Plantar un árbol puede ser mucho más que una acción ambiental, también es una forma de cuidar las creaciones de Dios y contribuir al bienestar de otras personas. Así lo expresó Gérald Caussé durante una visita a Kenia, donde participó en una iniciativa de reforestación que busca mejorar la calidad de vida de las comunidades locales.
Una iniciativa que une el cuidado del medioambiente y el servicio

Junto con su esposa, Valérie, Gérald Caussé tuvo la oportunidad de plantar un árbol en el Arboreto de Nairobi, en el marco del cuarto aniversario de una iniciativa destinada a plantar miles de millones de árboles en Kenia.
Este esfuerzo busca ayudar a mitigar los efectos de las sequías persistentes, además de proporcionar alimentos nutritivos y fortalecer la autosuficiencia de las comunidades. Como parte de esta labor, durante los últimos años, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha apoyado la distribución de cerca de 600,000 plantones de árboles frutales, entre ellos mangos, paltos y cítricos.
La iniciativa demuestra cómo una acción concreta puede generar beneficios tanto para el entorno natural como para las familias que dependen de sus recursos. Cuidar la tierra también puede significar contribuir a que las comunidades tengan acceso a alimentos y cuenten con mejores herramientas para afrontar sus necesidades.
La creación es un regalo de Dios que debemos cuidar

Caussé explicó que el Plan de Dios nos ayuda a comprender que la naturaleza no es simplemente un conjunto de recursos que podemos utilizar. Es un regalo del Padre Celestial que merece nuestra gratitud, respeto y cuidado.
Desde esta perspectiva, ser mayordomos de las creaciones de Dios implica asumir la responsabilidad de protegerlas y utilizarlas sabiamente. Esta responsabilidad no se limita a grandes proyectos ambientales; también puede reflejarse en las decisiones cotidianas con las que cuidamos nuestro entorno y los recursos que tenemos a disposición.
Además, Caussé destacó que el ser humano ocupa un lugar central en el propósito de la Creación. Por eso, cuidar el planeta y cuidar a los hijos de Dios son responsabilidades que están estrechamente relacionadas.
Cuidar la Tierra también es cuidar a los demás

El mensaje de Caussé invita a mirar el cuidado del medioambiente desde una perspectiva espiritual. Las acciones que protegen la naturaleza pueden contribuir directamente al bienestar de otras personas, especialmente cuando ayudan a las comunidades a enfrentar desafíos como la sequía y la falta de alimentos.
Cuando cuidamos las creaciones de Dios, también demostramos amor por el Creador y por Sus hijos. Ser fieles a esta responsabilidad significa reconocer el valor de lo que hemos recibido y procurar que nuestras acciones beneficien a quienes nos rodean.
Plantar un árbol es un gesto sencillo, pero su impacto puede extenderse durante años. Iniciativas como la de Kenia nos recuerdan que la fe también se refleja en la manera en que cuidamos el mundo que Dios nos ha confiado y en cómo usamos nuestros recursos para servir a los demás.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
