Ya han pasado algunas semanas desde que comenzó el nuevo horario dominical en la Iglesia, y miembros de distintos países ya están contando cómo ha sido adaptarse a esta nueva dinámica.
Aunque el cambio modificó la estructura y duración de algunas reuniones, su propósito va más allá del horario: centrarse más en Jesucristo, fortalecer el aprendizaje del Evangelio en el hogar y crear más oportunidades para conectar con los demás en la Iglesia.
Así es como algunos miembros están viviendo estas primeras semanas.
Qué está cambiando

Uno de los cambios más visibles es la nueva organización de las reuniones y clases. Por ejemplo, las clases de la Escuela Dominical tienen ahora una duración de 25 minutos.
Para Bobure Wabol, miembro del Barrio Bikenibeu 2, en Kiribati, esos 25 minutos inicialmente parecían poco tiempo para enseñar una lección. Sin embargo, después de comenzar a enseñar bajo este formato, descubrió que la duración más corta la llevó a preparar sus clases de una manera diferente.
En lugar de intentar abarcar demasiada información, comenzó a preguntarse:
“¿Cuál es el principio del Evangelio que el Señor quiere que enfoquemos hoy?”
Para ella, tener menos tiempo no significa necesariamente aprender menos. Más bien, la ha llevado a simplificar, priorizar y buscar la guía del Espíritu para saber qué enseñar.
“La finalidad de las reuniones dominicales no es simplemente ocupar una cantidad determinada de tiempo, sino acercarnos a Jesucristo y fortalecer nuestra fe en Él”, explicó.
Ese enfoque también ha ayudado a que las clases sean más concretas. Al saber que otra clase está esperando para utilizar el espacio, maestros y alumnos tienen un motivo adicional para aprovechar mejor cada minuto.
Una Iglesia más centrada en Jesucristo

El élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, explicó que estos cambios representan una oportunidad para mejorar la manera en que los miembros utilizan el día de reposo.
En uno de los materiales de instrucción sobre el nuevo horario dominical, enseñó que cuando las personas y las familias aprovechan su tiempo para estudiar y aprender el Evangelio, tanto en casa como al reunirse en la Iglesia, la doctrina de Cristo puede influir de manera más profunda en sus vidas.
El élder Patrick Kearon, también del Cuórum de los Doce Apóstoles, expresó su entusiasmo por la posibilidad de que los miembros puedan sentir el amor de Dios y de Jesucristo cada domingo, especialmente durante la reunión sacramental, las clases y los cuórums.
El élder Dale G. Renlund explicó durante la capacitación relacionada con la Conferencia General de abril de 2026 que este cambio no debe entenderse solamente como una modificación del horario, sino como una invitación a tener una adoración más centrada en Cristo.
Ese parece ser uno de los puntos principales de esta nueva organización: que el domingo no se convierta simplemente en una sucesión de reuniones, sino en un espacio para adorar, aprender y fortalecer la fe en Jesucristo.
Las clases ahora buscan ir directo al punto

Para algunos miembros, una de las primeras diferencias que han notado es que las clases tienen un enfoque más específico.
Leon Martin, un joven adulto de Escocia, contó que las lecciones ahora se sienten más enfocadas y que las instrucciones e invitaciones que reciben pueden aplicarse con mayor claridad a la vida diaria.
“Las lecciones se sienten más adaptadas, con instrucciones e invitaciones que conducen a una mayor fe”, comentó.
May Jones, una joven adulta de Gales, también señaló que la nueva estructura facilita la preparación de las clases y ayuda a mantener el enfoque en el Salvador.
Y Merlyn Suresh Kumar, de la misma estaca, describió las clases de 25 minutos como espacios que van directamente a conversaciones interesantes y hacen que la experiencia en la Iglesia se sienta más enfocada.
Pero este cambio no se limita a hacer las clases “más rápidas”. La idea es que el tiempo disponible se utilice para enseñar principios del Evangelio que realmente puedan edificar la fe en Jesucristo.
El aprendizaje del Evangelio también sucede en casa

Otro de los objetivos del nuevo horario es fortalecer el aprendizaje del Evangelio centrado en el hogar.
De esta manera, el Evangelio no queda limitado a las horas del domingo, sino que puede convertirse en una parte más constante de la vida diaria.
Algunos miembros ya han notado este efecto.
Judy Jenkins, de Idaho, contó que ahora siente una mayor responsabilidad de mantenerse al día con los materiales de estudio. También destacó que en su barrio las lecciones se han orientado más hacia la doctrina y menos hacia temas secundarios o especulativos.
Para ella, cuando los miembros llegan preparados a las clases, la experiencia cambia.
“Cuando los niños llegan preparados a la clase, se sienten más seguros y tienen más fe”, explicó.
Virginia Weldon, de Gales, también dijo que el énfasis en la responsabilidad personal de aprender y compartir en las clases semanales ha fortalecido su compromiso con el estudio diario de las Escrituras.
El cambio, entonces, no busca que la Iglesia enseñe todo durante el domingo. Busca que el domingo sea parte de un aprendizaje que continúa durante toda la semana.
Más oportunidades para reunirse

La nueva organización también modifica la frecuencia con la que algunos grupos se reúnen.
En el caso de los jóvenes, por ejemplo, ahora tienen la oportunidad de reunirse semanalmente en sus clases y cuórums. Para muchos miembros, esto significa más oportunidades para desarrollar amistades, participar y fortalecer su sentido de pertenencia.
Jacob Chell, de 17 años, de Inglaterra, dijo que le gusta poder conectarse cada semana con su cuórum y con las jóvenes.
Según explicó, esta experiencia no solo fortalece sus relaciones con sus amigos, sino también su relación con el Salvador.
Yarelly Ovalle, de Utah, contó que ella y su esposo, quienes sirven como maestros de la Escuela Dominical para jóvenes, han visto cómo algunos jóvenes conectan lo que aprenden en Seminario con lo que estudian en la Iglesia.

Para ellos, abrir las Escrituras durante los primeros minutos de la clase ha ayudado a crear momentos espirituales significativos.
Denise Nielson, también de Utah, señaló que una de las cosas que más esperaba del nuevo horario era que las jóvenes de su barrio pudieran reunirse cada semana y fortalecer sus vínculos.
La hermana Camille N. Johnson, Presidenta General de la Sociedad de Socorro, explicó que las reuniones de la Sociedad de Socorro y del cuórum de élderes ahora se centran en mensajes de la Conferencia General más reciente.
El objetivo es que los miembros puedan conversar sobre cómo aplicar los principios enseñados por los profetas y apóstoles en sus propias circunstancias.
El élder Arnulfo Valenzuela, de la Presidencia de los Setenta, resumió otro de los propósitos de esta frecuencia al explicar que reunirse más seguido permite que los miembros realmente puedan hablar unos con otros.
Un cambio de horario con un propósito espiritual

Como era de esperarse, adaptarse a un nuevo horario puede tomar tiempo. Algunos miembros incluso reconocieron que inicialmente no estaban seguros de cómo se sentirían con el cambio.
Michael Neaves, de Texas, dijo que al principio pensó que no le gustaría. Sin embargo, terminó apreciando la consistencia del nuevo formato, especialmente porque ya no tenía que preguntarse constantemente si esa semana correspondía a una u otra reunión.
Otros miembros han destacado que la transición ha sido sencilla y que las clases se han desarrollado con normalidad.
David Su’a, de Misuri, contó que durante el primer domingo con el nuevo horario los miembros se trasladaron rápidamente de una reunión a otra para llegar a tiempo a sus clases. Los maestros también procuraron respetar los horarios para que todos pudieran participar en las siguientes reuniones.
Pero detrás de todos estos ajustes hay una idea que los líderes de la Iglesia han repetido: el propósito no es simplemente asistir a más o menos reuniones. Es tener experiencias que nos ayuden a acercarnos a Jesucristo.
Para los miembros de diferentes partes del mundo, los primeros domingos con este formato ya están dejando experiencias distintas.
Sin embargo, muchas de ellas apuntan hacia la misma dirección: aprovechar mejor el tiempo en la Iglesia y asumir una mayor responsabilidad personal por el aprendizaje del Evangelio.
Porque, al final, un domingo significativo no depende solamente de cuánto tiempo pasamos dentro de una capilla, sino de cuánto permitimos que Jesucristo forme parte de nuestra vida durante toda la semana.
Fuente: Church News
