La inteligencia artificial se está convirtiendo en una de las herramientas más utilizadas del mundo. Muchas personas la usan para estudiar, trabajar, resolver dudas e incluso buscar orientación sobre temas personales.

Por eso, un grupo de universidades y especialistas decidió investigar una pregunta que hasta hace poco parecía impensable:

¿Las inteligencias artificiales representan la fe y las creencias religiosas de manera justa?

Un tema que casi nadie estaba estudiando

Imagen: Canva

Recientemente se anunció la creación de un consorcio internacional dedicado a evaluar la relación entre inteligencia artificial, ética y religión.

Entre las instituciones participantes se encuentran la Universidad Baylor, la Universidad Brigham Young, la Universidad de Notre Dame y la Universidad Yeshiva.

Uno de sus primeros hallazgos llamó la atención de los investigadores. Después de analizar miles de estudios académicos sobre inteligencia artificial, descubrieron que menos del 0.02 % abordaba preguntas relacionadas con la religión.

Esto significa que, mientras la tecnología avanza rápidamente, todavía sabemos muy poco sobre cómo los sistemas de inteligencia artificial interpretan, presentan o responden a temas de fe.

Las preguntas que comienzan a surgir

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Los investigadores buscan responder inquietudes que cada vez son más relevantes. Por ejemplo:

  • ¿La inteligencia artificial representa correctamente las creencias religiosas?
  • ¿Trata las distintas religiones con equilibrio?
  • ¿Presenta las perspectivas de los creyentes de manera justa?
  • ¿Existe algún sesgo sistemático a favor o en contra de determinadas creencias?

Estas preguntas son importantes porque millones de personas recurren diariamente a herramientas digitales para encontrar información sobre temas espirituales, doctrinales y morales.

Cuando la tecnología influye en la forma en que entendemos el mundo, también influye en la manera en que entendemos la fe.

El mensaje del élder Gong sobre la inteligencia artificial

El élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habla sobre la perspectiva de la Iglesia de Jesucristo sore la inteligencia artificial en la conferencia «Organized Intelligence». Imagen: Spencer Yamada, Faith Matters

Durante una reciente cumbre internacional sobre ética e inteligencia artificial realizada en Atenas, el élder Gerrit W. Gong, del Quórum de los Doce Apóstoles, compartió una perspectiva que llamó la atención de los asistentes.

Expresó su deseo de que la inteligencia artificial tenga una brújula moral capaz de ayudar a las personas a hacer el bien y desarrollar su mejor versión.

También enseñó que el verdadero potencial de esta tecnología solo podrá alcanzarse cuando su desarrollo vaya acompañado de principios éticos sólidos.

La tecnología puede ser poderosa, pero el carácter, la responsabilidad y la capacidad de elegir el bien siguen siendo atributos humanos y espirituales.

¿Qué respondió la inteligencia artificial sobre sí misma?

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Como parte del debate, algunos medios decidieron preguntarle directamente a una inteligencia artificial si consideraba que tenía prejuicios religiosos.

La respuesta fue interesante, explicó que existen diferentes formas de sesgo.

Por un lado, puede existir una actitud hostil hacia las creencias religiosas. Por otro, una tendencia a explicar la religión únicamente desde perspectivas académicas, psicológicas o sociales. También podría ocurrir lo contrario, aceptar afirmaciones religiosas sin analizarlas adecuadamente.

Según esa respuesta, el objetivo ideal sería mantener un equilibrio.

Es decir, representar las creencias religiosas con precisión, tomar en serio la perspectiva de los creyentes y reconocer cuando la fe forma parte importante de la vida de una persona.

Lo que nunca debería cambiar

bendiciones
Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La inteligencia artificial seguirá creciendo. Cada año será más rápida, más útil y más presente en la vida cotidiana.

Sin embargo, para quienes siguen a Jesucristo, la tecnología puede proporcionar información, ayudar a organizar ideas o responder preguntas. Pero la revelación personal, el testimonio y la guía espiritual provienen del Padre Celestial mediante el Espíritu Santo.

Ningún algoritmo puede reemplazar la oración. Ninguna base de datos puede sustituir la revelación. Y ninguna tecnología puede ocupar el lugar de nuestra relación con Dios.

Quizá por eso la conversación más importante no sea si la inteligencia artificial entiende la religión, sino si nosotros seguimos aprendiendo a escuchar la voz del Señor en medio de un mundo cada vez más conectado.

Fuente: Meridian Magazine 

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