Después de más de tres años cerrado por trabajos de renovación, el Templo de San Diego California volvió a ser dedicado como casa del Señor.
El presidente D. Todd Christofferson, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, presidió la ceremonia de rededicación el 23 de agosto de 2026, marcando una nueva etapa para uno de los templos más reconocibles de California.
El templo, que fue dedicado originalmente en 1993, cerró en julio de 2023 para realizar una renovación extensa. Durante ese tiempo se trabajó, entre otras cosas, en sus sistemas internos, accesibilidad, techo y ventanas de vidrio artístico, que habían sufrido daños por el calor.
Antes de la rededicación, más de 250,000 personas recorrieron el templo durante su jornada de puertas abiertas, realizada entre el 18 de junio y el 11 de julio.
“Un testimonio visible y tangible” de Jesucristo

Durante la ceremonia, el presidente Christofferson destacó que los templos no son simplemente edificios importantes para los Santos de los Últimos Días.
Los describió como un “testimonio visible y tangible de la realidad viviente del Redentor”, porque todo lo que se realiza en ellos está relacionado con Jesucristo y Su obra.
“Sin Su expiación y resurrección, el templo no tendría ningún propósito”, enseñó.
El presidente Christofferson explicó que la existencia misma de los templos apunta hacia una verdad central del evangelio, Jesucristo vive y Su expiación hace posible nuestro regreso a la presencia de Dios.
En el templo, los miembros de la Iglesia hacen convenios con Dios, aprenden más sobre Su plan, reciben guía espiritual y participan en ordenanzas que apuntan hacia las bendiciones que ofrece el Salvador.
Un templo que representa generaciones de fe

La rededicación también fue una oportunidad para recordar que la historia del templo está estrechamente relacionada con la historia de los Santos de los Últimos Días en San Diego.
La presencia de la Iglesia en la zona se remonta hasta 1847, cuando integrantes del Batallón Mormón llegaron a San Diego después de recorrer cerca de 3.200 kilómetros desde Iowa.
Aunque el batallón no participó en combates, sus integrantes ayudaron en diferentes tareas que contribuyeron al desarrollo de la comunidad. Algunos construyeron caminos, cavaron pozos y participaron en la construcción de edificios públicos.
Con el paso de las décadas, la Iglesia continuó creciendo en el sur de California.

En 1941 se organizó la Estaca de San Diego y, décadas después, se anunció la construcción de un templo para la zona.
El presidente Christofferson recordó esta historia al describir el templo como “un testimonio de la fe de muchas generaciones, con la promesa de generaciones más fieles y que guarden los convenios por venir”.
Para él, el templo también representa que el Señor ha estado llevando adelante Su obra en esa región durante muchos años y ahora está apresurándola.
Un templo que se convirtió en un símbolo de San Diego

El Templo de San Diego California es difícil de pasar por alto.
Está ubicado cerca de la autopista Interestatal 5, en la zona de La Jolla, y su diseño cuenta con 10 agujas, además de la estatua del ángel Moroni.
Su apariencia lo convirtió en uno de los edificios más reconocibles de la zona. De hecho, algunas personas lo conocen coloquialmente como “el castillo”.
Cuando se anunció la jornada de puertas abiertas de 2026, muchos residentes aprovecharon la oportunidad para entrar por primera vez. Algunos habían pasado frente al templo durante décadas sin haber visto su interior.
Para los miembros de la Iglesia, sin embargo, el significado del edificio va mucho más allá de su apariencia.
“¿Cómo puedo sentir esto fuera del templo?”

La jornada de puertas abiertas también permitió que miles de personas que no son miembros de la Iglesia conocieran el interior del templo y aprendieran sobre su propósito.
Los misioneros que participaron en las visitas recibieron preguntas de los asistentes sobre la vida eterna, las familias y cómo sentir paz y el Espíritu fuera del templo. Una visitante incluso preguntó cómo podía sentir en su vida diaria el mismo espíritu que había sentido dentro del templo.
Otra preguntó:
“¿Cómo puedo estar con mi familia para siempre?”
Para los líderes de la misión de California San Diego, estas preguntas mostraron algo importante: la oportunidad de conocer un templo también puede convertirse en una oportunidad para hablar de Jesucristo, las familias y el plan de Dios.
El presidente Art Rascon, presidente de la misión, explicó que el templo y la obra misional están profundamente relacionados porque ambos tienen el mismo centro, Jesucristo.
Un lugar para recordar a Jesucristo

El propósito de los templos también fue destacado por el presidente Gordon B. Hinckley cuando dedicó originalmente el Templo de San Diego California en 1993.
En aquella ocasión enseñó que construir templos no es un fin en sí mismo, sino un medio para acercarnos a las bendiciones que Dios ofrece por medio de Su Hijo. Más de tres décadas después, el presidente Christofferson retomó esa misma idea.
“Jesucristo es esencial para nuestra exaltación”, enseñó
Por lo que no resulta sorprendente que tanto la enseñanza como las ordenanzas del templo estén centradas en Él.
La rededicación del Templo de San Diego California no solo marca el final de una renovación física.
También representa la continuidad de una historia de fe que comenzó con los primeros Santos de los Últimos Días que llegaron a la región y que continúa con nuevas generaciones que buscan seguir a Jesucristo y guardar sus convenios.
Un nuevo capítulo para el Templo de San Diego

El Templo de San Diego California fue anunciado el 7 de abril de 1984 y su construcción comenzó en 1988. Fue dedicado originalmente el 25 de abril de 1993 por el presidente Gordon B. Hinckley.
Después de permanecer cerrado desde 2023 para su renovación, el templo vuelve ahora a funcionar como una casa del Señor para los Santos de los Últimos Días de la región.
Durante la rededicación, el presidente Christofferson resumió el significado de este lugar al hablar de la Resurrección del Salvador. Si Jesucristo no hubiera resucitado, nada de esto tendría sentido. Pero porque Él vive, la obra que se realiza en el templo es esencial.
Y esa es, finalmente, la razón por la que los templos continúan siendo construidos, renovados y dedicados, testificar de Jesucristo y ayudar a las personas a acercarse más a Él.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
