El Libro de Mormón hay historias que a veces parecen confusas pero terminan encerrando verdades poderosas del evangelio. Una de ellas incluye una escena en la que el profeta Mormón habló de los ángeles y mencionó un detalle sorprendente:

«Ni han cesado los ángeles de ministrar a los hijos de los hombres… Y el oficio de su ministerio es llamar a los hombres al arrepentimiento; y cumplir y llevar a efecto la obra de los convenios del Padre, los cuales él ha hecho con los hijos de los hombres».

Esa expresión suscita preguntas como: ¿Significa que los ángeles tienen un “oficio” como en el sacerdocio? ¿Es una extensión de lo que fueron en la vida terrenal? ¿Incluye esto también a mujeres fieles?

Esta declaración abre una ventana a cómo funciona la obra de Dios más allá de lo que vemos.

Los ángeles no actúan al azar

ángel de la guarda
Los ángeles participan en un sistema divinamente organizado. Imagen: Pinterest

Tenemos que entender que cuando Mormón utilizó la palabra “oficio”, no habló de algo simbólico ya que en el contexto del evangelio restaurado, el término “oficio” suele estar ligado a organización, responsabilidad y autoridad, especialmente en relación con el sacerdocio.

Esto nos lleva a una primera conclusión importante: los ángeles no son mensajeros ocasionales que actúan sin orden, sino que participan en un sistema divinamente organizado.

En las escrituras se enseña que hay dos tipos de ángeles:

«A saber: Ángeles, que son personajes resucitados con cuerpo de carne y huesos… En segundo lugar: Los espíritus de hombres justos hechos perfectos, aquellos que no han resucitado, pero que heredan la misma gloria». (Doctrina y Convenios 129:1-3)

Esto es clave porque deja claro que los ángeles no son una especie distinta, sino seres reales que forman parte del plan de Dios. Y si forman parte de Su plan, también actúan bajo Su autoridad.

¿Es “ser ángel” un oficio del sacerdocio?

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Los ángeles son enviados para cumplir misiones específicas como enseñar, proteger, advertir y consolar. Imagen por Linda Curley Christensen.

Aquí es donde la respuesta necesita una aclaración más detallada. La Iglesia de Jesucristo no enseña que ser “ángel” sea un oficio del sacerdocio como los diáconos, maestros, presbíteros o élderes. Sin embargo, sí enseña que estos seres ministran bajo la autoridad de Dios, es decir, bajo el poder del sacerdocio.

El presidente Dallin H. Oaks hizo eco una vez a las enseñanzas del presidente Joseph F. Smith para explicar que el sacerdocio es:

«el poder de Dios delegado al hombre mediante el cual éste puede actuar en la tierra para la salvación de la familia humana”

Entonces, ¿qué quiso decir Mormón cuando dijo que los ángeles seguían “el oficio de su ministerio”? Una conclusión clara para entender esto es que no necesariamente se refiere a un “cargo” específico, sino a una asignación divina dentro del orden de Dios.

Así como un misionero es apartado para predicar, los ángeles son enviados para cumplir misiones específicas como enseñar, proteger, advertir y consolar. Y siempre lo hacen bajo dirección divina de Dios, no por iniciativa propia.

¿Y qué hay de las mujeres?

Las mujeres participan plenamente en el poder de Dios incluyendo como ángeles. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Esta es una de las preguntas que genera más debate pero también es una de las más esperanzadoras. Aunque en la vida terrenal los oficios del sacerdocio son conferidos a los hombres, las enseñanzas actuales de la Iglesia de Jesucristo dejan claro que las mujeres participan plenamente en el poder de Dios.

Durante la Conferencia General de octubre de 2019, el presidente Russell M. Nelson enseñó algo muy poderoso en cuanto a las mujeres y el poder de Dios:

«Toda mujer… que hace convenios con Dios y los guarda, y que participa dignamente en las ordenanzas del sacerdocio, tiene acceso directo al poder de Dios».

Esa cita fue un podersos rcordatorio de que si entendemos que los ángeles son “espíritus justos” enviados por Dios, entonces no hay base para excluir a las mujeres de esa labor.

Esa idea cobra aún más peso al recordar que Dios invita a todos Sus hijos a venir a Él y participar de Su obra tal como indica la escritura:

«Él invita a todos ellos a que vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; y se acuerda de los paganos; y todos son iguales ante Dios».

El servicio no termina con la muerte

El servicio a Dios continúa más allá del velo. Imagen: MidJourney

Al final, esta frase de Mormón nos habla de un Dios que organiza Su obra tanto en la tierra como en el cielo con todos Sus hijos e hijas y refuerza nuestra idea de que la muerte no detiene el servicio en la obra de Dios, sino que lo transforma.

Para los Santos de los Últimos Días, esta verdad cobra sentido por nuestra creencia de que el servicio a Dios continúa más allá del velo y quienes son fieles aquí, pueden seguir siendo instrumentos en Sus manos allá.

La invitación final de esta escena de las escrituras es a vivir de tal manera que, tanto en esta vida como en la siguiente, podamos seguir siendo parte activa de la obra de Dios. ¿Qué harás ahora para servir con más fuerza en la obra de Dios así como los ángeles?

Fuente: Ask Gramps

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