En septiembre, las clases dominicales en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tendrán un ajuste importante. El tiempo será más corto, pero eso no significa que será menos significativo. 

De hecho, este cambio abre la oportunidad de volver a lo esencial y enseñar con intención espiritual.

Para muchos maestros, la pregunta es directa. ¿Cómo lograr una clase edificante en solo 25 minutos? La respuesta no está en hacer más, sino en enfocar mejor.

Empezar con una pregunta que invite al Espíritu

hermana dando clases
Imagen: La Iglesia de Jesucristo de Los Santo de Los Últimos Días

Una de las formas más efectivas de iniciar una clase no es explicando, sino preguntando. Una pregunta simple como 

“¿Qué te enseñó el Espíritu Santo esta semana al estudiar las Escrituras?” 

Cambia completamente la dinámica. Esto no es solo una técnica, es un principio doctrinal. El aprendizaje del Evangelio no depende únicamente del maestro, sino de la experiencia espiritual de cada persona. 

El Espíritu enseña de manera personal, y cuando abrimos espacio para compartir, la clase deja de ser un monólogo y se convierte en edificación mutua.

“Hablen todos por turno, y escuchen todos, para que todos sean edificados de todos” – Doctrina y Convenios 88:122

Cuando comenzamos así, reconocemos que cada alumno ya viene con luz.

Menos contenido, más profundidad

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Con el nuevo formato, después de permitir que algunos compartan, probablemente quedarán unos 15 minutos para enseñar, siendo esos minutos suficientes.

El enfoque cambia de cubrir muchos versículos a enseñar una verdad con claridad. Una sola idea, bien enseñada por el Espíritu, puede transformar más que una clase llena de información.

La preparación también cambia porque en vez de armar una lección extensa ahora se puede estudiar las Escrituras con intención y preguntarse:

¿Qué me enseñó el Espíritu a mí?

Esa impresión personal se convierte en el centro de la clase.

Entonces, una recomendación que podríamos seguir es estructurar la clase de forma simple y enfocada. Los primeros minutos pueden usarse para invitar a participar con una pregunta que conecte con lo que el Espíritu ya enseñó durante la semana, luego dedicar la mayor parte del tiempo a una sola verdad del manual Ven, Sígueme, enseñándola con claridad y centrada en Jesucristo, y finalmente cerrar con una breve aplicación y testimonio.

Enseñar por el Espíritu no es improvisar

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

A veces se piensa que enseñar por el Espíritu significa no prepararse mucho. En realidad, es lo contrario pues requiere preparación espiritual, no solo académica.

Orar, estudiar, meditar y estar dispuesto a ajustar el plan en el momento son parte del proceso. El Espíritu no reemplaza la preparación, la empieza a dirigir lo que implica flexibilidad. 

El nuevo tiempo también ayuda a eliminar una presión innecesaria como esperar que cada clase sea perfecta o que el maestro tenga todas las respuestas.

Lo que realmente importa es crear un espacio donde el Espíritu pueda enseñar, todos se sientan seguros de participar y Cristo sea el centro.

Al final, enseñar el Evangelio nunca ha sido cuestión de tiempo, sino de poder espiritual.

Fuente: LDS Living

Video relacionado

@masfe.org

La Iglesia de Jesucristo anunció cambios en el horario de las clases dominicales que comenzarán en septiembre de 2026. Conoce todos los detalles aquí. #masfe #sud #clasesdominicales #mormones

♬ Song of the Sun – Initial M

También te puede interesar