¿Alguna vez has leído un capítulo del Libro de Mormón y, al terminar, te das cuenta de que no recuerdas casi nada? Kate Binford encontró una manera bastante particular de evitar que eso le pasara.

Desde comienzos de año, Kate está reescribiendo el Libro de Mormón versículo por versículo y con sus propias palabras

No busca crear una nueva traducción o modificarlo, sino que desea utilizar la escritura como una herramienta personal de estudio para detenerse, analizar lo que está leyendo y descubrir qué puede enseñarle el Señor a través de cada pasaje.

La idea surgió después de una clase de religión en la Universidad Brigham Young. Allí, el profesor Anthony Sweat compartió que él y su esposa acostumbraban escoger una Escritura cada mañana para meditar en ella durante el día y, por la noche, escribirla nuevamente con sus propias palabras.

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Imagen: Venir a Cristo

Su consejo para estudiar las Escrituras era sencillo: 

“Baja el ritmo”.

Años después, Kate conoció a un compañero de trabajo que llevaba cuatro años haciendo algo parecido con el Libro de Mormón. Cuando escuchó cómo había expresado algunos versículos, sintió que ese método podía ayudarla.

“Siempre tuve esa dificultad de sentirme abrumada con las Escrituras”, explicó. 

Había demasiadas cosas que estudiar, aprender y entender. Pero al concentrarse en un solo versículo, el estudio comenzó a parecerle mucho más posible.

No es una nueva versión del Libro de Mormón

Imagen: Canva

Kate tiene claro que sus escritos no sustituyen las Escrituras ni pretenden ser una traducción propia del Libro de Mormón.

Su objetivo es estudiar. Por eso, cuando interpreta un pasaje, compara lo que entiende con otras fuentes, incluidos los profetas de los últimos días y diferentes traducciones de la Biblia.

Ella describe el proceso como tener un paquete frente a sí y tratar de descubrir qué hay realmente dentro.

Para hacerlo, primero lee el versículo lentamente. Después revisa cada frase y se pregunta cuál es el mensaje principal. Incluso consulta el “Webster’s Dictionary” de 1828 para investigar palabras cuyo significado pudo haber sido diferente en la época en que José Smith tradujo las planchas.

El objetivo no es cambiar las Escrituras, sino detenerse lo suficiente para entenderlas mejor.

Y ese proceso no siempre es sencillo. Kate reconoce que muchas veces se queda atascada tratando de entender un pasaje. Sin embargo, considera que esa lucha también forma parte del estudio.

“Es el esfuerzo”, explicó. “Simplemente descubro qué está tratando de decirme Dios con mis propias palabras”.

¿Cómo reescribe los versículos?

Créditos: Kate Binford. Imagen: LDS Daily

Kate no cambia automáticamente cada palabra. Si un versículo está escrito de una manera que ella misma habría utilizado, lo deja intacto. 

En otras ocasiones conserva determinadas expresiones porque contienen imágenes o frases que considera especialmente significativas.

Tampoco tiene una cantidad fija de versículos que debe completar cada día. Algunas veces trabaja con uno; otras, con 12.

La meta no es terminar cierta cantidad, sino continuar hasta sentir que realmente conectó con lo que estaba leyendo.

Al principio escribía todo a mano en un cuaderno, pero después comenzó a hacerlo de manera digital para poder editar y añadir notas con mayor facilidad. También incorpora entre paréntesis experiencias personales y cosas que ha aprendido.

Por eso describe su documento como una especie de diario espiritual.

Incluso lo compara con tener sus propias “planchas”, como si fueran un registro personal de lo que ha aprendido mientras estudia el Libro de Mormón.

Cuando estudiar un versículo cambia la forma de verlo

El Libro de Mormón. Imagen: ShutterStock

Trabajar de esta manera ha hecho que Kate reduzca el ritmo y se concentre en detalles que antes podía pasar por alto.

En lugar de enfrentarse a páginas completas preguntándose qué debería aprender ese día, se concentra en una sola idea y permite que el Espíritu Santo la guíe en ese proceso.

Para ella, estudiar con más profundidad no significa necesariamente leer más, sino prestar más atención a lo que ya está leyendo.

También comenzó a mirar de otra manera a los profetas del Libro de Mormón.

Al detenerse en las historias, empezó a comprender con mayor claridad que detrás de esos relatos había personas reales, padres, hijos y familias que confiaron unas en otras mientras las planchas pasaban de una generación a otra.

Ese detalle hizo que las Escrituras dejaran de sentirse como una colección distante de relatos antiguos.

Comenzó a ver las experiencias de esos profetas como testimonios de personas reales que también tuvieron que confiar en Dios, tomar decisiones y buscar respuestas.

Poner las Escrituras en sus propias palabras

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Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Dos de los pasajes que Kate ha trabajado muestran cómo este ejercicio puede cambiar la manera en que una persona procesa un versículo.

En Jacob 7:12, Jacob testifica que sabe que toda la humanidad estaría perdida sin una Expiación y explica que ese conocimiento no proviene únicamente de haberlo escuchado, sino también de haberlo recibido mediante el poder del Espíritu Santo.

Al expresarlo con sus propias palabras, Kate enfatizó precisamente esa dimensión personal: su testimonio no se basa únicamente en lo que dicen las Escrituras, sino también en las experiencias y en el testimonio que ha recibido mediante el Espíritu Santo.

Algo parecido ocurrió cuando trabajó Enós 1:8. El versículo enseña que la fe de Enós en Jesucristo y en Su poder podía traerle sanación aun antes de que el Salvador viniera a la Tierra.

Al reformularlo, Kate destacó una idea: la fe en Jesucristo también significa confiar en Sus promesas, incluso cuando todavía no hemos visto personalmente aquello que esperamos.

Ese es precisamente el propósito que Kate encuentra en este método de estudio. No se trata simplemente de terminar capítulos o marcar versículos.

Se trata de detenerse, luchar por comprender, buscar al Espíritu y descubrir qué puede enseñarnos el Señor personalmente a través de las Escrituras.

Por eso su proyecto no consiste solamente en reescribir el Libro de Mormón. También está creando un registro de cómo el Libro de Mormón la está cambiando a ella.

Fuente: LDS Living 

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