Un gran concepto erróneo sobre el “libre” albedrío es que uno puede tener el privilegio de actuar y de alguna manera evitar la responsabilidad de nuestras consecuencias. Alguien ha dicho que se debe erigir una Estatua de la Responsabilidad en la costa oeste para equilibrar a la Estatua de la Libertad que se encuentra en la costa este delos Estados Unidos. 

Los jóvenes, especialmente, tienen una visión asimétrica del albedrío; tienden a centrarse en los resultados positivos que asocian al tomar sus propias decisiones e ignoran los posibles resultados negativos.

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La siguiente historia, escrita por el presentador de un programa de radio Bob Lonsberry, es una de las miles que podrían usarse para ilustrar el principio del albedrío y sus consecuencias.

hombre

Esta es la historia de John y algunas de la desiciones que tomó.

La historia termina debajo de una vía subterránea con el Obispo colgando boca abajo, dentro de lo que quedaba de su automóvil. Acababa de producirse una colisión mortal que dejó el auto hecho trizas.

Con dolor, el Obispo pensó primero en su familia, y al mirar alrededor descubrió lo que había sucedido en un instante.

Su esposa, embarazada de un niño, sentada a su lado en el asiento delantero, estaba muerta. Su hijo de 11 años había fallecido en el asiento trasero y también su hija de 9 años. Su hijo de 6 años estaba vivo pero había sufrido una lesión cerebral muy grave.

Ahí fue donde todo terminó.

Todo comenzó en la casa de John…

Él tiene 17 años, llevaba tres años en el equipo de fútbol americano, era un Explorador Águila, un estudiante de seminario y un miembro activo de su Quórum de Sacerdotes. Él es un joven Santo de los Últimos Días que crece como tantos otros jóvenes Santos de los Últimos Días en Utah.

Él ha tenido la ventaja de tener un hogar lleno de amor, centrado en el Evangelio, y un sistema de apoyo en su barrio, escuela y comunidad diseñado para darle todas las oportunidades de convertirse en un hombre justo y de provecho.

Como tantos jóvenes Santos de los Últimos Días, tuvo la oportunidad de que se le enseñara el Evangelio y la importancia de la fe en Jesucristo. Él ha sido instruido innumerables veces sobre los mandamientos que el Señor ha dado para proteger y bendecir su vida.

Y aún así, dijo la policía, estaba al volante de una camioneta a toda velocidad, en el carril equivocado, contra el tráfico, con casi el doble del límite legal de alcohol en su sangre. Cuando el obispo se desvió para apartarse del camino, los testigos dijeron que John también se desvió directamente hacia su auto.

Así fue como él se convirtió en un asesino.

John, un estudiante de último año de la escuela secundaria, salió de los restos de su camioneta y corrió varias cuadras antes de que la policía lo alcanzara. Cuando se le ordenó que tomara una prueba de acoholemia, la policía respondió que él no podía hacerlo ya que estaba demasiado ebrio…

4 misioneros mormones involucrados en grave accidente automovilístico

Esta es la historia de John y algunas desiciones que tomó.

Esta es la historia de un joven Santo de los Últimos Días que memorizó los Artículos de Fe, cantó en las presentaciones de la Primaria, hacía sus oraciones familiares y creció en un buen hogar Santos de los Últimos Días. Esta es la historia de un joven Santo de los Últimos Días muy parecido a ti.

Un joven que escuchó pero no hizo caso, hizo promesas pero no las cumplió, profesó [el Evangelio] pero no lo practicó. Un joven que no entendió lo que es un mandamiento.

Es una protección, no un castigo; un escudo, no una cadena. Es una advertencia de un Padre Celestial amoroso. El Señor nos da mandamientos no para hacernos miserables, ni para privarnos de los placeres, sino para mantenernos fuera de problemas, para evitarnos las miserias y sufrimientos que están eventualmente e inevitablemente ligados a una conducta inicua.

Los mandamientos no se dan para el beneficio de Dios, sino para el nuestro. Son reglas de seguridad, similares a las que un padre le da a un niño de no meter cosas en un toma corriente.

Acción de Gracias

Pero John no escuchó.

No escuchó esa noche al volante y mira lo que hsucedió. Piensa en lo que pasó.

Imagina lo que se ha perdido. Haz una lista de las víctimas, piensa en sus emociones y en el precio.

Y piensa en ti mismo.

Piensa en las consecuencias de tus propias desiciones. ¿Traerán alegría y paz, o dolor y sufrimiento? ¿Tienen el potencial de ser equivocadamente devastadoras? ¿Podrían dejar sangre en tus manos? 

Si no es la sangre de una familia inocente, entonces la del Señor que fue crucificado por nosotros y por causa nuestra… Esta es una lección sobre el poder de las decisiones personales y la importancia de una elección justa.

Esta es la historia de Juan.

Pero en realidad se trata de ti.

Y lo que decidas será parte de tu historia. 

(Bob Lonsberry, “Una historia para los adolescentes Santos de los Últimos Días”, los nombres han sido cambiados; énfasis añadido).

bondad

Qué triste pero iluminadora historia sobre el albedrío y sus consecuencias. Desafortunadamente, este es sólo una de las muchas historias que se podrían contar. 

El resultado de confundir casualmente el concepto de albedrío moral con el libre albedrío es la implicación de que tomar una decisión no tiene consecuencias.

Sin duda, es agradable para el diablo, que busca hacer que “todos los hombres sean miserables como él” (2 Nefi 2:27), porque la relación entre el elegir y rendir cuentas por nuestros actos está constantemente oculta. La miseria es definitivamente el resultado de tomar decisiones sin importar las consecuencias que puedan surgir.

Algo de experiencia nos enseña que, si bien una persona puede ser libre de elegir una acción, no es libre de elegir las consecuencias que la acompañan.

Nuestra comprensión de las consecuencias aumenta dramáticamente con la edad y la experiencia. Se nos puede decir que una determinada elección o acto tiene una consecuencia particular, pero hasta que la consecuencia se experimente personalmente, tal discusión es principalmente académica o conceptual.

Aprender un principio por nuestra propia experiencia en el laboratorio de la vida es más poderoso que cualquier discusión conceptual de ese principio. Uno de los grandes desafíos de la vida es aprender sobre nuestras desiciones y sus resultados con aquellas experiencias que son inofensivas.

Espero que aprendamos sobre las consecuencias y la gravedad de nuestras desiciones con simples elecciones. Podemos conocer el fuego tocándolo con la mano antes de permitir que queme todo nuestro cuerpo.

Los padres tienen la gran responsabilidad de supervisar y mantener un equilibrio en el proceso de aprendizaje [de sus hijos]. No pueden proteger constantemente a sus hijos de las consecuencias de sus acciones con una noción mal concebida.

El uso de dinero, influencia u otros medios para proteger a los niños de experimentar la conexión entre las acciones y sus consecuencias a menudo conduce a resultados desastrosos. Los niños así tratados generalmente terminan con un juicio muy pobre y, en última instancia, cometen errores graves que los padres no pueden impedir.

En tales casos, la sociedad tiene que intervenir e imponer sanciones y correcciones mucho más severas de lo que hubiera sido el caso si se le hubiera permitido al individuo con anterioridad experimentar personalmente la conexión entre el albedrío y sus consecuencias.

Por otro lado, el equilibrio deseado en el proceso de aprendizaje puede ser negado por los padres que empujan a sus hijos demasiado rápido a ciertos tipos de experiencias. Los padres bienintencionados pueden alentar a los hijos a realizar todo tipo de actividades antes de que estén preparados para las consecuencias.

Se necesita un cierto nivel de madurez y juicio antes de que a un niño se le dé una pistola para disparar, un vehículo de cuatro ruedas o una moto que pueda conducir, un hacha que empuñar o una motocicleta. Las niñas que son alentadas como preadolescentes a vestirse y comportarse de manera provocativa están mal preparadas para las posibles consecuencias de tales acciones.

El buen juicio de los padres en su propio comportamiento puede hacer mucho para ayudar a sus hijos a aprender sobre las consecuencias. 

El conducir cuando bebes, manejar a mucha velocidad, el burlarse de la ley, tener deudas de tarjetas de crédito, el abuso físico, la deshonestidad y otra gran cantidad de conductas por parte de los padres enviará mensajes a los hijos sobre como dichas conductas tienen pocas o ninguna consecuencia terrenal.

Los padres deben “practicar lo que enseñan” si esperan cumplir con su responsabilidad de enseñar sobre el albedrío y las consecuencias que trae.

Los padres también pueden “hablar sobre las consecuencias”. La mesa durante la cena familiar es un excelente escenario para conversar sobre las buenas y malas decisiones.

Se pueden usar ejemplos con noticias de periódicos, sucesos dentro del vecindario, actividades familiares y relatos de las Escrituras, entre otros. Las noches de hogar en familia, los consejos familiares y las actividades uno a uno con los hijos también brindan excelentes escenarios para conversar sobre las elecciones y las consecuencias.

jóvenes guerreros

Algunos niños pueden aprender por su cuenta a partir de la observación; pero la mayoría necesita ser involucrados en tales conversaciones por sus padres para que los niños se beneficien de los procesos de pensamiento y juicio de los adultos maduros que tienen más experiencia de la que ellos tienen.

Un elemento importante sobre la discusión de las consecuencias es la diferenciación entre las consecuencias terrenales y las consecuencias celestiales o eternas. Existen algunas diferencias importantes entre las leyes de Dios y las leyes del hombre y las consecuencias que siguen al quebrantamiento de cada una.

En primer lugar, las leyes de los hombres son finitas, y el quebrantamiento de esas leyes tiene consecuencias finitas. Sin embargo, las leyes de Dios son eternas y tienen consecuencias eternas. 

En segundo lugar, las leyes de la sociedad están cada vez menos modeladas a las leyes de Dios.

historia de amor

Por ejemplo, las leyes de Dios con respecto a la castidad y la pureza moral son bastante claras, y se nos advierte constantemente sobre las consecuencias eternas que vienen al romper esas leyes. Por el contrario, la mayoría de las sociedades occidentales hace tiempo que han renunciado a tratar de castigar cualquier tipo de conducta inmoral.

Esto crea un grave problema para los padres que desean enseñar verdades eternas y consecuencias eternas. Cuando nuestros jóvenes observan comportamientos inmorales en programas de televisión, películas, las letras de las canciones que escuchan e incluso entre sus compañeros, y observan que ese comportamiento parece tener poca o ninguna consecuencia, es imperativo que los padres enfaticen las verdades inherentes a las leyes de dios.

Durante más de dos décadas, las jóvenes de la Iglesia de todo el mundo han recitado juntas el tema de las Mujeres Jóvenes, que en parte dice: 

silencio incómodo

“Seremos testigos de Dios en todo tiempo, en todas las cosas y en todo lugar” (Mosíah 18:9) a medida que procuremos vivir de acuerdo con los valores de las Mujeres Jóvenes, que son: Fe, Naturaleza divina, Valor individual, Conocimiento, Elección y responsabilidad, Buenas obras, Integridad y Virtud.” (énfasis agregado).

El tema enfoca apropiadamente la atención en ser testigos de Dios. Los valores propuestos son valores de Dios, no valores del hombre. La elección y la responsabilidad son un verdadero principio que será aplicado por Dios sin importar las leyes del hombre.

Los principios del albedrío y la rendición de cuentas se explican a la perfección en el folleto “Para la fortaleza de la juventud” publicado por la Iglesia. La página cuatro del folleto, bajo el título “El Albedrío y La Responsabilidad”, cita la escritura:

“Así pues, los hombres…  son libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte.” (2 Nefi 2:27). 

Después de las escrituras se encuentran los siguientes párrafos:

hombre padre e hijo

El Padre Celestial te ha dado el albedrío, la habilidad de elegir entre el bien y el mal, y de actuar por ti mismo(a)…

Mientras estés en la tierra, se te probará para ver si utilizarás tu albedrío para demostrar tu amor por Dios al guardar Sus mandamientos. El Espíritu Santo puede guiarte para que utilices tu albedrío con rectitud.

Tú eres responsable por las decisiones que tomes. Dios te tiene presente y te ayudará a tomar buenas decisiones, aun cuando tu familia y amigos utilicen su albedrío en forma equivocada. 

Debes tener la valentía moral de permanecer firme en tu obediencia a la voluntad de Dios, aun cuando tengas que permanecer solo. Al hacerlo, darás el ejemplo que otras personas pueden seguir.

Si bien eres libre de elegir tu curso de acción, no eres libre de elegir las consecuencias. Ya sea para bien o para mal, las consecuencias son el resultado natural de las decisiones que tomes. 

Cierta conducta pecaminosa puede ocasionar placer mundano temporal, pero esas elecciones retrasan tu progreso y conducen a la angustia y a la desdicha. Las decisiones correctas conducen a la felicidad duradera y a la vida eterna. 

Recuerda, la verdadera libertad se obtiene al usar tu albedrío para elegir la obediencia; la pérdida de la libertad es el resultado de escoger la desobediencia.” (“Para la fortaleza de la juventud”)

adolescentes

El consejo en estos párrafos se da con amor y con la gran esperanza de que se siga. Se ha dado por hombres y mujeres en los puestos más altos de liderazgo en la Iglesia, líderes que tienen testimonios firmes del valor de los principios eternos.

Se da este consejo a nuestros jóvenes con el conocimiento seguro de que las bendiciones eternas esperan a aquellos que ejercen su albedrío de acuerdo con los principios eternos en lugar de los preceptos de los hombres.

Una de las consecuencias, a menudo ignorada, del albedrío es que las buenas elecciones conducen a más buenas desiciones y las malas elecciones conducen a peores desiciones. 

De hecho, una paradoja de nuestra sociedad moderna, que pone tanto énfasis en el “libre” albedrío sin consecuencias, el pensamiento “puedo hacer lo que quiera”, conduce finalmente no a más libertad y más elecciones, sino a menos libertad y menos elecciones.

Este artículo fue escrito originalmente por Stephen D. Nadauld, y es una adaptación del libro “Why God Lets Us Choose: How Agency Explains the Way Life Works” y fue publicado originalmente por ldsliving.com bajo el título “Why “Free Agency” Doesn’t Exist and Why It’s Important for Parents to Realize That as They Teach Their Children