Durante la sesión del sábado por la mañana de la Conferencia General de octubre de 2018, el Presidente Russell M. Nelson anunció un cambio en el horario de la Iglesia con el propósito de fortalecer a las familias a través de un plan que se centre en el hogar y cuente con el apoyo de la Iglesia.

Si bien el horario anunciado es nuevo, el deseo del aprendizaje del Evangelio centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia puede no ser tan nuevo como crees.

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Manuales y capacitación

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La edición de 2010 del Manual 2: Administración de la sostiene:

“Dios ha revelado un modelo de progreso espiritual para las personas y las familias mediante ordenanzas, enseñanzas, programas y actividades que se centran en el hogar y cuentan con el apoyo de la Iglesia.

Las organizaciones y los programas de la Iglesia existen para bendecir a las personas y a las familias, y no son un fin en sí mismos. Los líderes y los maestros del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares tratan de ayudar a los padres, no de sustituirlos ni reemplazarlos.”

Cuatro años después, esa cita se utilizó como base para el mensaje de la capacitación anual de las organizaciones auxiliares:

“’Todos los programas y actividades de la Iglesia [se] centran en el hogar y cuentan con el apoyo de la Iglesia.’ Eso significa que nuestras reuniones de la Iglesia realmente tienen la finalidad de apoyar el aprendizaje de las personas y las familias.”

Sin embargo, este enfoque no solo es algo en lo que hemos estado trabajando como Iglesia durante algunos años. Nuestros profetas han estado enseñando sobre este equilibrio durante décadas.

En 1971, el Presidente Harold B. Lee enseñó:

“Me parece que es claro que la Iglesia no tiene opción —y nunca la ha tenido— sino hacer más para ayudar a la familia a cumplir con su misión divina…  A pesar de lo importante que sean nuestros muchos programas y esfuerzos organizacionales, éstos no deben suplantar al hogar; deben apoyar al hogar.”

Incluso antes el Presidente Joseph Fielding Smith explicó:

“Quisiera recordarles cuán importante es la unidad familiar en el plan de nuestro Padre Celestial; de hecho, la organización de la Iglesia existe para ayudar a la familia y a sus miembros a alcanzar la exaltación.”

Pasos hacia el aprendizaje del Evangelio centrado en el hogar a lo largo de los años

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Al recordar la historia del aprendizaje del Evangelio en el hogar, todavía existen algunas dudas de que el Señor nos ha estado preparando para este cambio desde el inicio de la Iglesia. Una de las maneras en que el Señor nos preparó para este cambio fue a través de la creación de la noche de hogar, tal como fue presentada por primera vez por Joseph F. Smith:

“Se requiere que los padres en esta Iglesia enseñen y apliquen estos mandamientos en su hogar. Con ese fin aconsejamos y exhortamos la iniciación de una “Noche de hogar” en toda la Iglesia, período en el cual los padres puedan reunir a los hijos a su alrededor en el hogar y enseñarles la palabra del Señor… Pedimos a todos los oficiales de las organizaciones auxiliares de toda la Iglesia que apoyen este programa y que animen a los jóvenes a quedarse en casa esa noche y a dedicar sus energías a lograr que sea instructivo, provechoso e interesante.”

El Presidente Joseph F. Smith incluso sugirió un enfoque menos estructurado, similar al nuevo programa, que deja a las familias decidir en gran medida con respecto a cómo, cuándo y dónde aprender el Evangelio en familia.

“Al llegar a casa, reunamos a la familia; cantemos algunos himnos; leamos uno o dos capítulos de la Biblia, del Libro de Mormón o de Doctrina y Convenios; analicemos los principios del Evangelio que nos harán progresar en la escuela del conocimiento divino, y dediquemos de esa manera un día de cada siete.”

Avanzar con propósito

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Ir a la Iglesia nunca tuvo la intención de ser “nuestra dosis semanal de aprendizaje espiritual” – siempre se consideró como un complemento. De hecho, los profetas nos han advertido constantemente sobre los peligros de tener un hogar centrado en la Iglesia y apoyado por la familia. El Presidente George Albert Smith nos advirtió:

“No dejen la enseñanza [de sus hijos] a la Primaria, a la Escuela Dominical ni a las [organizaciones para los jóvenes de la Iglesia]. Éstas les ayudarán y harán una muy buena contribución, pero recuerden que Dios mismo ha dicho que los padres que no enseñen a sus hijos la fe en Dios, el arrepentimiento, el bautismo y la imposición de manos al llegar a la edad de ocho años, el pecado será sobre la cabeza de los padres [véase D. y C. 68:25–28].

Ésta no es una amenaza, mis hermanos y hermanas; es el amoroso consejo de nuestro Padre Celestial que sabe todas las cosas y que comprende y se da cuenta de lo que significa cuando se permite que los hijos crezcan sin esta enseñanza.”

El Presidente Spencer W. Kimball se sumó a esa advertencia cuando dijo:

“Las organizaciones auxiliares de la Iglesia son muy importantes y todos debemos participar de las bendiciones que nos ofrecen; pero nunca, nunca debemos permitir que reemplacen a los padres ni que los releven de la responsabilidad de enseñar a sus hijos el Evangelio de Jesucristo.”

Claramente, complementar el aprendizaje en el hogar con el aprendizaje en la Iglesia es una parte esencial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El cambio reciente en la organización de nuestro servicio dominical solo es el siguiente peldaño de la escalera que hemos estado subiendo desde el principio y creo que no será el último.

Por lo tanto, en este paso hacia adelante, es importante que nos elevemos al llamado de nuestros líderes, al llamado de nuestro Salvador (DyC 1: 38), y nos dediquemos diligentemente a magnificar este llamado hecho a toda la Iglesia con la finalidad de que enseñemos el Evangelio en nuestros hogares.

Si podemos hacerlo, sin duda veremos las bendiciones del cielo derramadas sobre los miembros de la Iglesia y todos estaremos más preparados cuando el Señor nos pida que demos un paso más en nuestra educación del Evangelio.

Artículo originalmente escrito por Jon Cooper y publicado en ldsliving.com con el título “How New Is “Home-Centered, Church-Supported” Gospel Learning?