Pregunta
A lo largo de la historia, Jesucristo se ha aparecido físicamente a personas escogidas. Pero, ¿es posible que un niño pueda ver al Salvador?
Muchas personas recuerdan momentos en su infancia en los que sintieron algo muy especial: paz, consuelo o incluso la impresión de haber visto al Salvador. Pero, ¿eso realmente puede suceder en una etapa tan temprana de la edad?
Respuesta

Esta es una de esas preguntas que no siempre se dicen en voz alta, pero que algunas personas se cuestionan. Y aunque en el mundo abundan muchas teorías, la respuesta corta es: sí, es posible, pero no de la forma en que a veces imaginamos.
Las Escrituras muestran que el Señor puede manifestarse a quien Él desee, sin importar la edad. Un ejemplo claro de esto es el profeta Samuel en el Antiguo Testamento, quien desde su infancia consagró su vida a Dios y fue tan fiel que fue llamado desde su tierna juventud para servirle.
«Y el joven Samuel servía a Jehová delante de Elí… Y vino Jehová, y se puso delante de él y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo escucha». (1 Samuel 3: 1-10)
Pero Samuel no fue el único. Otro ejemplo más moderno es José Smith, quien siendo solo un joven tuvo una experiencia sagrada en la que vio al Padre Celestial y a Jesucristo. Finalmente, el Libro de Mormón incluye una escena especial en la que leemos sobre cómo Jesucristo ministró a los niños con amor:
“Y tomó a sus niños pequeños, uno por uno, y los bendijo, y rogó al Padre por ellos” (3 Nefi 17:21).
Estos ejemplos nos recuerdan que los niños no están alejados de Cristo.
Cómo realmente se manifiesta Jesucristo en nuestra vida

Sin embargo, aunque estos relatos revelan manifestaciones directas del Salvador, la forma más común en estos tiempos en el que Él se hace presente no es a través de apariciones físicas sino mediante Su espíritu.
En cuanto a esto, el presidente Boyd K. Packer una vez enseñó:
“El Espíritu no llama nuestra atención gritando ni sacudiéndonos con fuerza. Más bien, susurra. Nos acaricia con tanta delicadeza que, si estamos distraídos, puede que ni siquiera lo percibamos”.
Esto cambia completamente nuestra perspectiva. Porque muchas veces esperamos algo grande o extraordinario, cuando en realidad Dios suele hablar de manera tranquila.
A veces pensamos que ver a Jesucristo físicamente sería la prueba más grande de fe. Pero en la Iglesia de Jesucristo se nos recuerda que en la mayoría de los casos, la revelación llega de maneras pequeñas y sencillas.
Así es cómo mayormente se nos presenta el Señor.
Los niños ya tienen una conexión con Cristo

Otro de los puntos más resaltantes que el Evangelio comparte en cuanto a la pregunta inicial es que los niños ya tienen una relación cercana con Jesucristo y el Libro de Mormón lo enseña:
«Mas los niños pequeños viven en Cristo, aun desde la fundación del mundo».
Eso significa que los niños no necesitan ver físicamente a Jesucristo para fortalecer su relación con Él. La forma en que un niño siente a Jesucristo puede ser distinta a la de un adulto, pero no por eso es menos real. Además, Jesucristo declaró:
«Dejad a los niños venir a mí y no les impidáis hacerlo, porque de los tales es el reino de los cielos».
Queda claro que los niños ya son especiales para el Salvador. Él ya está presente en la vida de cada niño y niña así como en la vida de todos Sus hijos e hijas. No necesitamos verlo para sentir Su presencia ni siquiera siendo niños.
En conclusión, sí es posible que Jesucristo se manifieste de maneras extraordinarias, incluso a niños. Pero lo más importante no es buscar esas experiencias, sino reconocer que Él ya está ahí. ¿Cómo sientes la presencia de Cristo en tu vida?
Fuente: Ask Gramps



