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	<title>E. Fabiola Céspedes Hurtado, Autor en masfe.org</title>
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	<description>Inspiración e información sobre el evangelio de Jesucristo</description>
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	<title>E. Fabiola Céspedes Hurtado, Autor en masfe.org</title>
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		<title>5 bendiciones que se reciben después de servir en una misión</title>
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		<dc:creator><![CDATA[E. Fabiola Céspedes Hurtado]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Aug 2016 05:32:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Misioneros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si te preguntas: ¿qué será mi vida después de la misión? Este artículo es para ti. La misión trae muchas bendiciones, incluso después de terminarla.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Al pensar en el maravilloso privilegio que el Padre concede a miles de sus jóvenes hijos, hombres y mujeres, sea durante dos años o dieciocho meses, de poder representarle como siervos y portavoces autorizados de Su Hijo, llevando su mensaje de redención a todo pueblo, nación tribu o lengua; no podemos menos que reconocer las innumerables bendiciones que como resultado de un servicio devoto y consagrado Él con amor nos brinda.</p>
<h2><strong>La misión nos permite desarrollar una relación personal con nuestro salvador</strong></h2>
<p>Con algunas excepciones, al sumarnos al grandioso batallón de soldados que van por el mundo proclamando las ‘buenas nuevas de gran gozo’, es casi común que nuestro conocimiento acerca del Unigénito del Padre sea al principio, todavía incipiente, sin embargo, como sus representantes ¿Con cuánta frecuencia acudimos al Señor en busca de respuestas a través de su palabra revelada, a fin  de obtener su inspiración al buscar a sus ovejas, al obedecer sin replicar, al preparar lecciones misionales adaptándolas a cada caso en particular, al ayunar para dominar una debilidad, para lograr el apoyo de los miembros, por nuestro compañero (a), esperando un milagro, al derramar nuestra alma entera en gratitud por su misericordia y amor?.</p>
<p>Todo ello, crea en nosotros un sentido de dependencia porque empezamos a relacionarnos con Él; es así como llegamos a conocerle, a desarrollar uno a uno los atributos de Cristo, a sentir gozo al servir a nuestros semejantes y a convertirnos en verdaderos discípulos.</p>
<blockquote><p> “Y tan cierto como vive el Señor, que cuantos creyeron, o sea, cuantos llegaron al conocimiento de la verdad … según el espíritu de revelación y de profecía, y el poder de Dios que obraba milagros en ellos, sí, os digo, que así como vive el Señor, cuantos … creyeron en su predicación y fueron convertidos al Señor, nunca más se desviaron” (Alma 23:6)</p></blockquote>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-9191" src="https://mormonsud.org/wp-content/uploads/2016/04/jesustTITLE.jpg" alt="creencias mormonas sobre jesucristo" width="948" height="558" srcset="https://files.mormonsud.org/wp-content/uploads/2016/04/jesustTITLE.jpg 948w, https://files.mormonsud.org/wp-content/uploads/2016/04/jesustTITLE-300x177.jpg 300w, https://files.mormonsud.org/wp-content/uploads/2016/04/jesustTITLE-768x452.jpg 768w" sizes="(max-width: 948px) 100vw, 948px" /></p>
<p>Un testimonio logrado de esa forma, construye una base sólida sobre la cual podemos edificar un futuro maravilloso y eterno que prevalecerá en medio de la oposición, tribulación y prueba a través de los años aun después de ser relevados.</p>
<h2><strong>La misión hace crecer un amor genuino por nuestros semejantes</strong></h2>
<p>Nunca como durante este tiempo nos despojamos de todo tipo de egoísmo, vanidad, orgullo, envidia e impaciencia. En cambio, cedemos paso al amor, gozo, paz, longanimidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gálatas 5:22-23).</p>
<p>Amamos a Dios, amamos a nuestro compañero (a), con quien desarrollamos una relación tan especial de hermandad, muy similar a la que existió entre Moroni y Lehi hallándose en la ciudad de Mulek …</p>
<p>«… he aquí, este Lehi era el que había estado con Moroni en la mayor parte de todas sus batallas; y era un hombre semejante a Moroni, y se regocijaban en la seguridad del uno y del otro; sí, se amaban el uno al otro; y también los amaba todo el pueblo de Nefi.» (Alma 53:2)</p>
<p><img decoding="async" class="size-full wp-image-5197 aligncenter" src="https://mormonsud.org/wp-content/uploads/2015/10/misioneros.jpg" alt="misioneros" width="620" height="426" /></p>
<p>Y a cada alma que El Padre nos concede encontrar en nuestro camino.  Es a través del servicio a nuestros semejantes que llegamos a desarrollar caridad que es el amor puro de Jesucristo. No es entonces difícil comprender el sentimiento que llevó a Alma hijo, refiriéndose a los zoramitas apóstatas, a exclamar :</p>
<p>¡He aquí, sus almas son preciosas, oh Señor, y muchos de ellos son nuestros hermanos; por tanto, danos, oh Señor, poder y sabiduría para que podamos traer a estos, nuestros hermanos, nuevamente a ti! (Alma 31:35)</p>
<p>Llegamos a amar incondicionalmente a quienes no conocemos a tal punto que podríamos dar hasta nuestra vida por ellos si necesario fuera.</p>
<h2><strong>La misión nos prepara para desarrollar habilidades de liderazgo</strong></h2>
<p>El cometido del misionero no es ‘hacer carrera’ en la misión, sin embargo, como parte de ella, le proporciona innumerables oportunidades para desarrollar habilidades de liderazgo que le permitirán continuar en el servicio aun cuando haya concluido su período misional. He aquí algunas de ellas:</p>
<h3><strong>Ser una influencia positiva, motivadora e inspiradora en todo lugar y circunstancia.</strong></h3>
<p>“Y era Moroni un hombre fuerte y poderoso, un hombre de un entendimiento perfecto … un hombre cuya alma se regocijaba en la libertad e independencia de su país, y en que sus hermanos se libraran de la servidumbre y la esclavitud; sí, un hombre cuyo corazón se henchía de agradecimiento a su Dios por los muchos privilegios y bendiciones que otorgaba a su pueblo; un hombre que trabajaba en gran manera por el bienestar y la seguridad de su pueblo. Sí, y era un hombre firme en la fe de Cristo… (Alma 48:11-13)</p>
<p><img decoding="async" class="size-full wp-image-1574 aligncenter" src="https://mormonsud.org/wp-content/uploads/2014/05/hombres-misioneros-mormones-240x300.jpg" alt="hombres-misioneros-mormones" width="240" height="300" /></p>
<h3><strong>Adaptación a los cambios</strong>.</h3>
<p>En cada asignación es requerido adaptarse al lugar, clima, comida, compañero (a), al itinerario, idiosincrasia, costumbres, personas, etc.</p>
<h3><strong>Disposición para obedecer</strong>.</h3>
<p>Como misioneros estamos sujetos a reglas misionales que necesitamos cumplir y a la dirección y guía de nuestros líderes, tales como: Presidente de Misión, asistentes, líderes de zona, de distrito, etc. Obedecemos sin cuestionar y servimos con dignidad.</p>
<p>“Sí, y obedecieron y procuraron cumplir con exactitud toda orden; sí, y les fue hecho según su fe …” (Alma 57:21)</p>
<h3><strong>Sensibilidad espiritual</strong>.</h3>
<p>Al escuchar la voz del Espíritu Santo y procurar seguir su influjo día a día, todo siervo de Dios agudiza su oído, dispone su voluntad y consagra sus acciones a quien representa, de tal modo que puede acceder a la ayuda de los cielos.</p>
<p>“El Espíritu es el elemento más importante en esta obra. Cuando el Espíritu magnifica su llamamiento, usted puede realizar milagros para el Señor en el campo misional. Si no cuenta con el Espíritu, nunca tendrá éxito, sin importar cuánto talento y habilidad tenga” (en Predicad Mi Evangelio, pág. 176).</p>
<h3><strong>Oportunidades de liderazgo</strong>.</h3>
<p>Dentro de un compañerismo, de un área, un distrito o zona; organizando, programando, analizando, evaluando, instruyendo, dando seguimiento, guiando, innovando y reportando.</p>
<h3><strong>Desarrollo de talentos</strong>.</h3>
<p>A través del servicio, no solo ponemos a prueba nuestra resistencia, fe, obediencia y múltiples atributos, sino que adquirimos nuevas destrezas y habilidades, recibimos dones que acompañan a este sagrado llamamiento, lo que nos brinda crecimiento y determina en gran medida el éxito que podamos lograr dentro de la misión y fuera de ella.</p>
<p>Llegamos a entender que no existe llamamiento pequeño o insignificante, solo un llamamiento divino que proviene de Dios, el privilegio de ser escogidos por Él y el deseo de convertirnos en instrumentos en sus manos.</p>
<h2><strong>La misión nos capacita para el matrimonio</strong></h2>
<p>Al Servir como misioneros, se nos asigna un compañero (a), al lado del que compartimos aprendizaje, experiencia y servicio. Con quien oramos, hacemos ejercicios, estudiamos, nos alimentamos, reímos, lloramos, discrepamos, nos reconciliamos, ayunamos y obramos bajo la guía del Padre. Desarrollándose así un lazo afectivo y espiritual difícil de romper entre ambos, esta asociación que como misioneros establecemos con el Señor es similar a la que establecemos ya como una unidad eterna dentro de los sagrados lazos del matrimonio después de este período misional con nuestro compañero (a), la misma que es sellada por el Santo Espíritu de la promesa y a la que acompañará una gloria eterna al salir de esta vida si permanecemos fieles a este convenio.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-4180" src="https://mormonsud.org/wp-content/uploads/2015/07/pareja-en-la-mision.jpg" alt="pareja en la mision" width="1600" height="1065" /></p>
<p>Declaró por tanto el Predicador: “Mejor son dos que uno, porque si caen, el uno levantará a su compañero, pero, ¡ay del solo!, porque cuando caiga no habrá otro que lo levante” (Eclesiastés 4:9-12)</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>La misión nos ayuda a desarrollar una perspectiva eterna de nuestra vida</strong></h2>
<p>Si bien, al acceder a una oportunidad misional, contamos con cierta visión de lo que deseamos lograr a través de nuestro servicio, muchos albergamos sueños, ilusiones y metas de cumplimiento futuro. A través de esta experiencia nos purificamos, forjamos nuestro carácter, dominamos nuestro temperamento, alcanzamos madurez espiritual, lo que nos permite ver más allá de lo que nuestros ojos , entonces empezamos a crecer, a madurar, a obtener sabiduría para tomar decisiones cuando llega el relevo. En otras palabras, adquirimos una nueva perspectiva de nuestra vida, la cual  nos orienta hacia nuestros más vitales objetivos: una familia, una carrera, un trabajo, un llamamiento al servicio, la vida eterna.</p>
<p>“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño…” (1 Corintios 13:11)</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-11432 aligncenter" src="https://mormonsud.org/wp-content/uploads/2016/08/Edith-en-la-misión.jpg" alt="Edith en la misión" width="685" height="685" srcset="https://files.mormonsud.org/wp-content/uploads/2016/08/Edith-en-la-misi%C3%B3n.jpg 685w, https://files.mormonsud.org/wp-content/uploads/2016/08/Edith-en-la-misi%C3%B3n-150x150.jpg 150w, https://files.mormonsud.org/wp-content/uploads/2016/08/Edith-en-la-misi%C3%B3n-300x300.jpg 300w, https://files.mormonsud.org/wp-content/uploads/2016/08/Edith-en-la-misi%C3%B3n-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 685px) 100vw, 685px" /></p>
<p>“Su misión es un campo de entrenamiento para toda la vida. Las experiencias, lecciones y testimonio obtenidos por medio de un servicio fiel están destinados a proporcionar una base centrada en el Evangelio que persistirá durante la vida mortal y en las eternidades. Sin embargo, para que las bendiciones continúen después de la misión, hay condiciones que se deben cumplir. En Doctrinas y Convenios leemos: “Porque todos los que quieran recibir una bendición de mi mano han de obedecer la ley que fue decretada para tal bendición, así como sus condiciones” (D. y C. 132:5)</p>
<p>(La oportunidad de toda una vida/ W. Christopher Waddell/ Liahona de octubre del 2011)</p>
<p>No hay ningún ex misionero para quien sea demasiado tarde considerar las lecciones obtenidas por medio de un servicio fiel y aplicarlas con más diligencia. Al hacerlo, sentiremos la influencia del Espíritu más plenamente en nuestra vida, nuestra familia se fortalecerá y nos acercaremos más a nuestro Salvador y al Padre Celestial. El élder L. Tom Perry extendió esta invitación: “Hago un llamado a ustedes, ex misioneros, para que redediquen su vida, para que renueven su deseo y espíritu del servicio misional. Les llamo para que tengan la apariencia de un siervo, para que sean un siervo y para que actúen como un siervo de nuestro Padre Celestial… Deseo prometerles que hay grandes bendiciones reservadas para ustedes si continúan adelante con el celo que una vez poseyeron como misioneros de tiempo completo” (Presidente Gordon B. Hinckley/ “El ex misionero”, Liahona, enero de 2002, págs. 88-89).</p>
<p>Soy producto de la obra misional, amo a aquellos misioneros que trajeron a mi vida la luz del Evangelio y verdad divinos, amo a quienes el Padre me permitió compartir esa misma luz; estarán por siempre en mi corazón. Agradezco cada lección aprendida, cada experiencia vivida, cada bendición recibida y si hoy, después de más de 30 años aun permanezco en la senda, sirviendo con devoción al Señor, criando una familia de su mano es en gratitud por todo lo que Él me brindó y que jamás podré pagar. La misión en verdad, cambia vidas, cambió la mía y la de toda mi familia, y de ello doy fiel testimonio en el nombre de mi Señor, Salvador y Rey.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿CÓMO ESCUCHO AL ESPÍRITU SANTO?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[E. Fabiola Céspedes Hurtado]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 May 2016 16:46:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Misioneros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Después de bautismo se nos concede la compañía del Espíritu Santo. Aunque no podemos verlo, sabemos que está ahí, ¿Cómo lo escuchamos? Lee este artículo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;">Era un día espléndido de la  primavera de 1985 en la ciudad de Chimbote, un día tan esperado por mi compañera y yo, ese día se daría un acontecimiento histórico en la vida de una hermosa familia, harían un convenio sagrado con el Señor, entrarían en las aguas del bautismo; estaban tan animados, pero nadie más que nosotras. El padre era sordo, su esposa no sabía leer, por tanto, adaptábamos las lecciones para ellos para asegurarnos que entendieran bien. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">Después de orar, desayunamos y nos dirigimos a la Casa – Capilla para disponer todo lo necesario para el servicio bautismal, pero, nos encontramos con un inconveniente, el pozo (construido de ladrillos por los miembros de la Iglesia  para ser usado como pila bautismal) no tenía agua, debíamos apresurarnos para llenarlo, teníamos poco tiempo pues el servicio era por la mañana, abrimos los caños sin resultado alguno, entonces, nos dirigimos de inmediato a nuestra pensión, esperando tal vez, encontrar agua allí; se nos hizo saber que no habría agua en algunos días y que no era el día que tocaba al camión cisterna abastecer a la población. Aun así, tocamos las puertas de los vecinos con la esperanza de juntar algunos baldes de agua y, de este modo superar este desafío, sin embargo, no pudimos lograrlo.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Hasta este punto nos sentimos un tanto descorazonadas, esta familia era anciana y les era dificultoso trasladarse sin ayuda, solo había algo por hacer: pedir guía y dirección al Señor, fuimos a nuestro cuarto, nos arrodillamos y, por turnos derramamos nuestra alma en oración a Dios. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">La familia estaba preparada, había ganado un testimonio, estábamos sirviendo con el corazón y dispuestas a hacer su voluntad sea la que fuera. Pasaron unos minutos y esperamos un poco, de pronto escuché una voz cual si fuera un susurro en mi oído, con tal claridad que realmente me asombré: ‘salgan sin demora a buscar agua’, era precisamente lo que hace tan solo unos minutos habíamos hecho, sin embargo, sin dudarlo nos prestamos bateas y salimos a buscar agua. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">Pero había otro problema: no sabíamos qué dirección tomar, mas no dudábamos que el Señor sí; después de correr y buscar por diferentes lugares, divisamos al fondo de una calle colindante a la Casa – Capilla ‘nada más y nada menos’ que ¡un camión cisterna! ¡No podíamos creerlo! ¿Cómo apareció si no era un día de abastecimiento? ¡Dios envió un camión cisterna para que se efectuara esta ordenanza sagrada! Corrimos tras él y gritamos todo lo que pudimos a fin de llevarlo a la Casa – Capilla, así lo hicimos, se llenó el pozo y en un ambiente de profunda humildad y gratitud, esta especial familia descendió a las aguas del bautismo. Al llegar a nuestro cuarto, doblamos nuestras rodillas, esta vez para dar gracias al Señor por tan grandioso milagro.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Al reparar en esta experiencia, podríamos válidamente preguntarnos en medio de tantas voces estridentes provenientes de varias fuentes ¿cómo escucho al Espíritu Santo? El profeta José Smith enseñó: “al aprender a reconocer y entender el Espíritu de Dios, podrán crecer en el principio de la revelación hasta que lleguen a ser perfectos en Cristo Jesús” (Enseñanzas del profeta José Smith página 138). En otras palabras, existen condiciones a través de las cuales podemos acceder  a la guía de este Consolador a lo largo de toda nuestra vida.</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">DEBEMOS AFINAR NUESTROS OÍDOS PARA ESCUCHAR Y RECONOCER AL ESPÍRITU SANTO.</span></h2>
<p><span style="color: #000000;">El Señor, en una revelación dada a Oliver Cowdery  instruyó: “Sí, he aquí, hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón. Ahora, he aquí, este es el espíritu de revelación …” (D. y C.8:2-3) . La voz del Espíritu no es una voz estridente, más bien,  dulce y apacible pero penetrante y para poder escucharla, necesitamos bajar el volumen de nuestra voz, el ritmo de nuestros pensamientos, la velocidad de nuestros pasos. Este no solo habla a nuestra mente a través de ideas y pensamientos, sino a través de nuestro corazón, por medio de sentimientos. Resulta mucho más sencillo reconocer su voz cuando cultivamos un sincero deseo de establecer una relación estrecha con Él, aplicar más que el sentido para escucharlo y entender su mensaje, además de cultivar la disposición para dejarnos guiar por Él. “fuimos a nuestro cuarto, nos arrodillamos y, por turnos derramamos nuestra alma en oración a Dios”</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">DEBEMOS SINTONIZARNOS CON SU FRECUENCIA.</span></h2>
<p><span style="color: #000000;">Para aprender a oír y entender al Espíritu se necesita un esfuerzo considerable; sin embargo, el Señor ha prometido que los fieles “recibirá[n] revelación tras revelación, conocimiento sobre conocimiento, a fin de que conozca[n] los misterios y las cosas apacibles, aquello que trae gozo, aquello que trae la vida eterna” (D. y C. 42:61)         El sintonizarnos con su frecuencia no es otra cosa que elevarnos a un nivel espiritual tal que nos permita mantener una comunicación constante y permanente con Él y esto solo es posible cuando vivimos en dignidad y obediencia a los mandamientos de Dios. “Estábamos sirviendo con el corazón y dispuestas a hacer su voluntad sea la que fuera”</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">EJERCITAR NUESTRA FE PARA OBEDECER SU DIRECCIÓN.</span></h2>
<p><span style="color: #000000;">De máxima importancia en nuestro proceso de instrucción es nuestra responsabilidad de actuar, sin demora, de acuerdo con los susurros del Espíritu que recibimos. El presidente Thomas S. Monson declaró:</span></p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;"> “Velamos y esperamos. Escuchamos para oír esa voz suave y apacible; cuando esa voz habla, toda persona sabia obedece. No debemos postergar la inspiración del Espíritu” (Thomas S. Monson, “El espíritu vivifica”, Liahona, junio de 1997, pág. 4.)</span></p></blockquote>
<p><span style="color: #000000;">Habiendo Nefi hablado con sus irritados hermanos, trazó un plan en su tercer intento para recuperar las planchas de bronce, había recibido el mandato del Señor, lo acompañaba su fe e “iba guiado por el Espíritu, sin saber de antemano lo que tendría que hacer” (1 Nefi 4:6) . “nos prestamos bateas y salimos a buscar agua. Pero había otro problema: no sabíamos qué dirección tomar, mas no dudábamos que el Señor sí”</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Al principio, no siempre entenderemos a plenitud, las implicancias de la dirección del Espíritu Santo. Esther quizás no se imaginó que su sacrificio y fidelidad la llevarían a convertirse en reina; Alma Padre, posiblemente no imaginaría la forma tan milagrosa en que sus oraciones fueran contestadas y la vida de su hijo transformada. El joven José Smith en principio, quizás no asimilaría la trascendencia de aquella obra maravillosa y prodigio que el Padre demandaría de su mano,  mas, de acuerdo con sus tiernas misericordias y poder y con la decisiva guía de este especial Consolador, los judíos fueron liberados, Alma hijo fue convertido, José Smith llegó a ser el Profeta de la Restauración, y en  este humilde relato que hoy nos ocupa, dos vidas fueron traídas a la eterna luz de la verdad.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Invitamos al Espíritu cuando alejados de toda distracción, buscamos al Señor en nuestro diario vivir, al orar a Él con sinceridad cada día, al buscar su consejo en su palabra revelada en las Escrituras, al servir a otros con amor, al adorarle, al difundir el mensaje de salvación al mundo, al hacer brillar su luz en nuestra propia vida. Comprobamos como misioneras que el Espíritu Santo es un personaje real cuya misión es dar testimonio de la verdad y guiarnos hacia toda verdad. Así como nos condujo hacia el camión cisterna que permitiría ser bautizados a dos de sus especiales hijos, así también conducirá a  todo aquel que con humildad, fidelidad y obediencia escuche y reconozca su voz.</span></p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;">“Lo que al principio podría parecer una tarea de enormes proporciones, a medida que pase el tiempo será mucho más fácil si te esfuerzas constantemente por reconocer y seguir la inspiración el Espíritu. Tu confianza en la dirección que recibas por medio del Espíritu Santo también será más fuerte. Te testifico que al ganar experiencia y tener éxito al dejarte guiar por el Espíritu, tu confianza en las impresiones que sientas será mucho más firme que tu dependencia en lo que veas u oigas” (Élder Richar G. Scott)</span></p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>10 pasos para ser un mejor maestro en la iglesia</title>
		<link>https://masfe.org/temas/vida-santos-de-los-ultimos-dias/escuela-dominical-mejor-maestro/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[E. Fabiola Céspedes Hurtado]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Mar 2016 20:34:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida S.U.D]]></category>
		<category><![CDATA[Escuela dominical]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la escuela dominical podemos desarrollar nuestros talentos, el ser maestro nos da la oportunidad de compartir nuestros conocimientos y creencias.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: left;">Escuela Domincal</h2>
<p style="text-align: left;">Para alguien que tiene el cometido de iluminar vidas, moldear el carácter y conmover día tras día, el corazón de los hijos más jóvenes del Padre, en pos de todo aquello que es “… virtuoso, o bello, o de buena  reputación, o digno de alabanza…” (Treceavo Artículo de Fe), a través del Evangelio de Jesucristo; resulta imprescindible responder positivamente a la invitación que su mismo Autor hiciera al pueblo  nefita: “… Por lo tanto, ¿Qué clase de hombres habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy”. (3 Nefi 27:27)</p>
<p style="text-align: left;">Jesús nos instó a llegar a ser como Él, consideremos para ello, uno de sus mayores atributos: ‘enseñar’. Si hemos de emular su ejemplo, requerimos ejercitarnos en todo aquello que lo convirtió en un Maestro de Maestros.</p>
<p style="text-align: left;">Permíteme sugerir diez acciones que te ayudarán a lograr este maravilloso cometido:</p>
<h2 style="text-align: left;">1. <strong>Reconoce que este llamamiento es sagrado, por tanto, ¡engrandécelo!</strong></h2>
<p style="text-align: left;">“He aquí, tienes un don, y bendito eres a causa de tu don. Recuerda que es sagrado y viene de arriba” (D. y C. 6:10)</p>
<h2 style="text-align: left;">2.- <strong>Antes de ser Maestro, eres un alumno, el primero de todos. Prepárate, nunca enseñes un principio que no estés dispuesto a vivir</strong>.</h2>
<p style="text-align: left;">Tu dignidad y obediencia al Señor atraerán el poder del Espíritu a tu enseñanza. Te sugiero un ejercicio: al término de cada clase, pregúntate: “ El que es ordenado por mí y enviado a predicar la palabra de verdad, ¿la predica por el Espíritu de verdad o de alguna otra manera? Y si es de alguna otra manera, no es de Dios?” (D. y C. 50:17-18) ¡evalúate!</p>
<h2 style="text-align: left;">3.- <strong>Ningún alumno es un producto terminado, es un hijo de Dios en proceso de formación y desarrollo</strong></h2>
<p style="text-align: left;">Ámalo por lo que es y trátalo como lo que puede llegar a ser; recuerda, el aprendizaje es también un proceso, cada alumno avanza a su propio paso y requiere un tiempo diferente para crecer. El Salvador también pasó por este proceso ¡qué maravilla!  “Y Jesús crecía en sabiduría, y en estatura y en gracia para con Dios y para con los hombres” .  (Lucas 2:52)</p>
<h2 style="text-align: left;">4.- <strong>Sé amigo de cada uno, mas no compitas con sus padres y/o líderes.</strong></h2>
<p style="text-align: left;">Agudiza tu oído y abre tu corazón para escuchar con entendimiento. Resalta siempre sus cualidades, minimiza sus fallas, usa empatía y, enséñales a acercarse al Señor por sí mismos. Un amigo no nace ‘se hace’. “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia” (Proverbios 17:17)</p>
<h2 style="text-align: left;">5.- <strong>Adapta las lecciones  de acuerdo a las circunstancias y necesidades de tus alumnos.</strong></h2>
<p style="text-align: left;">Cuando la revelación llega, debes estar presto a innovar, a  ajustar o modificar tu lección, no apartándote de tus objetivos, a fin de proveer de ayuda oportuna y eficaz al alumno.</p>
<p style="text-align: left;">“Lo que es de Dios es luz; y el que recibe luz y persevera en Dios, recibe más luz, y esa luz se hace más y más resplandeciente hasta el día perfecto”  (D. y C.50:24)</p>
<h2 style="text-align: left;">6.- <strong>Asegúrate de poner énfasis en las Doctrinas y principios, ya que constituyen el fundamento de la fe, el testimonio y la conversión.</strong></h2>
<p style="text-align: left;">Cuando la verdad se traslada, de la mente al corazón, es que se produce el milagro, todo pequeño o gran cambio, en verdad, lo es.</p>
<p style="text-align: left;">“Y tan cierto como vive el Señor, que cuantos creyeron, o sea, cuantos llegaron al conocimiento de la verdad por la predicación de Ammón y sus hermanos, según el espíritu de revelación y profecía, y el poder de Dios que obraba milagros en ellos, sí, os digo, que así como vive el Señor, cuantos lamanitas creyeron en su predicación y fueron convertidos al Señor, nunca más se desviaron”. (Alma 23:6)</p>
<h2 style="text-align: left;">7.- <strong>Ayuda a cada alumno a seguir un cronograma de estudio diario y personal de las Escrituras.</strong></h2>
<p style="text-align: left;">Al hacerlo, encontrarán la inspiración, protección, fortaleza y guía en su diario vivir; comenzarán a experimentar con la palabra y a hacer brillar su luz dondequiera que se encuentren. Podrán entonces, disfrutar como Nefi y decir: “… porque mi alma se deleita en las Escrituras, y mi corazón las medita…” (2 Nefi 4:15)</p>
<h2 style="text-align: left;">8.- Cada clase tiene objetivos y metas, las que bajo una supervisión y verificación constantes  permitirán a cada alumno, gozar de experiencias espirituales  que contribuirán en su preparación y capacitación para la eternidad.</h2>
<p>Hasta donde sea posible, incluye en tus lecciones cometidos establecidos en los programas ‘El Progreso Personal’ como ¡Mi Deber a Dios’ úsalos permanentemente. Te aseguro, tendrás resultados increíbles.</p>
<p>“Si planificamos con espíritu de oración y trabajamos diligentemente para lograr nuestras metas, el Señor magnifica nuestro empeño y nos ayuda a alcanzar nuestro potencial” (Presidente Thomas S. Monson)</p>
<h2 style="text-align: left;">9.- <strong>Mantén siempre una comunicación estrecha, fluida  y cordial con cada uno de tus alumnos, tanto como con sus padres y líderes, esto fortalecerá la unidad y el trabajo en equipo.</strong></h2>
<p style="text-align: left;">En una era como la nuestra, contamos con todas las herramientas que la modernidad  provee a fin de lograr acortar distancias y acceder a toda la información necesaria para nuestra común edificación.</p>
<p style="text-align: left;">“Y les mandó que no hubiera contenciones entre uno y otro, sino que fijasen su vista hacia adelante con una sola mira, teniendo una fe y un bautismo, teniendo entrelazados sus corazones con unidad y amor el uno para con el otro”. (Mosíah 18:21)</p>
<h2 style="text-align: left;">10.- <strong>Recorre la segunda milla</strong></h2>
<p style="text-align: left;">Recuerda que quien  hace siempre solo lo que se le pide, hace bien, pero quien hace siempre más de lo que se le pide impulsa la obra de salvación de una manera extraordinaria.</p>
<p>“A veces, un pequeño esfuerzo adicional trae grandes resultados” (Paul VanDenBerghe)</p>
<p>El verdadero éxito que como maestros  podamos  alcanzar,  no se mide en relación a la experiencia adquirida como tales, sino en cuántos corazones lograron volverse a su Dios como producto de nuestra enseñanza, ese tipo de enseñanza que inspira, promueve y cambia. Ser un Maestro de Seminario, en mi experiencia personal, implica recorrer el camino hacia el discipulado.</p>
<p>Queridos Maestros : “Por tanto, no os canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una gran obra. Y de las cosas pequeñas proceden las grandes.” (D. y C. 64:33).</p>
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