Durante años, hablar del cuidado del planeta parecía un tema alejado de la vida religiosa. Sin embargo, para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ser buenos administradores de las creaciones de Dios también forma parte del discipulado.

En México, la Iglesia está impulsando una serie de proyectos ambientales que buscan usar los recursos de manera responsable y, al mismo tiempo, crear una cultura de respeto por la tierra para las futuras generaciones.

Una fe que también se refleja en las acciones

Este centro de reuniones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Puebla, México, es un ejemplo de paisajismo sostenible. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

El esfuerzo se está desarrollando en diferentes partes del país y abarca iniciativas relacionadas con la energía, el agua y la restauración ambiental.

Alberto de Hoyos, gerente de Operaciones y Mantenimiento de la Iglesia en México, explicó que estos proyectos:

«Buscan reducir el impacto ambiental y optimizar los recursos operativos, al mismo tiempo que promueven una cultura de cuidado del planeta entre líderes y miembros de la Iglesia».

Además, señaló:

«El compromiso de la Iglesia con el cuidado del planeta se refleja en acciones concretas destinadas a utilizar los recursos de manera más sabia y mostrar gratitud por las creaciones de Dios».

Capillas que aprovechan la energía del sol

Un centro de reuniones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Madero, México, con paneles solares adyacentes al Templo de Tampico, México. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Uno de los proyectos más visibles es la instalación de paneles solares en las capillas.

Actualmente, más de 50 centros de reuniones en México cuentan con este sistema, que transforma la luz solar en electricidad para la iluminación, el aire acondicionado y otros servicios.

Gracias a la instalación de aproximadamente 3,100 paneles solares, se espera reducir cerca del 90 % del consumo eléctrico en estos edificios y evitar la emisión de alrededor de 1,240 toneladas de dióxido de carbono cada año.

El cuidado de la creación también puede expresarse mediante decisiones responsables que beneficien a las personas y a las comunidades.

Ahorrar agua también es una forma de servir

Este centro de reuniones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Puebla, México, es un ejemplo de paisajismo sostenible. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

En muchas regiones del país, la Iglesia está adaptando las áreas verdes de sus propiedades para responder mejor a las condiciones climáticas locales.

Esto incluye reemplazar grandes superficies de césped por vegetación nativa o resistente a la sequía, utilizar materiales que requieren menos riego y evaluar sistemas de captación y reutilización de agua de lluvia.

También se están construyendo estacionamientos con pavimento permeable que permiten que el agua regrese al subsuelo, ayudando a recargar los acuíferos y reducir el desperdicio.

Administrar con sabiduría los recursos que el Señor nos ha dado es una manera práctica de ejercer una mayordomía responsable.

Reforestación para fortalecer las comunidades

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Otra de las iniciativas consiste en la plantación de árboles y especies nativas adaptadas a cada región.

Estos proyectos ayudan a mejorar la calidad del aire, reducir el calor, capturar carbono y fortalecer los ecosistemas locales.

Además, la Iglesia busca involucrar a líderes y miembros mediante capacitaciones y actividades que fomenten una mayor conciencia sobre el cuidado del medio ambiente.

La meta no es únicamente mejorar los edificios, sino también promover una cultura donde proteger la creación sea parte del compromiso cristiano de servir y bendecir a los demás.

El CCM de México es un ejemplo de este esfuerzo

El Centro de Capacitación Misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en la Ciudad de México implementa iniciativas de sostenibilidad de manera integral. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Uno de los lugares donde estas iniciativas se aplican de manera integral es el Centro de Capacitación Misional de México.

Durante los últimos cinco años, allí se han plantado cerca de 200 árboles, entre ellos jacarandas, encinos y olivos, seleccionados de acuerdo con las regulaciones ambientales de la región.

Además, las 50 residencias del CCM cuentan con colectores solares que permiten calentar alrededor del 80 % del agua utilizada, reduciendo también el consumo anual de gas en una proporción similar.

El centro opera una planta de tratamiento de agua con capacidad para atender a miles de personas y reutiliza parte de esa agua para el riego de sus extensas áreas verdes. También dispone de un sistema de captación de agua de lluvia que fortalece el uso sostenible del recurso.

En conjunto, estos proyectos evitan aproximadamente 2,230 toneladas de emisiones de dióxido de carbono cada año.

Cuidar la tierra, una responsabilidad espiritual

Paneles solares en el Centro de Capacitación Misional de México de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Las Escrituras enseñan que el Señor puso la tierra bajo el cuidado de Sus hijos. Por eso, muchas de estas acciones van más allá de la administración de edificios.

Cuando usamos los recursos con sabiduría, servimos a las personas, fortalecemos a las comunidades y mostramos gratitud por las bendiciones que Dios ha puesto en nuestras manos.

A través de estas iniciativas, la Iglesia en México continúa avanzando hacia un modelo de desarrollo más responsable, demostrando que la fe y el cuidado de la creación pueden caminar de la mano pensando en las generaciones futuras.

Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org 

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