Dar un discurso en la Iglesia puede generar nervios, pero para Justin había una preocupación adicional: ¿podría mantenerse de pie durante todo el mensaje? Él vive con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad que afecta el control de los músculos y que hace que actividades cotidianas se vuelvan cada vez más difíciles.

Mientras compartía su mensaje, sus piernas comenzaron a temblar involuntariamente. Aunque el movimiento apenas se percibe en el video, dos miembros de la Iglesia notaron lo que estaba pasando y se acercaron para sostenerlo durante el resto de su discurso.

Sin hacer una pausa para llamar la atención sobre lo ocurrido, ambos permanecieron a su lado para que Justin pudiera continuar.

Un gesto sencillo que terminó mostrando cómo el servicio a los demás también puede manifestarse en los momentos más inesperados.

Cómo Jesucristo lo ayuda a enfrentar sus dificultades

Imagen: Instagram @julesvern87

Justin había sido invitado a compartir cómo se había unido al Salvador para afrontar los desafíos de la vida. Y aunque actualmente enfrenta la ELA, esta no ha sido la única experiencia difícil que ha vivido.

Durante su infancia, Justin sufrió abuso y abandono. En aquel entonces, no conocía el Evangelio como lo conoce hoy y sentía que tenía que recorrer ese camino solo. Ahora, en medio de su enfermedad, ha encontrado en Jesucristo una fuente de fortaleza para seguir adelante.

Su familia también ha aprendido a apoyarse en el Salvador durante esta etapa. Para ellos, unirse a Jesucristo y confiarle sus cargas es la manera de encontrar fuerzas para afrontar juntos lo que están viviendo. No se trata de que los problemas desaparezcan, sino de aprender a seguir adelante con Su ayuda.

Una forma de ser las manos del Señor

Imagen: Instagram @julesvern87

La familia de Justin ha recibido apoyo de familiares, amigos y vecinos. Los dos hombres que lo sostuvieron durante su discurso son parte de esa red de personas que han estado presentes cuando más lo ha necesitado.

En el mensaje que compartió junto al video, su esposa destacó que Dios puede obrar por medio de las personas para ayudar a quienes atraviesan dificultades. Su familia lo ha experimentado directamente y, por eso, quiso compartir este momento con los demás.

Aunque la ELA no tiene cura, hay algo que todos podemos hacer por quienes viven con una enfermedad o enfrentan otras situaciones complicadas: acompañarlos, prestar atención a sus necesidades y ofrecer ayuda cuando sea necesario.

Seguir a Jesucristo también significa estar dispuestos a ayudar a llevar las cargas de los demás. A veces, ese servicio no requiere grandes palabras; basta con acercarnos y hacer lo que esté a nuestro alcance para que alguien no tenga que enfrentar solo un momento difícil.

Un pequeño gesto puede marcar la diferencia

Imagen: Instagram @julesvern87

La experiencia de Justin nos recuerda que no siempre sabemos por lo que está pasando alguien a nuestro alrededor. Por eso, estar atentos y ofrecer ayuda puede convertirse en una forma de demostrar el amor que Jesucristo nos enseñó.

No siempre podemos quitar las dificultades de otra persona, pero sí podemos ayudarla a llevar sus cargas. Tal vez no tengamos una solución para lo que está viviendo, pero podemos acompañarla, escucharla y hacerle sentir que no está sola.

Como enseñó el Salvador, cuando servimos a los demás, también estamos sirviéndole a Él. ¿Y si hoy buscamos una oportunidad para hacerlo?

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