Cuatro hermanos, un mismo hogar y ahora un mismo propósito que los llevará a distintas partes del mundo. Desde Twin Falls, Idaho, la familia Reid está viviendo un momento especial al enviar a cuatro de sus hijos a servir misiones casi al mismo tiempo.
Lo que hace única esta historia son las decisiones personales de estos hermanos, la fe cultivada de la familia y un deseo sincero de servir a Jesucristo.
Una familia de fe y servicio

La historia de los Reid comienza con los padres Christopher y Ann Reid, quienes tomaron la decisión de adoptar a Isabel, su primera hija. Solo tres meses después nació Elizabeth, la segunda hija. Y un año más tarde llegaron los gemelos Eli e Isaac, y con tres hijos menores adicionales, la familia Reid suma siete hijos.
Los cuatro mayores, dos hermanas de 18 años y los gemelos que pronto cumplirán esa edad, han crecido con la idea de servir misiones y no es casualidad ya que su padre también fue misionero, y desde pequeños estuvieron involucrados en la obra misional.
Pero un detalle que afirmó ese deseo fue su experiencia en un barrio de habla hispana. Hace algunos años, los Reid decidieron asistir a un barrio en español, lo que no solo fortaleció tanto su fe como su sensibilidad cultural y su deseo de conectar con otras personas.
La influencia de líderes como su obispo, Julián Murillo, quien, a pesar de no hablar inglés, les sirvió fielmente, dejó una gran huella especialmente en los gemelos. El ejemplo de este barrio les enseñó a los cuatro hermanos que servir no depende de las circunstancias, sino de la disposición.
Cuatro caminos distintos

Aunque comparten la misma fe, cada uno de los hermanos Reid recibió un llamamiento único y alineado con sus deseos y oraciones personales.
Isabel, por ejemplo, oró para poder servir en Estados Unidos y hablar inglés y fue asignada a la Misión de Independence, Misuri, donde también sirvió su tía. Ella ingresará al Centro de Capacitación Misional de Provo el 20 de mayo.
Elizabeth, por su parte, tenía el deseo de servir en Alemania, tierra de sus antepasados y fue asignada precisamente a la Misión Frankfurt, Alemania. Ella también comenzará su preparación en el CCM de Provo el mismo día que su hermana.
Los gemelos Eli e Isaac, por su parte, vivieron un momento inolvidable al abrir sus llamamientos durante unas vacaciones familiares. Ambos fueron asignados a Guatemala. Eli en Quetzaltenango e Isaac en Antigua. Ellos iniciarán su capacitación en el CCM de México el 3 de septiembre.
A pesar de las diferentes ubicaciones, hay algo que los une profundamente.
«Estoy nervioso por estar lejos de mis hermanos, pero saber que nos reuniremos después de nuestras misiones me da paz», expresó Eli.
Ejemplos de sacrificio y fe

Enviar a un hijo a la misión ya implica sacrificio. En el caso de los Reid, hacerlo con cuatro al mismo tiempo cuadruplica ese desafío, tanto emocional como económico.
Sin embargo, Ann Reid, su madre, reconoce que aunque no será fácil, también sabe que el impacto que sus hijos tendrán en la vida de otras personas vale completamente la pena.
Los mismos hermanos también sienten esa mezcla de emoción y desafío. Isaac, por ejemplo, expresó:
«El saber que todos llevaremos la placa con el nombre de Jesucristo y compartiremos Su evangelio al mismo tiempo tiene un profundo significado para mí».
Elizabeth añadió que compartir esta experiencia fortalecerá la base espiritual de ella y sus hermanos para toda la vida.
Más que una coincidencia familiar

La historia de los hermanos Reid es un reflejo de cómo la fe y las decisiones personales pueden alinearse en algo mucho más grande.
Cada uno de ellos eligió servir y se preparó para aceptar su llamamiento misional. Y aunque sus caminos serán distintos, todos avanzan con un mismo objetivo.
El ejemplo de ellos nos recuerda el poder de una familia unida en un mismo propósito y la convicción de que servir a los demás puede cambiar vidas.
Fuente: Church News
