El presidente Dieter F. Uchtdorf compartió un momento profundamente personal en su cuenta de Facebook al publicar una fotografía de su visita a la tumba del presidente Jeffrey R. Holland, fallecido a finales de 2025.
Acompañado por su esposa, Harriet Uchtdorf, el presidente Uchtdorf visitó por primera vez el lugar de descanso del presidente Holland desde su funeral, ocurrido a comienzos de este año. El momento llevó al apóstol a recordar no solo el legado que dejó el presidente Holland en la Iglesia de Jesucristo, sino también la amistad que ambos cultivaron durante años.
El presidente Jeffrey R. Holland falleció el 27 de diciembre de 2025, a los 85 años. En ese momento era presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles. La Iglesia lo recordó como un destacado maestro, líder y testigo de Jesucristo.
“Para mí, también fue un querido amigo”

Al compartir la fotografía, el presidente Uchtdorf comenzó recordando cómo muchos miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y amigos de la fe conocieron al presidente Holland.
“Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y los amigos de nuestra fe conocieron al presidente Jeffrey R. Holland como un maestro talentoso, un líder extraordinario y un orador excepcional”.
Pero para el presidente Uchtdorf, la relación con el presidente Holland tenía una dimensión todavía más personal.
“Para mí, también fue un querido amigo y un maravilloso ejemplo de lo que significa ser un discípulo de Jesucristo”.
Sus palabras reflejan la cercanía que existía entre ellos, quienes durante décadas sirvieron juntos en responsabilidades de alto nivel dentro de la Iglesia.
El presidente Holland fue llamado al Cuórum de los Doce Apóstoles en 1994 y, antes de su servicio apostólico, había sido presidente de la Universidad Brigham Young y había ocupado otras responsabilidades educativas dentro de la Iglesia.
Una visita que despertó recuerdos

La visita del presidente Uchtdorf y su esposa ocurrió varios meses después del funeral del presidente Holland.
“Este fin de semana, Harriet y yo visitamos por primera vez la tumba del presidente Holland desde su funeral a principios de este año”, escribió.
Para el presidente Uchtdorf, regresar al lugar donde descansa su amigo fue un momento especialmente sensible.
“Fue un momento emotivo para nosotros mientras reflexionábamos nuevamente sobre la vida de un hombre verdaderamente extraordinario”.
La fotografía compartida por el presidente Uchtdorf acompaña así unas palabras que no se centran únicamente en la ausencia, sino en aquello que permanece después de una vida dedicada al servicio.
El legado de Jeffrey y Pat Holland

En su mensaje, el presidente Uchtdorf también recordó a Patricia “Pat” Holland, la esposa del presidente Holland, quien falleció en julio de 2023. Al hablar de ambos, destacó la huella de fe que dejaron a través de su vida y servicio.
“El presidente Holland y su amada esposa, Pat, han dejado un legado de fe que continuará inspirando a los seguidores del Salvador durante muchos años”.
La relación del presidente Holland y su esposa fue una parte importante de la vida del apóstol. Estuvieron casados desde 1963 y fueron padres de tres hijos. La Iglesia también ha destacado la profunda influencia que ambos tuvieron en generaciones de miembros.
Para el presidente Uchtdorf, ese legado no se limita a los discursos, llamamientos o responsabilidades que el presidente Holland desempeñó durante su vida.
Abarca las personas que tocó, las enseñanzas que compartió y, sobre todo, el testimonio de Jesucristo que procuró transmitir.
“A través de sus testimonios inquebrantables y su servicio dedicado, tocaron corazones en todo el mundo”, escribió.
“Una vida centrada en Jesucristo perdura”

El presidente Uchtdorf concluyó su mensaje con una reflexión sobre aquello que, según él, hace que la vida de una persona trascienda incluso después de su partida.
“Su ejemplo nos recuerda que una vida centrada en Jesucristo perdura mucho después de que hayamos dejado este viaje mortal”.
Esa frase adquiere un significado especial al tratarse de un mensaje escrito desde la tumba de un amigo y compañero de servicio.
Para quienes conocieron al presidente Holland a través de sus discursos, libros y enseñanzas, su voz permanece en muchas de las palabras que dejó durante décadas de servicio. Para quienes trabajaron cerca de él, como el presidente Uchtdorf, también permanece el recuerdo de la persona detrás del púlpito: un amigo, un maestro y un discípulo de Jesucristo.
La visita del presidente Uchtdorf y su esposa al lugar de descanso del presidente Holland fue una oportunidad para recordar una vida que, según expresó el propio presidente Uchtdorf, dejó un legado de fe que continuará tocando corazones.
