrido daños graves.
Aunque los terrenos permanecieron inundados temporalmente durante la emergencia, las estructuras principales de cada uno de esos edificios se mantuvieron intactas. De hecho, esto ha permitido que estas instituciones también se conviertan en parte clave de la recuperación.
- Las clases en BYU–Hawaii ya se han reanudado.
- El Centro Cultural Polinesio ha vuelto a abrir sus puertas.
Sumando a estos hechos esperanzadores, los líderes de la misión confirmaron que todos los misioneros de tiempo completo se encuentran a salvo ya que sus apartamentos no fueron afectados directamente por las inundaciones.
Algunos misioneros mayores sí tuvieron que ser reubicados debido a daños en sus viviendas.
Una comunidad que responde con fe y acción

Si algo ha marcado esta situación, no es solo el desastre, sino también la rápida respuesta de la comunidad.
Apenas el nivel del agua comenzó a descender, los miembros de la Iglesia de Jesucristo en Laie actuaron de inmediato. La capilla de Laie, cercana al templo se convirtió en un centro de ayuda donde se distribuyeron alimentos y suministros básicos.
En redes sociales, se difundían mensajes urgentes como:
“Hay comida y suministros disponibles… en la capilla de Laie junto al templo, para quien la necesite”.
Desde las primeras horas, miembros de la Iglesia de Jesucristo y vecinos trabajaron juntos para atender las necesidades urgentes.
Los estacionamientos de las capillas se transformaron en centros de distribución de agua, alimentos y combustible, brindando apoyo inmediato a quienes más lo necesitaban. Steven Nawahine, líder local de la Iglesia de Jesucristo en Laie, resumió este esfuerzo con palabras poderosas:
“Hemos presenciado una poderosa muestra de unidad, servicio y compasión… Estos actos reflejan el amor cristiano y la resiliencia que caracterizan a nuestra comunidad”.

Steven Nawahine también destacó el valor de la ayuda inmediata de los santos:
“Desde las primeras horas, personas de todas las edades respondieron para ayudar a los necesitados”.
Ademas de esto, tambien se organizaron redes de apoyo en simultáneo:
- Estudiantes ayudando a estudiantes.
- Vecinos asistiendo a familias afectadas.
- Voluntarios transportando alimentos desde otras ciudades.
El Centro Cultural Polinesio

El Centro Cultural Polinesio también desempeñó un papel clave en la respuesta. A pesar de que muchos de sus propios empleados fueron afectados por las inundaciones, el centro organizó rápidamente la distribución de comidas calientes y artículos esenciales.
En un comunicado, destacaron la actitud de su equipo:
“Demostraron resiliencia y espíritu de aloha, continuando apoyándose mutuamente y a la comunidad”.
Este esfuerzo reflejó que las mismas instituciones que representan la fe también se convierten en un apoyo tangible en momentos de crisis.
Una comunidad firme a pesar de la destrucción

Las autoridades han señalado que la recuperación tomará tiempo. Los daños a viviendas, carreteras e infraestructura pública podrían superar los mil millones de dólares, y las labores de reconstrucción podrían extenderse por meses.
Sin embargo, en Laie ya se percibe un cambio de enfoque que ayudará sin duda a la recuperación. Estas inundaciones en Oahu han dejado claro tres aspectos fundamentales:
- La magnitud del desastre fue real y devastadora.
- El Templo de Laie y otras instituciones clave permanecen en buen estado.
- La Iglesia y sus miembros ya están desempeñando un papel central.
En medio de todo este caos, surge la imagen de una comunidad que resiste, sirve, ayuda y edifica. Eso, es lo más importante al final de todo.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org, LDSDaily



