Muy a menudo, cuando la gente escribe acerca de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son a veces llamados mormones, comienzan con una lista de doctrinas, dirigiéndose a cada una como si se pudieran explicar de manera aislada. No se puede.

servicio-mormón¿Alguna vez han mirado una pieza del rompecabezas al azar en un rompecabezas muy grande? Por sí misma, la imagen casi nunca significa nada. Sin embargo, cuando más tarde se ve esa pieza en el contexto del resto del rompecabezas, entienden lo que las líneas y los colores de la primera pieza querían decir. La pieza necesita el resto de la imagen para tener significado.

La religión es muy parecida a ese rompecabezas. Por sí misma, una doctrina individual puede no tener sentido en absoluto. Al ponerla en contexto con la otra doctrina, de repente adquiere una claridad y sentido que no tenía por sí sola.

Cuando trato de entender las creencias de otra persona, una pregunta que me hago a mí misma es: “Si yo creyera esto, ¿tendría que creer eso?” En otras palabras, pongo una creencia en el contexto de la imagen más grande. Si acepté la imagen más grande, ¿tienen sentido los detalles para mí entonces?

Entender el mormonismo significa mirar más allá de una simple lista de enseñanzas. Uno debe entender qué papel juega cada enseñanza en el cuadro total. También hay que entender la diferencia entre la doctrina canónica y una opinión. Esto puede ser complicado especialmente si no se entiende que a todos los mormones, incluyendo los profetas, se les permite tener sus propias opiniones sobre los problemas cuando no hay una doctrina oficial que haya sido canonizada. Esto quiere decir que todo lo que un profeta dice no necesariamente es doctrina oficial. Puede ser simplemente una creencia personal. Hoy en día, los líderes de la iglesia son más cuidadosos al especificar cuándo están hablando personalmente y no oficialmente, pero en los primeros días de la Iglesia, los líderes se expresaban más casualmente, ya que normalmente iban a hablar a una pequeña audiencia. Muy a menudo, sus discursos eran registrados por miembros de la audiencia y nunca verificados por el discursante, por lo que elementos como el “Discurso del Rey Follett” no son doctrina oficial, porque no podemos estar seguros de que reflejen con exactitud las palabras y la intención del hablante.

Para entender cómo el panorama afecta la comprensión del mormonismo, vamos a echar un vistazo a una enseñanza fundamental del mormonismo, el plan de la salvación. Para los mormones, el Plan de Salvación es un plan de tres etapas. La primera etapa tiene lugar antes del nacimiento. En esta etapa, Dios creó nuestros espíritus y vivimos con Él, desarrollando nuestra personalidad, carácter y talentos. Tuvimos albedrío, el derecho a elegir. Cuando llegó el momento de venir a la Tierra, algunos se rebelaron y se negaron a aceptar el plan de Dios para esa etapa de la vida. Querían más seguridad que el plan ofrecido.

Dios quiso que nosotros viniéramos a la tierra para obtener un cuerpo y una familia, tener experiencias y desafíos, para disfrutar de las bendiciones, y buscar y aceptar la verdad. Se nos daría mandamientos y se esperaría que los obedeciéramos. Al final de nuestras vidas, moriríamos, pero resucitaríamos y también seríamos juzgados sobre la base de las decisiones que hubiéramos tomado. Algunos podrían demostrar su dignidad para vivir en la presencia de Dios para siempre. Otros eligirían no hacerlo.

Sin embargo, la justicia exigiría que viviéramos perfectamente con el fin de vivir con Dios. Eso no sería posible, por lo que la misericordia ofreció la opción de proveer un Salvador que hiciera por nosotros lo que no podríamos hacer por nosotros mismos. Él viviría una vida sin pecado, expiaría nuestros propios pecados, y luego moriría y resucitaría.

Algunos rechazaron este plan porque había un riesgo. Si rechazábamos la expiación o vivíamos una vida egoísta que no daba lugar a las normas eternas, perderíamos la oportunidad de estar con Dios. Lucifer trabajó para convencer a la gente de que les podía ofrecer toda la protección y la seguridad que querían mediante la eliminación de su albedrío y dándoselo a él. Luego iba a controlar todas nuestras acciones y pensamientos y nos haría volver sin pecado. Esto no implicaba ningún sufrimiento o expiación por su parte, por supuesto. Un tercio de las personas en este mundo pre-mortal siguieron a Satanás y perdieron el derecho de venir a la Tierra, ya que no había un plan alternativo, no había manera de venir a la tierra sin un Salvador. El resto vino aquí. Aquellos que aman lo suficiente a Dios y a Jesucristo como para sacrificar algunos de los placeres mundanos de la Tierra recibirán bendiciones eternas mayores que cualquier otra cosa a la que renuncien, incluido el derecho a estar con sus familias para siempre y el derecho a vivir con Dios para siempre.

Todas las enseñanzas del mormonismo tienen que ajustarse, como mínimo, a esta enseñanza fundamental. Cuando nos fijamos en las listas individuales de las enseñanzas, empezamos a ver por qué los mormones creen algunas de las cosas que hacen. Si creen que la familia, realizada de acuerdo con las pautas de Dios, es eterna, harán más importante la vida familiar, tal como los mormones hacen. También se casarán en el templo mormón, que es donde se realizan los matrimonios eternos, y eso significa que van a vivir de tal manera que sean dignos de entrar en el templo. Si creen que Dios los conocía y los amaba antes de que nacieran, también aceptarán que Él los ha colocado cuando y donde debían estar y encontrarán una manera de maximizar cualquier situación en la que se encuentren, sabiendo que Él pretendía que aprendan y crezcan en ese ambiente.

Cuando busquen una lista de creencias mormonas, traten de averiguar cuál es el contexto más amplio. ¿Qué otras creencias tienen un impacto y se conectan con esa creencia? ¿Cómo afectaría su forma de pensar si creyeran que el contexto más amplio es verdadero? Ver al mormonismo, o a cualquier otra religión, de esta manera les ayuda a desarrollar empatía y a tener una mayor comprensión de aquellos cuyas creencias pueden ser diferentes a las suyas.