Cada cierto tiempo vuelve a surgir una antigua discusión dentro del mundo religioso: ¿pueden los Santos de los Últimos Días ser considerados cristianos?
Recientemente, una revista cristiana conservadora de Estados Unidos publicó un artículo que respondió a esa pregunta con un categórico “no”. El texto fue escrito por un exmiembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que actualmente es católico.
El autor explicó que fue bautizado y criado en la Iglesia, sirvió como misionero durante dos años, se casó en el templo y tuvo llamamientos de liderazgo local. En 2018 se convirtió al catolicismo junto con su esposa.
Su argumento vuelve a poner sobre la mesa una pregunta mucho más amplia: ¿quién tiene realmente la autoridad para decidir quién puede llamarse cristiano?
¿Quién tiene autoridad para decidirlo?

El autor parte de una pregunta planteada por un reconocido escritor cristiano británico en el prefacio de una conocida obra de apologética publicada en 1952:
“¿Quién eres tú para decidir quién es cristiano y quién no?”
La pregunta resulta especialmente interesante porque apunta directamente al problema central de esta discusión.
Una organización puede determinar quién pertenece a ella. La Iglesia de Jesucristo puede llevar un registro de sus miembros; una parroquia católica puede hacer lo mismo con sus feligreses y cualquier organización puede establecer los requisitos necesarios para pertenecer a ella.
El cristianismo, sin embargo, no funciona como una sola organización con una autoridad administrativa común.
No existe una figura que gobierne sobre todos los cristianos del mundo. Un sacerdote católico no tiene autoridad sobre un pastor bautista, de la misma manera que un pastor presbiteriano no puede excomulgar a un católico. Incluso la autoridad del papa, reconocida por los católicos, no es aceptada de la misma manera por protestantes, ortodoxos y otras tradiciones cristianas.
Por ello, establecer quién puede o no formar parte de toda la categoría del cristianismo resulta mucho más complejo.
¿Qué dicen las obras de referencia?

El artículo sostiene que existe un consenso entre católicos, protestantes y ortodoxos para excluir a los Santos de los Últimos Días del cristianismo.
Sin embargo, algunas importantes obras académicas de referencia presentan una clasificación diferente.
La Oxford Encyclopedia of Christianity, por ejemplo, señala que “los mormones son cristianos, aunque no son católicos ni protestantes”.
Asimismo, el Oxford Dictionary of the Christian Church incluye una entrada dedicada a los “mormones”. El diccionario alemán Orbis Wörterbuch des Christentums también estudia el “mormonismo” dentro del amplio contexto histórico del cristianismo.
Esto no significa que estas fuentes consideren que todas las doctrinas de los Santos de los Últimos Días sean iguales a las del cristianismo tradicional. Reconocen sus diferencias teológicas y, aun así, las estudian dentro del fenómeno histórico y religioso cristiano.
Una discusión que también existió entre los primeros cristianos

El propio autor reconoce algo importante: los Santos de los Últimos Días creen que Jesucristo es el Hijo de Dios, que es divino, que la salvación viene por medio de Él y que Sus enseñanzas deben ser seguidas.
A pesar de ello, propone ubicarlos fuera del cristianismo, junto con religiones como el islam, el hinduismo o el judaísmo.
Para defender esta posición, compara a los Santos de los Últimos Días con movimientos de los primeros siglos del cristianismo, entre ellos los valentinianos del siglo II y los arianos del siglo IV. Estos grupos tenían interpretaciones diferentes sobre la naturaleza de Jesucristo y fueron considerados heréticos por importantes líderes cristianos de su tiempo.
Irineo de Lyon, por ejemplo, condenó las enseñanzas valentinianas y las calificó de blasfemia.
Sin embargo, existe un detalle importante: los historiadores modernos continúan estudiando tanto el valentinianismo como el arrianismo dentro de la historia del cristianismo.
Las obras académicas sobre el cristianismo primitivo incluyen a Arrio y el arrianismo, así como a Valentín y el valentinianismo, como movimientos surgidos dentro de los debates cristianos de aquellos siglos.
¿Qué significa realmente “herejía”?

Aquí aparece otra distinción importante.
Según el Orbis Wörterbuch des Christentums, la herejía consiste en un alejamiento deliberado y persistente de lo considerado como doctrina cristiana verdadera dentro de los límites del propio cristianismo.
Esto la diferencia de la apostasía entendida como el abandono de la fe cristiana.
La Oxford Encyclopedia of Christianity también explica que la palabra griega de la que procede “herejía” originalmente podía significar “elección” o “secta”, haciendo referencia a una comunidad filosófica o religiosa que una persona elegía seguir.
Por ello, históricamente, llamar “herética” a una doctrina no necesariamente significaba clasificarla como perteneciente a una religión completamente diferente.
Los Santos de los Últimos Días tampoco afirman que sus creencias sean idénticas a las del catolicismo, el protestantismo o la ortodoxia. De hecho, la Restauración parte precisamente de la idea de que verdades y autoridad presentes originalmente en la Iglesia de Jesucristo necesitaban ser restauradas.
La verdadera discusión, entonces, consiste en determinar si esas diferencias son suficientes para afirmar que los Santos de los Últimos Días han dejado de pertenecer por completo a la categoría cristiana.
¿Por qué este tema importa?

El autor del artículo explica que mantener la distinción entre los Santos de los Últimos Días y otros cristianos tendría también una finalidad práctica.
Según su argumento, muchas personas que se unen a La Iglesia de Jesucristo proceden de otras tradiciones cristianas. Considerar a los Santos de los Últimos Días como cristianos podría hacer que algunas personas vieran una conversión a la Iglesia como un cambio dentro del amplio mundo cristiano.
En cambio, clasificarlos fuera del cristianismo presenta esa decisión como el abandono completo de la fe cristiana.
Y ahí es donde la discusión deja de ser únicamente académica.
Para un Santo de los Últimos Días, aceptar el Evangelio restaurado no significa abandonar a Jesucristo. Su fe está explícitamente centrada en Él como Hijo de Dios, Salvador y Redentor del mundo.
¿Y qué sucede con la Trinidad?

Una de las principales razones utilizadas para excluir a los Santos de los Últimos Días del cristianismo es que la Iglesia no acepta la formulación tradicional de la Trinidad.
La Iglesia enseña que Dios el Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo son tres seres distintos, perfectamente unidos en propósito, mientras que la doctrina trinitaria histórica desarrolló una definición diferente acerca de la relación entre las tres personas de la Trinidad.
Esta diferencia doctrinal es real y significativa. Sin embargo, la formulación clásica de la Trinidad también tuvo un desarrollo histórico.
El Concilio de Nicea, celebrado en el año 325 d. C., y el Concilio de Constantinopla, realizado en el 381 d. C., fueron momentos fundamentales en ese proceso. Formulaciones posteriores continuaron precisando cómo debía entenderse la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Esto plantea una pregunta histórica interesante: si aceptar una formulación trinitaria desarrollada siglos después de Jesucristo fuera el requisito indispensable para ser considerado cristiano, ¿cómo deberían clasificarse Sus primeros discípulos y los cristianos que vivieron antes de esos concilios?
Investigadores Santos de los Últimos Días también han publicado estudios defendiendo que la concepción de Dios enseñada por la Iglesia puede encontrar sustento en determinados pasajes y formas de entender el texto bíblico, aunque esta interpretación difiere de la adoptada posteriormente por las principales tradiciones cristianas.
Entonces, ¿quién es cristiano?

La pregunta continúa generando debate porque el cristianismo está compuesto por numerosas iglesias, denominaciones y tradiciones que no reconocen una única autoridad terrenal capaz de establecer una definición vinculante para todas ellas.
Católicos, ortodoxos, protestantes y Santos de los Últimos Días mantienen diferencias profundas sobre temas como la naturaleza de Dios, la autoridad sacerdotal, los sacramentos, la revelación y la organización de la Iglesia.
Sin embargo, cuando se observa la cuestión desde una perspectiva histórica y académica, existen importantes obras de referencia que clasifican a los Santos de los Últimos Días dentro del amplio mundo cristiano, aun reconociendo sus particulares doctrinas.
Para los propios miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la respuesta es todavía más sencilla.
Se consideran cristianos porque su fe, su adoración, sus convenios y su esperanza de salvación están centrados en Jesucristo.
Fuente: Meridian Magazine
