El actual embajador de Estados Unidos en Chile vivió en la Región de Valparaíso entre 1992 y 1994 como misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Años después, le pidió a Donald Trump ser nombrado diplomático en el país que ya conocía.
Antes de representar oficialmente a Estados Unidos en Chile, Brandon Judd ya había recorrido parte del país con una placa misional, una camisa blanca y el propósito de compartir el evangelio de Jesucristo.
Judd, quien actualmente se desempeña como embajador de Estados Unidos en Chile, fue misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días entre 1992 y 1994.
Durante ese tiempo vivió en distintos lugares de la Región de Valparaíso, entre ellos Viña del Mar, Placilla, La Calera y La Ligua, donde convivió con familias chilenas y aprendió español.
Tres décadas después, esa experiencia terminó teniendo un papel inesperado en su vida profesional: cuando Donald Trump volvió a la Casa Blanca, Judd le pidió que lo considerara para la embajada de Estados Unidos en Chile.
Finalmente, Trump lo nominó y el Senado estadounidense confirmó su nombramiento en octubre de 2025.
Su primera relación con Chile comenzó como misionero

Judd nació en Arizona y, después de terminar la secundaria, decidió servir como misionero de tiempo completo. Su asignación lo llevó a Chile, donde formó parte de la entonces conocida como Misión Viña.
Durante esos dos años no solo enseñó el Evangelio. También tuvo una experiencia cotidiana con la cultura chilena. Según testimonios de antiguos compañeros de misión, los misioneros convivían con familias locales, comían comida chilena y participaban en celebraciones como las Fiestas Patrias y Navidad.
Uno de sus compañeros, Paul Whetten, recordó que Judd llegó a adoptar expresiones y parte del acento chileno. También lo describió como un joven amable, servicial y con facilidad para asumir responsabilidades dentro de la misión. Durante parte de su servicio, Judd fue líder de distrito, una responsabilidad que incluía capacitar a otros misioneros y trabajar junto con los líderes locales de la Iglesia.
Para Judd, aprender el idioma estuvo ligado a vivir cerca de las personas a las que servía. Décadas después, esa capacidad de comunicarse en español continúa siendo una de las características que destacan de su perfil.
El Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense también resaltó su dominio del español durante el proceso de confirmación de su candidatura.
“Quise comenzar mi misión aquí”

Cuando regresó a Chile en noviembre de 2025, Judd decidió comenzar su trabajo como embajador en La Ligua, una localidad que había conocido durante su servicio misional.
“Quise comenzar mi misión aquí en La Ligua, porque es un lugar especial para mí”, explicó entonces.
También señaló que regresar al país después de aproximadamente 30 años era un honor y destacó que, aunque muchas cosas habían cambiado, seguía encontrando en los chilenos el mismo espíritu acogedor que recordaba de su juventud.
Su español también fue evidente durante esa visita. El embajador habló con fluidez ante las cámaras mientras recorría las calles de la ciudad.
Una experiencia misional que comenzó cuando era joven terminó convirtiéndose en un vínculo personal con el país que años después tendría que representar diplomáticamente.
Chile y una relación importante con la Iglesia

La historia de Judd también ocurre en un país donde la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene una presencia significativa.
Según las estadísticas oficiales de la Iglesia, Chile cuenta actualmente con 624,203 miembros, 578 congregaciones, 81 estacas y 11 misiones. Además, actualmente hay tres templos en funcionamiento en el país.
El crecimiento de la Iglesia en Chile comenzó de manera permanente en la década de 1950. Los primeros misioneros llegaron al país en 1956 y, con el paso de las décadas, la Iglesia se extendió por distintas regiones.
De hecho, Chile ha tenido durante años una de las comunidades de Santos de los Últimos Días más numerosas del mundo.
De acuerdo con un listado publicado por la Iglesia, utilizando las estadísticas de 2023, Chile ocupaba el sexto lugar mundial en número de miembros, la misma posición que tenía en el ranking de 2019.
En 2025, el país también fue escenario de la dedicación del Templo de Antofagasta, Chile, mientras continúan los proyectos de otros templos anunciados para distintas regiones.
De la misión a la diplomacia

La vida profesional de Judd tomó un rumbo muy distinto después de su misión. Ingresó a la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos en 1997 y durante décadas desarrolló una carrera relacionada con seguridad fronteriza e inmigración.
También llegó a presidir el National Border Patrol Council, sindicato que representa a agentes de la Patrulla Fronteriza. Se retiró del servicio en 2024.
Su relación con Trump se fortaleció durante esos años y, en diciembre de 2024, el entonces presidente electo anunció que lo nominaría como embajador en Chile. Judd había expresado directamente su interés en regresar al país donde había servido como misionero.
Finalmente, el Senado de Estados Unidos confirmó su nombramiento el 7 de octubre de 2025 y Judd asumió oficialmente como embajador el 10 de noviembre de ese año.
Su trayectoria en Chile, por tanto, comenzó mucho antes de la diplomacia. Primero llegó para servir como misionero y aprender de las personas que conoció; décadas después, regresó para representar oficialmente a su país.
Fuente: El País
