En una montaña de Utah se encuentra uno de los proyectos más impresionantes de preservación de la historia humana. No protege oro, armas ni documentos secretos. Protege millones de nombres, historias familiares y generaciones enteras que, de otro modo, podrían haberse perdido para siempre.

Detrás de una enorme puerta de acero y a cientos de metros bajo una montaña de granito se encuentra la Bóveda de Registros de Granite Mountain, administrada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Allí se resguarda una de las colecciones genealógicas más grandes del mundo, un esfuerzo que no solo preserva la historia, sino que también refleja la doctrina central del evangelio restaurado sobre que las familias pueden permanecer unidas para siempre.

¿Por qué se han reunido miles de millones de registros?

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Para muchas personas, la genealogía es simplemente una forma de conocer a sus antepasados. Sin embargo, para los Santos de los Últimos Días tiene un significado mucho más profundo.

El evangelio enseña que cada hijo e hija de Dios tiene un valor eterno. Por esa razón, conocer quiénes fueron nuestros antepasados permite que las ordenanzas del templo puedan ponerse a su disposición mediante la obra vicaria. 

La doctrina enseña que quienes fallecieron sin la oportunidad de recibir el evangelio conservan su albedrío y pueden aceptar o rechazar esas ordenanzas en el mundo de los espíritus.

Para que ese trabajo sea posible, primero es necesario identificar correctamente a cada persona. Esa necesidad dio origen a uno de los proyectos de preservación documental más ambiciosos de la historia.

Desde finales del siglo XIX, la Iglesia comenzó a recopilar registros civiles, parroquiales e históricos de numerosos países. Décadas después inició un extenso programa de microfilmación que llevó a equipos especializados a archivos y registros alrededor del mundo para preservar documentos antiguos antes de que el tiempo pudiera destruirlos.

Proteger la memoria de generaciones

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Con el crecimiento constante de la colección, en la década de 1960 la Iglesia construyó la Bóveda de Granite Mountain, ubicada en las montañas cercanas a Salt Lake City, Utah.

Excavada a unos 200 metros dentro de una montaña de granito sólido, la bóveda mantiene de forma natural condiciones ideales de temperatura y humedad para conservar documentos durante décadas. 

Además, fue diseñada para resistir incendios, terremotos e incluso eventos extremos.

Lo que allí se protege son actas de nacimiento, matrimonios, defunciones, censos, registros parroquiales, documentos civiles y millones de registros históricos provenientes de prácticamente todos los continentes.

Hoy ese archivo resguarda más de 5.800 millones de imágenes digitales, convirtiéndose en una de las colecciones genealógicas más grandes que existen.

FamilySearch: una herramienta gratuita

Lanzamiento de la web de Family Search en 1999. Imagen: La Nación

El objetivo nunca fue que esa información permaneciera escondida dentro de una montaña.

En 1999 la Iglesia lanzó FamilySearch, una plataforma gratuita que permite a cualquier persona investigar su historia familiar desde cualquier lugar con acceso a internet.

Con el paso de los años, el sitio se convirtió en la organización genealógica más grande del mundo. Actualmente reúne más de 169 mil millones de registros históricos indexados, provenientes de miles de millones de imágenes digitalizadas, además de un Árbol Familiar colaborativo que conecta a más de 1.870 millones de personas.

Cada día se agregan alrededor de un millón de nuevos registros, gracias al trabajo conjunto de tecnología avanzada y miles de voluntarios alrededor del mundo.

La inteligencia artificial también ayuda

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Uno de los avances más recientes ha sido la incorporación de inteligencia artificial para acelerar la indexación de documentos antiguos.

Muchos registros fueron escritos hace cientos de años con caligrafías difíciles de interpretar o presentan manchas, humedad y deterioro por el paso del tiempo.

La inteligencia artificial puede analizar miles de imágenes en pocos minutos y generar una primera transcripción. 

Después, miles de voluntarios revisan cuidadosamente esos resultados para corregir posibles errores y asegurar que cada nombre quede registrado con la mayor precisión posible.

La tecnología no reemplaza el servicio de las personas; lo fortalece y permite preservar la historia de muchas más familias.

Latinoamérica también forma parte

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Gran parte de la riqueza de FamilySearch proviene de la colaboración con archivos nacionales, registros civiles y organizaciones de muchos países.

En Argentina, por ejemplo, se han digitalizado censos históricos, registros de inmigración, documentos parroquiales y numerosos archivos provinciales que permiten a millones de personas conocer mejor el recorrido de sus familias.

Ese mismo esfuerzo continúa desarrollándose en muchos otros países de Latinoamérica, donde constantemente se incorporan nuevos registros históricos para facilitar la investigación familiar.

¿Somos realmente una sola familia?

Un centro FamilySearch forma parte del centro de visitantes Nowy Świat en Varsovia. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Desde la genética, numerosos estudios indican que todos los seres humanos compartimos antepasados comunes si retrocedemos lo suficiente en el tiempo.

Curiosamente, el enorme Árbol Familiar de FamilySearch ofrece una representación visual de esa realidad. A medida que los usuarios agregan información y conectan generaciones, muchas familias descubren vínculos que jamás imaginaron.

Más allá de los datos históricos, esta obra recuerda que el evangelio enseña desde hace mucho tiempo que todos somos hijos de un mismo Padre Celestial y formamos parte de Su familia.

Un esfuerzo que sigue creciendo

Stand de Family Search en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Aunque la colección de FamilySearch ya es inmensa, todavía representa solo una pequeña parte de todas las personas que han vivido sobre la Tierra.

Cada año continúan preservándose nuevos documentos y cada día miles de registros se incorporan al archivo.

La obra de historia familiar sigue avanzando porque cada nombre representa a una persona real, una vida y una familia. 

Para los Santos de los Últimos Días, preservar esa información no consiste únicamente en conservar documentos históricos; es una forma de participar en la obra de salvación y de ayudar a que más hijos de Dios tengan la oportunidad de recibir las bendiciones del evangelio.

Fuente: La Nación 

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