Faltan pocos años para que ocurra algo que difícilmente volveremos a ver en nuestra vida.
En 2030 se cumplirán 200 años desde la organización de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Ese mismo período también marcará aproximadamente dos mil años desde el inicio del ministerio terrenal de Jesucristo.
Para Elder Gérald Caussé, del Cuórum de los Doce Apóstoles, esta coincidencia representa una oportunidad única para compartir el Evangelio restaurado con el mundo. Y su mensaje para los jóvenes fue claro y sencillo:
Prepárense.
Durante un devocional en BYU–Idaho, Elder Caussé recordó que quienes viven hoy no están aquí por casualidad. Formamos parte de una generación que tiene la oportunidad de ayudar a llevar adelante la obra del Señor en una época extraordinaria.
Somos hijos de la Restauración

A veces es fácil acostumbrarnos a las bendiciones que tenemos.
Escuchamos hablar de José Smith, del Libro de Mormón, de los profetas vivientes o de los templos desde que éramos niños. Con el tiempo, aquello que es extraordinario puede comenzar a parecernos normal.
Por eso Elder Caussé invitó a los jóvenes a redescubrir lo que significa vivir en esta dispensación.
«Ustedes son los hijos de la Restauración. Su generación ha sido llamada para ayudar a llevar esta obra hacia adelante.»
La Restauración no es simplemente un acontecimiento histórico que estudiamos en Seminario o Instituto. Es una obra viva que continúa desarrollándose hoy.
Cada generación ha tenido sus responsabilidades, la nuestra tiene la oportunidad de participar en una época donde el Evangelio sigue expandiéndose a una velocidad que pocas veces se ha visto en la historia.
Un Dios que nos conoce personalmente

Uno de los grandes regalos de la Restauración fue comprender con mayor claridad quién es Dios.
La Primera Visión permitió saber que el Padre Celestial y Jesucristo son seres separados y glorificados. También confirmó una verdad profundamente personal.
No adoramos a un Dios distante. Adoramos a un Padre Celestial que nos conoce individualmente y se interesa por nuestra vida.
El élder Caussé recordó que podemos acudir a Él directamente mediante la oración y confiar en que escucha nuestras preocupaciones, incluso aquellas que parecen pequeñas para los demás.
«Él no está distante. Está consciente de nosotros y se preocupa incluso por los detalles más pequeños de nuestra vida.»
En un mundo donde muchas personas sienten soledad o incertidumbre, esta verdad sigue siendo una de las doctrinas más esperanzadoras del Evangelio restaurado.
La Expiación es más grande de lo que imaginamos

Una de las otras verdades restauradas tiene que ver con Jesucristo. Gracias al Libro de Mormón comprendemos con mayor profundidad el alcance de Su sacrificio expiatorio.
El Salvador no sufrió únicamente por nuestros pecados. También tomó sobre Sí nuestros dolores, nuestras aflicciones, nuestras enfermedades y nuestras cargas personales.
Esto significa que nadie enfrenta sus pruebas completamente solo.
«Jesucristo dio Su vida no solo por quienes han pecado, sino también por aquellas personas fieles que sinceramente se esfuerzan por ser mejores cada día.»
Además, el élder Caussé recordó que la gracia de Cristo no solo nos limpia. También nos fortalece.
La Expiación nos ayuda a levantarnos, avanzar y convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos día tras día.
Saber de dónde venimos

Otra de las bendiciones de la Restauración es el conocimiento del Plan de Salvación.
Sabemos que vivimos con Dios antes de venir a la tierra. Sabemos que esta vida tiene un propósito. Sabemos que gracias a Jesucristo la muerte no es el final. Esa perspectiva cambia muchas cosas.
Cuando entendemos nuestro destino eterno, las decisiones diarias adquieren un significado diferente.
Los problemas siguen existiendo y las pruebas no desaparecen, pero sabemos que forman parte de algo mucho más grande que el momento que estamos viviendo.
Por eso el Evangelio ofrece esperanza incluso en medio de la incertidumbre.
Las familias pueden ser eternas

Entre las verdades que más impactan a los miembros de la Iglesia se encuentra la posibilidad de que las familias permanezcan unidas para siempre.
Durante el devocional, el élder Caussé compartió una experiencia ocurrida antes de casarse con la hermana Valérie Caussé. Ambos fueron retenidos durante un asalto armado.
Mientras vivía esos momentos de tensión, una de sus mayores preocupaciones era no perder la oportunidad de sellarse con la mujer que amaba.
Años después, sigue encontrando consuelo en una verdad restaurada. Gracias a las llaves del sacerdocio y a las ordenanzas del templo, las relaciones familiares pueden extenderse más allá de esta vida.
«Me es imposible imaginar el cielo sin la presencia de mi amada compañera eterna y de nuestra familia.»
Para millones de Santos de los Últimos Días, esa promesa sigue siendo una de las mayores fuentes de paz y esperanza.
No estamos solos

La hermana Valérie Caussé habló sobre otra de las bendiciones fundamentales de la Restauración: la revelación continua.
Vivimos en una época llena de información, opiniones y voces que compiten por nuestra atención. En medio de ese ruido, el Señor continúa guiando Su Iglesia mediante profetas y apóstoles vivientes.
«Los profetas y apóstoles vivientes nos ayudan a permanecer firmes en la verdad y fortalecen nuestra fe en Cristo.»
La revelación no terminó en tiempos bíblicos. Dios sigue hablando.Esa realidad permite que el Evangelio permanezca relevante para los desafíos de cada generación.
También nos recuerda que el Señor no ha dejado sola a Su Iglesia mientras se prepara para Su segunda venida.
Una invitación para los próximos años

Al concluir su mensaje, Elder Caussé expresó su deseo de que los jóvenes descubran o redescubran lo que significa vivir en la dispensación del cumplimiento de los tiempos.
Quizá no todos predicaremos a miles de personas, pero sí podemos convertirnos en testigos más activos de la Restauración.
Como también podemos hablar de nuestras creencias con naturalidad, fortalecer nuestro testimonio y prepararnos espiritualmente para las oportunidades que vendrán.
«Ustedes llevarán la luz de la Restauración hacia los próximos cien años, con fe y una determinación llena de gozo.»
Si algo dejó claro el élder Caussé es que los próximos años serán especiales para la Iglesia y cuando llegue 2030, la pregunta no será únicamente qué está haciendo la Iglesia.
«Redescubran la bendición que representa formar parte de esta dispensación.»
La pregunta será qué estamos haciendo nosotros para ayudar a que la luz de la Restauración siga llegando a más personas.
Fuente: Church News
