El matrimonio es un arduo trabajo

Las parejas mayores lo dicen, y las parejas de recién casados escuchan: “El matrimonio es un arduo trabajo”. A estas alturas, es casi el lema no oficial de la institución, y por una buena razón: la mitad de los matrimonios terminan en divorcio o separación. Para algunos, el matrimonio es un sueño. Para otros, es una pesadilla.

Pero dos cosas son ciertas, todos hemos sido influenciados por el matrimonio y los puntos de vista al respecto varían ampliamente.

Es por eso que David Brooks, del New York Times publicó recientemente un artículo titulado “Tres puntos de Vistas del matrimonio” (Three views of marriage). Brooks detalla las tres diferentes maneras en que vemos el matrimonio y explica los pros y los contras de cada una. Un reciente episodio de Mormon Channel Daily conducido por Charlotte Keniepp abarcó estos diferentes puntos de vista desde una perspectiva de un miembro de la Iglesia.

En primer lugar, el ampliamente recomendado punto de vista psicológico.

Este punto de vista “comienza con la premisa de que el matrimonio es una perspectiva desalentadora”, escribe Brooks. Y Keniepp está de acuerdo con este punto. Muy a menudo, ella dice, los expertos “aconsejan años de pensamiento y de salir a citas e incluso el cohabitar antes de que posiblemente pudieras estar seguro de que esto es lo que se debe hacer. Y sí, el matrimonio es una decisión muy seria e importante, pero si se hace de esta manera parece que sólo se centran en… las cosas que podrían salir mal”. Mucho mejor, Keniepp dice, es ver el matrimonio con fe.

Ella cita al líder Henry D. Taylor, quien dijo: “Una de nuestras mayores responsabilidades y privilegios es el derecho de tomar decisiones. Tendrás el privilegio de elegir la persona con quien deseas casarte. Si vivimos rectamente, el Espíritu Santo será nuestro compañero y nos  guiará en la toma de estas decisiones importantes”.

Keniepp dice que gran parte de la agitación y la ansiedad psicológica que rodea el matrimonio se pueden aliviar mediante la participación del Señor en nuestro proceso de toma de decisiones.

En segundo lugar, el punto de vista romántico.

“Este es el objetivo dominante en películas y canciones”, dijo Brooks. “[La gente] quiere casarse con la persona con quien están apasionadamente enamorados”. Keniepp ve los pros y los contras de esta forma de pensar. Ella cree que la atracción es importante, pero que es crucial no pasar por alto otras consideraciones.

El apóstol Richard G. Scott dijo: “Los cimientos de un matrimonio eterno consisten en mucho más que una cara hermosa o una figura atractiva; es preciso considerar mucho más que la popularidad o la simpatía Al buscar un compañero eterno, considera a alguien que esté desarrollando los atributos esenciales que brindan felicidad amor profundo por el Señor y por Sus mandamientos, determinación de obedecerlos, comprensión bondadosa, deseo de perdonar y disposición a dar de sí”.

En tercer lugar, el punto de vista moral.

Por último, Brooks menciona el tercer y el más importante, según Keniepp.  “En este punto de vista”, escribe Brooks, “el matrimonio no se trata de dos personas que tratan de satisfacer sus propias necesidades; es una asociación de mutua entrega con el propósito de crecimiento moral y hacer el mundo un poco mejor. “Keniepp añade que una visión del matrimonio como esta reconoce que la institución no tiene la intención de promover la ventaja personal, sino más bien una propósito divino y espiritual. La unión del matrimonio promueve el auto-sacrificio en el nombre de auto-mejoramiento.

Sin embargo, Brooks es rápido en señalar que estos tres puntos de vista de matrimonio no son mutuamente exclusivos. De hecho, afirma que “es probable que sea mejor utilizar los tres puntos de vista cuando uno recién se casa o si se vive en un matrimonio”.  Keniepp añade que ya que el matrimonio es una “forma de crear felicidad y la unidad entre los hijos del Señor”, todos estos útiles puntos de vista deben considerarse al tomar esta importante decisión. Pero a pesar de la gravedad de la decisión, los Santos de los Últimos Días no tienen ninguna necesidad de temer. “Millones, incluso miles de millones han pasado por esto”, dijo. “Sólo tenemos que pedir la guía del Señor”.

Artículo escrito en inglés y publicado en LDSliving.com. Traducido al español por Mariela Viernes para mormonsud.org