El domingo 18 de octubre de 2026, el presidente Henry B. Eyring, primer consejero de la Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dedicó el Templo de Montpelier, Idaho, convirtiéndolo en el templo número 225 en funcionamiento de la Iglesia a nivel mundial y el octavo dedicado en ese estado.
Durante la dedicación, el presidente Eyring destacó que los templos son mucho más que edificios donde se realizan ordenanzas sagradas.
Son lugares donde los miembros pueden acercarse al Padre Celestial y a Jesucristo, hacer convenios con Dios y participar en ordenanzas que permiten que las familias puedan unirse por la eternidad.
«Los templos son evidencia de que Dios es un Dios de convenios y de que Su plan se extiende más allá de la mortalidad, hasta la eternidad», enseñó el presidente Eyring.
También explicó que el templo brinda propósito a nuestra vida, paz al alma y la oportunidad de fortalecer los vínculos familiares más allá de la muerte.
Un templo que fortalece generaciones

Uno de los propósitos centrales de los templos es ayudar a las personas a comprender mejor el plan de salvación y las promesas que Dios ofrece a Sus hijos. Mediante los convenios y las ordenanzas del templo, los miembros pueden recibir fortaleza espiritual para enfrentar los desafíos de la vida y trabajar por la unión eterna de sus familias.
El presidente Eyring enseñó que hacer convenios con Dios no significa que dejaremos de enfrentar dificultades, sino que recibiremos fortaleza y gozo para perseverar en medio de ellas.
«Mientras regresamos frecuentemente, recordamos los convenios que hacemos allí, lo que nos fortalece para soportar toda prueba y vencer la tentación», explicó.
Por eso, asistir al templo con regularidad es una oportunidad para recordar nuestros compromisos con el Señor y procurar vivir de acuerdo con ellos.
Esta adoración también permite que las personas participen en la obra de salvación y exaltación a favor de sus antepasados, mediante las ordenanzas que se realizan por quienes han fallecido.
«El privilegio de servir aquí traerá bendiciones al mundo entero y a través de las generaciones», afirmó el presidente Eyring.
La paz del templo también puede sentirse desde afuera

Durante su mensaje, el presidente Eyring compartió una experiencia personal relacionada con su difunta esposa, Kathleen.
Cuando su enfermedad avanzó y ya no podía participar en la adoración dentro del templo, ella solía conducir hasta el Templo de Bountiful, Utah, y permanecer sentada afuera durante horas.
Aunque ya no se sentía capaz de entrar, el presidente Eyring expresó que probablemente encontraba consuelo al estar cerca de la casa del Señor.

Esta experiencia recuerda que el templo ocupa un lugar especial en la vida de quienes buscan acercarse a Dios. Incluso cuando las circunstancias limitan nuestra participación en las ordenanzas, podemos seguir cultivando nuestra fe y buscando oportunidades para sentir Su paz.
El presidente Eyring expresó su deseo de que quienes visiten el nuevo templo puedan sentir el amor del Padre Celestial y comprender Su deseo de que Sus hijos regresen a Su presencia.
Una bendición para la comunidad de Montpelier

La dedicación también fue motivo de alegría para los miembros que viven cerca del nuevo templo. Para muchas familias, contar con una casa del Señor más próxima a su hogar facilitará la asistencia frecuente y les permitirá organizar mejor su tiempo para participar en la obra del templo.
«Tener un templo aquí en Montpelier, tan cerca de casa, bendecirá la vida de mi familia y mi vida personal», comentó Treygen Nelson, residente de la localidad.
También señaló que la cercanía del templo ayudará a su familia a mantenerlo presente en la crianza de sus hijos y en sus decisiones cotidianas.
Grace Jensen, otra miembro de la Iglesia, compartió su alegría después de la dedicación:
«Cuando veo este templo, simplemente siento gozo. Me encanta que esté aquí, porque tengo la oportunidad de acercarme más a mi Padre Celestial».
Su hermana menor, Claire, también expresó su entusiasmo por poder asistir cuando tenga la edad necesaria para recibir una recomendación para el templo. Su deseo es participar con frecuencia en la adoración en la casa del Señor.

Estas experiencias reflejan cómo la presencia de un templo puede influir en las metas espirituales de una comunidad y motivar a las nuevas generaciones a prepararse para recibir sus propias bendiciones.
Kenneth Petersen, un líder local de la Iglesia de Cokeville, Wyoming, expresó su esperanza de que el nuevo edificio también contribuya al bienestar de quienes no son miembros de la Iglesia.
«Espero que, gracias a que este edificio está aquí, los santos sean un poco más semejantes a Cristo y que incluso quienes no son miembros de la Iglesia puedan sentir ese espíritu», comentó.
Un lugar con historia y fe pionera

El Templo de Montpelier se encuentra junto al histórico Tabernáculo de la Estaca Montpelier, dedicado hace 106 años. Ambos edificios representan etapas importantes de la historia de los Santos de los Últimos Días en esta región.
La historia de Montpelier está vinculada con los primeros asentamientos de los pioneros en el valle de Bear Lake. En 1863, Brigham Young envió a Charles C. Rich a dirigir una expedición exploratoria a la zona, donde posteriormente se establecieron varias comunidades.
En 1864, el nombre de Montpelier fue adoptado en honor a la capital del estado de Vermont, lugar de origen de Brigham Young.
Décadas después, la construcción del templo representa una nueva etapa para los miembros de la región. Para las familias cuyos antepasados contribuyeron al establecimiento de estas comunidades, contar con una casa del Señor cerca de sus hogares también es una oportunidad para continuar una tradición de fe y servicio.
El presidente Eyring recordó que detrás de cada templo hay sacrificios de discípulos fieles que ofrecen su tiempo, talentos y recursos para construir una casa para el Señor. Su fe contribuye a crear un ambiente donde el Espíritu puede testificar de la naturaleza sagrada de estos lugares.
Templo de Montpelier, Idaho

El presidente Russell M. Nelson anunció la construcción del templo el 3 de abril de 2022. La ceremonia de la primera palada se realizó el 17 de junio de 2023, y las puertas del edificio se abrieron al público del 10 al 26 de septiembre de 2026, excepto los domingos.
El templo prestará servicio a más de 15,000 miembros de la Iglesia de Idaho, Utah y Wyoming.
Al concluir la dedicación, el presidente Eyring expresó su gratitud por quienes hicieron posible la construcción y pidió que todos pudieran reconocer el amor del Padre Celestial y Su deseo de que Sus hijos regresen a Su presencia.
La dedicación de este templo es una oportunidad para recordar que la adoración en la casa del Señor nos ayuda a fortalecer nuestra relación con Jesucristo, honrar nuestros convenios y trabajar por la unión eterna de nuestras familias.
Su propósito no se limita a una comunidad o a una generación: sus bendiciones se extienden a todos aquellos que participan en la obra del Señor, tanto ahora como en la eternidad.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
