La misión Artemis II marca un momento importante en la exploración espacial. Es el primer vuelo tripulado del programa Artemis de NASA que llevará astronautas alrededor de la Luna después de más de 50 años desde Apolo 17.
Aunque no aterrizarán en la superficie lunar, su objetivo es probar sistemas, tecnología y preparación humana para futuras misiones. Es, en muchos sentidos, un paso necesario antes de volver a pisar la Luna.
A bordo de la nave Orión viajan cuatro astronautas, entre ellos Victor Glover, quien recientemente compartió una reflexión que ha llamado la atención, especialmente por el contexto en el que fue dada. Este discurso fue una idea que nació mientras observaba nuestro planeta desde cientos de miles de kilómetros de distancia.
«No tengo nada preparado. Me alegra que lo hayas mencionado; creo que estas conmemoraciones son importantes», respondió Glover.
Cuando la distancia cambia la perspectiva

Desde el espacio, la Tierra no se ve dividida por países, culturas o diferencias. Se ve como un solo lugar.
Glover explicó que, al mirar nuestro planeta, es más fácil entender algo que muchas veces olvidamos en el día a día. Todos estamos en el mismo lugar, compartiendo la misma experiencia. Y aunque desde aquí podamos pensar que lo extraordinario es viajar al espacio, él lo expresó de otra forma.
La verdadera “nave espacial” es la Tierra, diseñada perfectamente para sostener vida en medio de un universo vacío. Es el lugar que Dios preparó para que vivamos.
“Ustedes nos hablan porque estamos en una nave espacial muy lejos de la Tierra, pero ustedes están en una nave espacial llamada Tierra, creada para darnos un lugar donde vivir en el universo” – dijo Glover.
Esta idea conecta con lo que enseñan las escrituras. En la Biblia se nos recuerda que Dios creó el mundo con propósito. En Génesis 1 se describe la creación como algo ordenado y bueno. No es casualidad que estemos aquí.
Desde una perspectiva del evangelio, eso también implica responsabilidad. Reconocer que la Tierra es un regalo cambia la forma en que la vemos y la cuidamos. No vivimos en un lugar cualquiera, sino en un espacio preparado con propósito.
Un mensaje que va más allá de las creencias

Durante su reflexión por el Domingo de Resurrección, Glover mencionó que no habló solo a quienes creen en Dios:
«Creo que, al acercarnos al Domingo de Resurección, pensando en todas las culturas del mundo, ya sea que la celebren o no, ya sea que crean en Dios o no, esta es una oportunidad para recordar dónde estamos, quiénes somos, y que somos lo mismo, y que tenemos que superar esto juntos».
Recordar quiénes somos, dónde estamos y que estamos juntos en esto.
En medio de un universo que él describió como “vacío”, la Tierra resalta como un oasis. Un lugar donde hay vida, propósito y conexión.
Esa idea también se alinea con enseñanzas del evangelio restaurado. En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días aprendemos que todos somos hijos de Dios, lo que nos da un origen común y un destino compartido.
No somos individuos aislados, somos parte de una misma familia espiritual.
Lo que enseñan las escrituras sobre la creación

El Libro de Mormón también habla de la creación y del propósito de la Tierra. En 2 Nefi 2:25 se enseña que estamos en la tierra para tener gozo. Esa frase resume mucho de lo que Glover intentó transmitir.
Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo. – 2 Nefi 2:25
La Tierra no es solo un lugar donde existimos. Es un espacio diseñado para aprender, crecer y encontrar propósito.
Además, en Moisés 1:39 se declara claramente la intención divina: llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre. Eso le da aún más valor a este “oasis” del que hablaba el astronauta.
Vivir aquí no es algo común. Es parte de un plan.
Un momento histórico que vuelve a repetirse

Años atrás, Apolo 8 marcó un antes y un después al convertirse en la primera misión tripulada en salir de la órbita terrestre y mostrarnos la icónica imagen de la Tierra desde la Luna, “Earthrise”. Hoy, Artemis II sigue ese camino. Ambas comparten algo especial. Son las primeras de sus programas en llevar astronautas alrededor de la Luna.
Ahora, la tripulación intentará recrear esa histórica imagen. No se trata solo de repetir una foto, sino de recuperar la forma en que vemos nuestro propio mundo. Como explicó Victor Glover, mirar la Tierra desde lejos cambia la perspectiva. Nos recuerda que compartimos el mismo espacio y propósito, más allá de nuestras diferencias.
Desde el evangelio, esto también tiene sentido. La Tierra fue creada como un lugar preparado para nosotros, donde podemos vivir con propósito y aprender a estar en unidad.
La nueva “Earthrise” puede ser más que una imagen. Puede ayudarnos a recordar que la vida aquí ya es especial y que estamos juntos en esto.
Fuente: Space.com



