Muchos conocen a Emma Myers por su papel en la serie Merlina. Sin embargo, recientemente la actriz habló de un aspecto mucho más personal que su carrera. 

En una entrevista compartió cómo su relación con Dios se fortaleció durante uno de los momentos más difíciles de su vida y por qué eso transformó su manera de vivir la fe.

Aunque sus experiencias pertenecen a su tradición cristiana, varios de los principios que mencionó coinciden con enseñanzas que también encontramos en el evangelio restaurado de Jesucristo. Entre ellos, especialmente la importancia de acudir al Salvador en medio de las pruebas y desarrollar una relación personal con Él.

Creció creyendo en Dios

Imagen: Digital Spy

Emma contó que creció en un hogar cristiano. Desde pequeña asistía a la iglesia cada domingo y participaba en actividades para los jóvenes.

Nunca dejó de creer en Dios. Sin embargo, durante su adolescencia sentía que su fe era más una costumbre que una relación personal con Él.

Con el tiempo también comenzó a notar algo que le preocupaba.

Según explicó, en ocasiones algunas personas dentro de las congregaciones pueden transmitir la idea de que quien no es perfecto tiene menos valor o menos fe. Para ella, ese tipo de actitudes puede alejar a muchas personas de Dios.

«Creo que a veces la gente representa a Dios de una manera que termina alejando a otros de Él», comentó durante la entrevista.

Una etapa difícil la llevó a buscar al Señor

Imagen: Netflix

Cuando tenía 14 años comenzó a enfrentar una fuerte ansiedad social que incluso le provocaba ataques de pánico al salir de casa. 

Buscando ayuda, habló con una consejera de su iglesia. Emma recordó que la respuesta que recibió fue simplemente que debía orar más.

En ese momento sintió frustración porque ya estaba orando y no entendía por qué seguía sufriendo.

Años después, alrededor de los 21 años, atravesó lo que describió como el período más difícil de su vida. Contó que sufría un insomnio severo y podía pasar varios días sin dormir mientras continuaba trabajando. La situación afectó profundamente su estado emocional.

Fue entonces cuando hizo una oración muy sencilla.

«Le dije a Dios: ‘Por favor, ayúdame. Ya no sé qué hacer'», recordó.

Ese momento marcó un cambio importante en su vida espiritual.

Más que una religión, una relación con Dios

Imagen: Netflix

Emma explicó que desde entonces comenzó a hablar con Dios de manera más constante y a confiar plenamente en Él.

Para ella, la fe dejó de ser únicamente asistir a una iglesia y se convirtió en una relación diaria con el Señor.

«No se trata solamente de ir a la iglesia. Se trata de tener una relación con Dios. Eso es lo que Él realmente desea», afirmó.

Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, también creemos que Jesucristo invita a cada persona a acercarse a Él de forma personal, mediante la oración, el estudio de las Escrituras y el arrepentimiento continuo.

El presidente Russell M. Nelson enseñó:

«Nada abre tanto los cielos como la combinación de mayor pureza, estricta obediencia, búsqueda diligente, el deleitarse a diario en las palabras de Cristo en el Libro de Mormón, y dedicar tiempo frecuente a la obra del templo y de historia familiar». – Conferencia General de abril de 2024, «Regocijaos en el don de las llaves del sacerdocio».

Aunque participar de la Iglesia fortalece nuestra fe, el centro siempre es Jesucristo. Nuestra adoración, convenios y servicio tienen el propósito de ayudarnos a acercarnos más a Él.

Dios no espera perfección

Imagen: Netflix

Uno de los mensajes que más llamó la atención de la actriz fue su reflexión sobre la gracia de Dios. Emma reconoció que está lejos de ser perfecta y que precisamente por eso necesita al Salvador.

«Él te recibe donde estás. No tienes que ser perfecto», expresó.

Ese principio también forma parte del evangelio restaurado. El Salvador invitó:

«Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» – Mateo 11:28.

Cristo nunca pidió que resolviéramos primero todos nuestros problemas para después acercarnos a Él. Nos invita a venir tal como somos para comenzar un proceso de cambio junto a Él.

Una vida de gratitud

Imagen: Rock&Pop

Al finalizar la conversación, Emma dijo que una de las cosas que más procura hacer es agradecer.

Reconoció que muchas de las bendiciones que ha recibido no son únicamente fruto de su esfuerzo, sino de la mano de Dios en su vida.

«Sé que no estaría aquí si Dios no hubiera querido que estuviera aquí», afirmó.

Como discípulos de Jesucristo, esa misma actitud puede ayudarnos a enfrentar la vida con una perspectiva diferente.Cuando reconocemos la mano del Señor en nuestras bendiciones, nuestra fe crece y aprendemos a confiar en Él.

Más allá de las circunstancias personales de Emma Myers, su testimonio recuerda que Jesucristo nos invita a desarrollar una relación personal con Él. 

En ese camino encontramos paz, dirección y la fortaleza que necesitamos para seguir adelante, aun en medio de las pruebas.

Fuente: Great Company with Jamie Laing 

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