Han pasado 182 años desde uno de los momentos más significativos en la historia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El 27 de junio de 1844, José Smith y su hermano Hyrum fueron asesinados en la cárcel de Carthage, Illinois, sellando con su vida el testimonio del Evangelio restaurado.
Este 27 de junio, el élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles, visitó ese mismo lugar junto a otros líderes de la Iglesia para recordar el legado del Profeta y testificar de Jesucristo.
Un testimonio que permanece

De pie en la habitación donde José y Hyrum Smith pasaron sus últimas horas, el élder Gong recordó que el sacrificio de ambos fue una manifestación de su firme testimonio del Evangelio restaurado.
Al citar el conocido himno «Loor al Profeta», expresó que José y Hyrum sellaron con su sangre el testimonio de todo lo que habían visto, aprendido y recibido del Señor.
El Apóstol también aclaró un principio fundamental de la fe de los Santos de los Últimos Días.
«Adoramos únicamente a Dios el Padre y a Su Hijo Jesucristo, pero sentimos una profunda gratitud por los profetas que el Señor ha llamado en esta dispensación, comenzando con el profeta José Smith».
Carthage recuerda el inicio de una obra que continúa

Junto al élder Gong estuvieron el élder Kyle S. McKay, historiador y registrador de la Iglesia; el élder Hugo E. Martínez; el élder Ricardo P. Giménez; la hermana Tamara W. Runia y otros líderes del Departamento de Historia de la Iglesia.
Durante la visita, reflexionaron sobre cómo el testimonio de José Smith comenzó con la Primera Visión en 1820 y culminó en Carthage, donde permaneció fiel hasta el final de su vida.
El élder McKay explicó que esos dos momentos se complementan entre sí. La Primera Visión abrió la Restauración y el martirio confirmó la firmeza del testimonio del Profeta acerca del Padre Celestial y de Jesucristo.
Una obra que llegó a todo el mundo

Para el élder Ricardo P. Giménez, originario de Chile, visitar Carthage fue un recordatorio de que la Restauración iniciada por José Smith hoy bendice a personas de todos los continentes.
Destacó que el Evangelio restaurado de Jesucristo está disponible para todas las personas, sin importar el país donde vivan, y que esa es una de las grandes bendiciones que el Padre Celestial ha preparado para Sus hijos.
Por su parte, el élder Hugo E. Martínez testificó que la obra iniciada por el Profeta continúa vigente gracias a las llaves del sacerdocio restauradas y que hoy la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles siguen dirigiendo la Iglesia bajo la dirección del Salvador.
De la tragedia nació una esperanza eterna

La visita a la cárcel de Carthage ocurrió pocas horas antes de la dedicación del nuevo Centro de Visitantes del Templo de Nauvoo.
Los líderes recordaron que, aunque la muerte de José y Hyrum marcó uno de los capítulos más difíciles para los santos de esa época, la obra del Señor no se detuvo. Durante los años siguientes, los miembros terminaron el Templo de Nauvoo, recibieron las ordenanzas del templo y continuaron su camino hacia el oeste.
El sacrificio de José y Hyrum Smith no puso fin a la Restauración. Por el contrario, fortaleció el testimonio de que la obra pertenece a Jesucristo y continúa avanzando hasta nuestros días.
A 182 años de aquel acontecimiento, la visita de los líderes de la Iglesia a Carthage recuerda que el legado del profeta José Smith sigue invitando a millones de personas a acercarse al Salvador y a confiar en las promesas del Evangelio restaurado.
Fuente: Church News
