El accidente ocurrió el sábado, cerca de Fort De Soto. Steve estaba regresando a tierra junto a un amigo porque una tormenta comenzaba a acercarse.
Sin embargo, en el camino encontraron una embarcación averiada y decidieron detenerse para ayudar a las personas que estaban varadas.
Mientras intentaban auxiliarlas, el clima empeoró rápidamente y la tormenta terminó alcanzándolos. Poco después, un rayo impactó a Steve. Fue trasladado de emergencia a un hospital cercano, pero posteriormente falleció debido a sus heridas.

Marianne Matheson Shuman, prima de Steve, contó que la noticia dejó a toda la familia en estado de shock.
“Seguimos en shock. Fue devastador escucharlo. Pensaba que después me dirían: ‘pero está bien’, pero eso nunca llegó”, relató.
Según explicó, Steve y su acompañante ya habían notado que una tormenta se acercaba y estaban regresando a la orilla cuando vieron a las personas que necesitaban ayuda. La decisión de detenerse retrasó su regreso. Para cuando terminaron de auxiliarlas, la tormenta ya estaba encima de ellos.
“Aun en sus últimos momentos estaba ayudando y sirviendo a desconocidos. Él no lo habría querido de otra manera”.

Para quienes lo conocían, ese gesto no fue algo fuera de lo común. Su amigo Mitch Faas recordó que Steve siempre aparecía cuando alguien necesitaba una mano. Incluso compartió uno de los últimos mensajes que intercambiaron.
“Gracias por ser siempre alguien con quien puedo contar, amigo”, le escribió Faas.
“Siempre, hermano. Los apreciamos y siempre estamos dispuestos a ayudar”, respondió Steve.
Su familia era lo más importante

Steve era miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y un gran aficionado al fútbol americano de BYU. Sus familiares aseguran que tenía facilidad para hacer sentir especial a cada persona que conocía. James Shuman, esposo de Marianne, recordó:
“Te hacía sentir como si fueras su mejor amigo. Habría hecho cualquier cosa por cualquiera”.
También era conocido por expresar abiertamente su cariño.
“No tenía miedo de decirle a alguien cuánto lo amaba. Amaba en grande”, señaló Marianne.

Steve deja a su esposa, Abbie, y a sus cuatro hijos.
“Su esposa era su mundo; sus hijos eran su mundo. Ellos eran su prioridad”, agregó su prima.
Ahora, además de enfrentar su pérdida, la familia debe asumir los gastos para trasladar sus restos de Florida a Utah y realizar los servicios funerarios.
Amigos y familiares iniciaron una campaña de recaudación para ayudarlos durante este momento inesperado. Para quienes estuvieron cerca de Steve, él falleció dispuesto a detenerse cuando alguien necesitaba ayuda.
Fuente: ABC 4
