La ayuda humanitaria de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días continúa llegando a diferentes comunidades alrededor del mundo.
Durante los últimos meses, nuevos proyectos han permitido apoyar hospitales, mejorar el acceso a servicios de salud, promover la educación y la autosuficiencia, atender necesidades alimentarias y acompañar a personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Los esfuerzos recientes abarcan países tan diversos como Brasil, Estados Unidos, Australia, Papúa Nueva Guinea, la República Democrática del Congo, El Salvador, Chile y Corea del Sur.
Aunque cada iniciativa responde a una necesidad diferente, todas tienen el objetivo de servir a las personas de manera práctica y, en muchos casos, en colaboración con organizaciones locales y autoridades.
La ayuda en Brasil

Uno de los ejemplos más recientes se encuentra en Brasil, donde la Iglesia ha apoyado proyectos relacionados con la salud, la energía, la educación y la inclusión.
En João Pessoa, estado de Paraíba, la Iglesia financió parte de un proyecto de energía solar para el Hospital Napoleão Laureano, uno de los principales centros especializados en atención oncológica de la región. Esta iniciativa busca reducir los costos de funcionamiento del hospital.
De esta manera, los recursos que actualmente se destinan al consumo de energía podrán utilizarse en otras áreas relacionadas con la atención y el tratamiento de pacientes con cáncer.

La primera fase del proyecto fue conmemorada en julio con una ceremonia en la que participaron representantes de la Fundación Napoleão Laureano, profesionales de la salud, autoridades locales y líderes religiosos.
La ayuda también llegó a Fortaleza, en el estado de Ceará. Allí, la Iglesia donó al Instituto Dr. José Frota dos equipos portátiles de rayos X, 227 sillones hospitalarios y 393 sillas para acompañantes y familiares de pacientes.
La Dra. Raquel Pessoa de Carvalho, coordinadora del Centro de Estudios e Investigación del instituto, explicó que los nuevos sillones y sillas permitirán que los familiares puedan descansar en mejores condiciones mientras acompañan a los pacientes.
En junio, las estacas de Fortaleza y Sobral organizaron un «Día de la Educación», una iniciativa dirigida a promover la formación, el empleo, el emprendimiento, las finanzas y la salud emocional en la que más de 3,400 personas participaron en las actividades realizadas en ambas ciudades.

Los asistentes pudieron conocer instituciones educativas, oportunidades de capacitación y empleo, además de recibir orientación para procesos de selección y desarrollo profesional.
En São Paulo, una camioneta adaptada donada al Instituto Alas de los Ángeles permite transportar de manera segura a personas con discapacidad hacia servicios de salud, educación y asistencia social. Así, la ayuda busca eliminar algunas de las barreras que impiden la accesibilidad a servicios básicos.
La ayuda en Estados Unidos

El servicio también está siendo impulsado por los más jóvenes. En Albuquerque, Nuevo México, los niños de la Primaria participaron en una campaña para recolectar agua potable destinada a la comunidad de To’hajilee.
Después de conocer la necesidad de agua que existía en esa comunidad, el comité de servicio infantil de la Primaria organizó una campaña de recolección. Los niños decoraron cajas, hicieron anuncios durante las reuniones de la Iglesia y animaron a las familias y a otros miembros de la comunidad a colaborar.
Después de tres semanas se habían reunido más de 2,500 galones de agua potable.
La experiencia no terminó allí. Los niños también participaron en otros proyectos, como preparar ramos de flores, paquetes de ayuda y tarjetas de agradecimiento para militares y agentes de policía. El servicio también reunió a jóvenes y adultos en Grants, Nuevo México, donde más de 30 voluntarios ayudaron a preparar nuevas jardineras para el Banco de Alimentos Comunitario y Jardín de la Esperanza.

En apenas tres horas, los voluntarios lograron preparar 30 cajas que posteriormente serían utilizadas para cultivar alimentos. El proyecto busca facilitar que las personas de la comunidad tengan acceso a productos frescos y puedan cultivar sus propios alimentos.
En Texas, más de 80 voluntarios de la Estaca Austin participaron en una jornada de servicio en Community First! Village, una comunidad que ofrece viviendas permanentes y asequibles a personas que han superado situaciones de sinhogarismo crónico.
Los voluntarios ayudaron a distribuir verduras, limpiar diferentes espacios y compartir tiempo con los residentes. Otro grupo de más de 90 jóvenes participó en el jardín comunitario Shiloh Field, en Denton, Texas.
Allí trabajaron junto con miembros de la Iglesia Mount Zion Praise para quitar maleza, plantar y preparar cultivos destinados a familias que enfrentan inseguridad alimentaria.
La ayuda para quienes necesitan atención médica

En otros lugares del mundo, los esfuerzos humanitarios se han concentrado especialmente en la salud.
En Papúa Nueva Guinea, la Iglesia apoyó iniciativas que permitieron realizar cirugías gratuitas de cataratas. Como parte de este esfuerzo se donó un microscopio portátil especializado que puede transportarse por avión, barco o carretera dentro de un contenedor del tamaño aproximado de una maleta.
Profesionales médicos del Pacific International Hospital viajan por diferentes regiones del país para realizar evaluaciones y cirugías. En cada lugar pueden atender entre 100 y 250 pacientes.
Para muchas personas, estas operaciones representan la posibilidad de recuperar la visión que habían perdido durante años debido a la falta de acceso a atención especializada.
En la República Democrática del Congo, la Iglesia entregó equipos y suministros al Instituto Nacional de Investigación Biomédica en Kinshasa para apoyar los esfuerzos de respuesta frente al ébola.
Los recursos están destinados a fortalecer la detección temprana de casos, la atención de pacientes y las labores de vigilancia, prevención e investigación. La donación se realizó el 16 de julio y contó con la participación de representantes de la Iglesia y autoridades sanitarias.
Prevención y atención de la salud en América Latina

En El Salvador, la Iglesia colaboró con la Asociación Salvadoreña para la Prevención del Cáncer en una jornada dedicada a la detección temprana del cáncer de mama. Más de 100 mujeres participaron en la actividad, realizada en un centro de reuniones de la Iglesia en Mejicanos.
Las participantes tuvieron acceso a ecografías mamarias y, cuando fue necesario, algunas fueron remitidas para realizarse mamografías. La iniciativa buscó poner énfasis en la prevención y en la importancia de detectar posibles problemas de salud de manera temprana.
En Chile, la ayuda estuvo relacionada con la vacunación. Durante julio, la Iglesia facilitó su centro de estaca en Iquique para una jornada de vacunación contra la gripe organizada junto con la Secretaría Ministerial Regional de Salud.
Más de 80 personas recibieron la vacuna durante un solo día, especialmente adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. La jornada también contó con la participación de personas vinculadas a grupos de danza religiosa tradicional de la región.
La ayuda en Australia

En Perth, Australia, la Iglesia entregó un vehículo a la organización No Limits Perth, que trabaja con personas en situación de vulnerabilidad.
El vehículo, conocido como «Heart on the Street», está equipado con lavadora y secadora y permitirá llevar servicios de lavandería, alimentos y suministros esenciales directamente a las personas que los necesitan. Pero para quienes impulsan este proyecto, la ayuda va más allá de eso.
Janine Wood, cofundadora de No Limits Perth, explicó que el propósito también es crear un espacio de encuentro y devolver dignidad y esperanza a quienes atraviesan circunstancias difíciles.
El élder Craig W. J. Raeside, Setenta de Área, señaló que este tipo de colaboración refleja el deseo de seguir el ejemplo de Jesucristo al tratar a cada persona con bondad, dignidad y respeto.
El servicio en Corea del Sur

En Busan, Corea del Sur, los miembros de la Iglesia participaron en el proyecto «Verano Saludable», desarrollado junto con la Asociación de Centros de Bienestar para Personas Mayores de Busan.
El objetivo fue apoyar a adultos mayores que necesitaban ayuda.
Los miembros prepararon suministros destinados a 2,200 hogares. La preparación comenzó durante el mes de junio y culminó con una jornada de servicio en julio, en la que alrededor de 80 personas, desde niños hasta adultos, se reunieron para empaquetar las cajas.
Posteriormente, representantes de 34 centros de asistencia para personas mayores acudieron a recoger los suministros.
El proyecto permitió que los miembros de la Iglesia trabajaran directamente con organizaciones locales para hacer llegar ayuda a familias que la necesitaban.
Servir de diferentes maneras, con un mismo propósito

Desde un hospital que busca reducir sus costos de energía en Brasil hasta niños que recolectan agua en Nuevo México, los proyectos recientes muestran que el servicio puede tomar muchas formas.
Puede significar donar equipos médicos, preparar un jardín comunitario, facilitar una vacuna, transportar a una persona con discapacidad, ayudar a una familia a conseguir alimentos o simplemente ofrecer un espacio donde alguien pueda sentirse acompañado.
También muestra que el servicio no depende de la edad. Niños de la Primaria, jóvenes, adultos, misioneros humanitarios y líderes de la Iglesia han encontrado diferentes maneras de contribuir.
En algunos casos, la ayuda llega mediante una donación económica o de equipos. En otros, son las propias personas las que dedican horas de trabajo y esfuerzo físico para mejorar un espacio o preparar recursos para alguien más.
Y muchas de estas iniciativas se realizan junto con organizaciones que ya conocen las necesidades de sus comunidades.
Fuente: Church News (Brasil, Área del Suroeste de los Estados Unidos y donaciones para el ébola)
