Cuando participamos de las reuniones sacramentales en la Iglesia de Jesucristo, hay un detalle que, para muchos, pasa desapercibido pero que refleja el progreso de la obra de Dios en Su Iglesia: los jóvenes diáconos.
Sí, esos jovencitos de por lo general unos 11 o 12 años que reparten las bandejas de pan y agua cada domingo. Quizá verlos sea algo habitual, pero cuando consideramos el contexto de la vida de Jesucristo, muchos se preguntan: ¿por qué los diáconos son muy jovencitos y no hombres adultos como en los tiempos de Cristo?
Más allá de teorías, la verdadera razón sorprende al revelar una adaptación inspirada para bendecir mejor a las nuevas generaciones y aquí te lo contamos.
Lo que dicen las Escrituras

Antes de divagar en varias opiniones, es importante aclarar que las fuentes divinas como las Escrituras no establecen una edad específica para ejercer el sacerdocio.
Lo único que revelan las Escrituras son las funciones de diáconos, maestros y presbíteros:
- Los diáconos ayudan en el servicio.
- Los maestros fortalecen a los miembros y cuidan la unidad en el barrio.
- Los presbíteros predican, enseñan y administran ordenanzas como el bautismo y la Santa Cena.
Para más detalle puedes revisar Doctrina y Convenios 20:46–59. Sin embargo, esa escritura en ningún momento dice: “esto debe hacerse a cierta edad”.
Eso es importante porque significa que la edad no es el enfoque central sino la responsabilidad y la autoridad otorgada por Dios.
Un vistazo a los tiempos de Cristo

Entonces, si la edad no fue tan crucial, ¿por qué cuando Cristo estableció Su Iglesia parecía que los «diáconos» eran adultos? Entendemos la importancia detrás de esa pregunta porque para ser la Iglesia de Jesucristo, debemos establecernos bajo el patrón que Él fundó.
Sin embargo, hay una respuesta evidente que aclara toda esta confusión: los miembros en los tiempos de Jesucristo eran adultos.
En los primeros días del cristianismo primitivo no existían generaciones jóvenes criadas dentro de la Iglesia como ahora puesto que la mayoría de quienes se bautizaban eran personas adultas. Por lo tanto, ellos mismos debían ocupar los oficios del sacerdocio.
Esto no quiere decir que ser adulto fuera una regla para poseer el Sacerdocio sino que era algo habitual debido al contexto de la membresía en aquella época.
El cambio al inicio de la Restauración

Eso fue cambiando al iniciar los primeros días de la restauración del evangelio ya que desde entonces, y es algo que muchos desconocen, los jóvenes ya participaban activamente en el sacerdocio.
Algunos ejemplos incluyen a don Carlos Smith, quien sirvió como misionero a los 15 años, George A. Smith, que también fue ordenado joven, e incluso el mismo José Smith quien vió al Padre y al Hijo con tan solo 14 años.
Esto demuestra que Dios siempre ha confiado en los jóvenes para cumplir responsabilidades espirituales importantes. Con el tiempo, la Iglesia de Jesucristo dejó de ser principalmente de conversos adultos y empezó a estar formada por familias completas.
Eso lo cambió todo ya que ahora había niños creciendo dentro del Evangelio y jóvenes que necesitaban preparación espiritual. Fue entonces cuando los líderes empezaron a preguntarse algo poderoso: ¿y si el sacerdocio fuera parte del crecimiento espiritual de los jóvenes?
Organización por edades

Fue a inicios del siglo XX que la Iglesia de Jesucristo organizó el Sacerdocio Aarónico de manera más estructurada:
- Diáconos: alrededor de los 12 años.
- Maestros: alrededor de los 14–15 años.
- Presbíteros: alrededor de los 16–18 años.
Este cambio fue inspirado bajo la visión de ayudar a los jóvenes a crecer paso a paso en responsabilidad, fe y liderazgo y es el mismo modelo de organización que nos acompaña ahora.
Hoy más que nunca, este modelo está teniendo un gran impacto en la Iglesia de Jesucristo al permitir que los jóvenes aprendan a servir desde temprano, participen activamente en la Santa Cena y sientan que tienen un lugar real en la Iglesia.
Además, así como Samuel fue llamado siendo niño y David fue ungido desde joven, Dios muestra mediante los diáconos que Él no mide la capacidad espiritual por la edad, sino por el corazón.
Una perspectiva diferente

En lugar de ver a los diáconos como “demasiado pequeños” para ejercer el sacerdocio, vale la pena verlos como jóvenes que están siendo preparados para llegar a ser fieles discípulos de Cristo mediante oportunidades de servicio y liderazgo con el poder de Dios.
Lo que podría parecer una diferencia con la Iglesia primitiva en los tiempos de Cristo, en realidad es una bendición moderna que nos enseña que el sacerdocio en la juventud no reduce su importancia.
Cuando un joven aprende a servir a los 12 años, no solo está participando en la obra de Dios sino también comenzando una vida entera de fe y compromiso en el Evangelio de Jesucristo. Y eso lo cambia todo para un joven.
Fuente: Ask Gramps



