A lo largo de la historia, miles de personas han orado, buscado revelación y sentido la influencia de Dios. Sin embargo, son muy pocas las ocasiones registradas en las Escrituras en las que una persona vio literalmente a Dios.

Lo más curioso es que cada una de estas apariciones estuvo vinculada a momentos cruciales en el plan de Dios: el inicio de una nueva dispensación, la restauración de la Iglesia de Jesucristo o el llamamiento de nuevos profetas.

Aunque las Escrituras contienen varios relatos de ángeles, visiones y manifestaciones celestiales, los casos en los que explícitamente alguien vio al Padre Celestial son mucho menos frecuentes. Estos relatos ofrecen una perspectiva única sobre la relación de Dios con Sus hijos y aquí te los compartimos.

Adán y Eva los primeros en caminar con Dios

Adán y Eva fueron los primeros en ver a Dios. Imagen: Pinterest

Las primeras personas que tuvieron contacto directo con Dios desde la fundación del mundo fueron Adán y Eva.

«Dios nuestro Padre Celestial y el Señor Jesucristo los visitaban y hablaban con ellos» (Relatos de las Escrituras, Adán y Eva).

Desde que ambos fueron puestos en el Jardín de Edén, recibieron instrucciones directas de Dios.

«Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, de cierto morirás».

Después de la Caída, las Escrituras enseñan que continuaron recibiendo instrucción y revelación divina auque ya no directa de Dios. Sin embargo, su experiencia en el Jardín de Edén fue esencial porque Adán y Eva serían los padres de toda la familia humana.

Para cumplir con ese deber, ambos necesitaban comprender el propósito de la vida mortal, la expiación de Jesucristo y el camino para regresar a la presencia de Dios. Y recibir esa instrucción de Dios fue de gran ayuda.

Enoc, el que fue llevado al cielo por Dios

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Enoc logró formar una ciudad tan santa que fueron llevados al cielo por Dios. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Enoc fue llamado a predicar en una época de gran iniquidad. Al principio se sintió incapaz de cumplir su misión, pero el Señor se le apareció y lo fortaleció.

El libro de Moisés registra varias visiones extraordinarias en las que Enoc contempló los cielos, vio el futuro de la humanidad y aprendió directamente del Señor.

«Y el Señor habló a Enoc y le dijo: Úntate los ojos con barro, y lávatelos, y verás. Y Enoc lo hizo. Y vio los espíritus que Dios había creado; y también vio cosas que el ojo natural no percibe».

Luego de cumplir con su misión, Enoc logró formar un pueblo tan unido llamado Sión el cual fue llevado al cielo.

«Con el transcurso del tiempo, Sion fue llevada al cielo… y Enoc fue enaltecido y elevado hasta el seno del Padre y del Hijo del Hombre» (Moisés 7:21-24).

Moisés, el que habló con Dios

Moisés habló con Dios. Arte: Moses and the Tablets por Jerry Harston

Pocas experiencias son tan claras como la de Moisés. Antes de cumplir su misión de liberar a Israel del cautiverio egipcio, Moisés tuvo una visión en la que vio a Dios y conversó con Él directamente.

«Y vio a Dios cara a cara, y habló con él, y la gloria de Dios cubrió a Moisés» (Moisés 1:2)

Durante esta experiencia, Moisés aprendió quién era Dios, comprendió su misión y recibió una visión de la obra de Dios relacionada con la salvación de Sus hijos. Esta experiencia incluso ayudó a Moisés a superar una prueba grande.

Moisés ve la presencia de Dios. Imagen: Captura de pantalla, video «Soy un hijo de Dios»

Luego de aquella visión celestial, Satanás se le apareció para tentarlo para que lo adorase. Sin embargo, debido a la experiencia previa que había tenido con Dios, Moisés le respondió claramente:

«Y sucedió que Moisés miró a Satanás, y le dijo: ¿Quién eres tú? Porque, he aquí, yo soy un hijo de Dios, a semejanza de su Unigénito. ¿Y dónde está tu gloria, para que te adore?»

Esto quiere decir que Moisés ya conocía tanto a Dios que se enfrentó al enemigo que intentaba confundirlo y lo venció. Su llamamiento requería la certeza de que Dios era la fuente de su autoridad, por lo que ver a Dios fue necesario para él.

Esteban, un mártir que contempló a Dios

Esteban, un discípulo de Jesucristo, también vio a Dios el Padre y a Jesucristo antes de su martirio. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Esteban es quizá uno de los personajes de la Biblia del cual no se habla mucho, pero lo poco que se dice sobre él es sorprendente. Él fue uno de los primeros discípulos de Cristo después de la resurrección del Salvador.

En ese tiempo, los seguidores de Cristo eran cruelmente perseguidos y él fue un de ellos. La Biblia cuenta que mientras Esteban era juzgado por sus perseguidores, recibió una visión extraordinaria.

«Esteban, estando lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: ¡He aquí, veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios!» (Hechos 7:55-56)

Este relato es importante porque muestra claramente al Padre y al Hijo como dos seres distintos.

Aunque luego sus perseguidores se enojaron con él y lo apedrearon hasta matarlo, esa visión fortaleció a Esteban en los momentos previos a su martirio y se convirtió en uno de los momentos más poderosos del Nuevo Testamento.

José Smith y la Primera Visión

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José Smith vio a Dios y a Jesucristo. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Otro de los acontecimientos más importantes, esta vez de la historia moderna, ocurrió en la primavera de 1820 cuando un jovencito llamado José Smith, se retiró a una arboleda para orar buscando saber cuál iglesia era verdadera.

Al principio Satanás intentó destruirlo, sin embargo José clamó el nombre de Dios con más fuerza y finalmente, se retiró la oscuridad. Fue allí, en ese preciso lugar y luego de ese suceso, donde José recibió una maravillosa manifestación que quedó documentada.

«Ví una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza… Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Este es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!» (José Smith Historia 1:16-17)

José declaró que vio al Padre Celestial y a Jesucristo como dos seres glorificados y separados. Esta experiencia marcó el inicio de la Restauración del evangelio en los últimos días.

José Smith, Sidney Rigdon y una visión de la gloria celestial

Sidney Rigdon vio a Dios en una visión junto a José Smith . Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Años después de la Primera Visión, el mismo José Smith volvió a recibir otra manifestación extraordinaria, pero esta vez no estaba solo, lo acompañaba Sidney Rigdon, una figura clave en los inicios de la Restauración del evangelio.

El 16 de febrero de 1832 en Hiram, Ohio, mientras ambos meditaban sobre las Escrituras, los cielos se abrieron y contemplaron la gloria del reino celestial. Ese momento produjo uno de los testimonios más poderosos que se han escuchado en estos tiempos modernos.

«Después de los muchos testimonios que se han dado de él, este es el testimonio, el último de todos, que nosotros damos de él: ¡Que vive! Porque lo vimos, sí, a la diestra de Dios; y oímos la voz testificar que él es el Unigénito del Padre». (Doctrina y Convenios 76: 22-23)

Aquella visión confirmó nuevamente la realidad del Padre y del Hijo y reveló importantes verdades sobre la vida después de la muerte.

Personajes que podrían haber visto a Dios

Las Escrituras contienen otros relatos interesantes de personas que tuvieron encuentros divinos, pero que no afirman del todo si se evidenció la presencia literal del Padre Celestial. Sin embargo, aún asi vale la pena tener en mente su historia.

Jacob

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Jacob (Israel) bendice a sus doce hijos. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El gran patriarca Jacob del Antiguo Testamento, tuvo una experiencia celestial mientras se preparaba para enfrentar a su hermano Esaú tras haberle quitado su primogenitura.

La Biblia menciona que durante su regreso tuvo que luchar toda una noche con un ser celestial. Luego de eso Jacob declaró:

«Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma» (Génesis 32:30).

Sin embargo, el relato también identifica al personaje como un ángel en otras referencias bíblicas, por lo que no existe consenso absoluto sobre la naturaleza exacta de la aparición.

Isaías

Isaías, profeta del Antiguo Testamento, tuvo visiones celestiales. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La Biblia revela la poderosa historia de Isaías antes de ser llamado como profeta en Isaías capítulo 6. En ese capítulo Isaías recibe una visión especial en la que inicia declarando:

«Vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y exaltado, y las faldas de su manto llenaban el templo» (Isaías 6:1).

El texto afirma claramente que vio al Señor, aunque no especifica si se trató del Padre Celestial o de Jehová, quien posteriormente nacería como el Salvador Jesucristo. Por lo tanto no podemos afirmar que haya visto a Dios.

Un patrón que se repite

Dios se manifiesta a Sus siervos cuando estos necesitan dirección. Imagen: Freepik

Cuando analizamos todos estos relatos juntos, descubriremos la misma verdad aplicada en cada uno de esos casos: Dios se manifiesta a Sus siervos cuando estos necesitan dirección para cumplir una misión trascendental.

Adán y Eva, por ejemplo, debían iniciar la familia humana, Moisés debía liberar a Israel, Abraham recibiría convenios eternos y José Smith sería el encargado de restaurar el evangelio. En cada caso, la visión de Dios estuvo ligada a una responsabilidad sagrada y a una mayor comprensión de Su plan.

Estas experiencias no solo fortalecieron a quienes las recibieron, sino que también dejaron un testimonio para nosotros en este tiempo de que Dios vive, conoce a Sus hijos y continúa revelándose según Su voluntad.

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